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Lucy en el cielo con diamantes: un cuento psicodélico

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Lucy en el cielo

 

Lucy en el cielo con diamantes

Concierto en Centro Cultural BOD, Caracas

(Septiembre 4, 2016)

 

46 años después de su disolución, todo lo que envuelve a The Beatles todavía genera un interés genuino. Su música ha sido abordada de muchas maneras y los niños no escapan a su radio de acción.

La obra original del uruguayo Avo Pérez tiene su encanto para los adultos también, algo obvio estando el espectáculo cargado de canciones del catálogo Beatles y de referencias a personajes que aparecen en las letras, las carátulas y las películas. De hecho, la inocencia de un niño puede interpretar la obra y ciertos pasajes de una manera muy distinta a la de un adulto que conoce los textos y melodías.

La temática de un mundo paralelo en la imaginación de una niña de la Inglaterra de los años 60 se presta para muchas interpretaciones. La imaginación de un niño da para todo, pero si esa circunstancia se combina con un puñado de canciones de la era psicodélica de los Beatles, el efecto se potencia.

La protagonista, Lucy, es una niña soñadora que tiene amigos imaginarios (Julian el más cercano), es una niña diferente a la mayoría. Pierde a su mamá y debe lidiar con la intrigante Rita (nada “Lovely Rita”), a punto de convertirse en su madrastra. Lucy emplea su tiempo libre escribiendo un cuento acerca de un mundo mágico, con personajes creados por su imaginación (inspirados por supuesto en el universo beatle) pero que tienen semejanzas con los de la realidad.

La historia se va desarrollando con canciones intercaladas entre las escenas. Dentro de ella ocurren engaños, flirteos, componendas, injusticias, pero todo se resuelve positivamente y Rita termina execrada y la doméstica que había sido despedida es reivindicada, y cual telenovela termina en una relación con el dueño de la casa y papá de Lucy. A medida que avanza la obra va ganando en intención.

La adaptación venezolana está dirigida con acierto por Armando Álvarez, con la dirección creativa de Taba Luis Ramírez, la coreografía de Nika Díaz, la dirección musical de Delia Dorta y el aporte de un equipo técnico multidisciplinario integrado, entre otros, por Valentina Sánchez, en el diseño de iluminación; Raquel Ríos, en el diseño de vestuario, y Ramón Pérez Pina y Carlos Agell en el diseño escenográfico que consta de un cubo gigante móvil cuyas paredes se abren para mostrar lo que ocurre en el mundo paralelo de la protagonista.

En una pantalla panorámica se proyectan imágenes con las letras de las canciones traducidas al español. En un escenario bipolar como el de BOD no fue fácil plantear soluciones que ambos lados pudieran disfrutar por igual. En varios pasajes los músicos eran tapados por la escenografía y las luces no siempre estuvieron acertadas con las coreografías y ciertas escenas.

La producción corrió a cargo de Ventura Producciones y Arte Parte Producciones.

Un aspecto muy llamativo es el elenco compuesto por actores/cantantes y bailarines desconocidos que fueron escogidos en un casting, quienes cumplen de manera brillante (unos más que otros, claro está) con las exigencias del guión. Para más señas, los personajes principales son interpretados, según la función, por diferentes personas y solo los bailarines y ciertos personajes repiten en todos los shows. El mérito es cantar en inglés y además hacerlo bien, al tiempo que desarrollan su papel de actores.

La música en vivo le da un carácter vivaz a la obra, logrando una necesaria interacción con actores-cantantes, bailarines y público. Ello es responsabilidad de tres de Los Beat3, Zarik Medina (teclados), Íñigo Ayala (guitarra) y Alejandro Pérez (batería), con la participación del legendario bajista Oswaldo De La Rosa.

El elenco de la función mañanera del 4 de septiembre estuvo conformado por Claudia Rojas (Lucy), Alicia Zapata (Sra Bondiolaine y Sargento Pimienta), Irene Casanova (Rita y Sra Blue Meanie), Edgar Sibada (Sr Jones y Alcalde Penny Lane), Natalie Pérez (Jude la doméstica y Julia la enfermera), Juan Bautista Espinoza (Julian el amigo imaginario y Bombero), Keybys Mendoza (barbero de Penny Lane) y Sergio del Boccio (Junior y Max La Morsa). Aunque todos cumplen con soltura y credibilidad con sus personajes y la parte vocal, destacaron Zapata con su personaje de acento ruso afrancesado, Pérez en el doble rol como la inocente doméstica y la enfermera y Espinoza como el ágil e hiperquinético amigo imaginario.

También hay que mencionar a los bailarines Karla Fernandes (como-migas), Daniela Alcalá (bailarina a-go-go), Verónica Padilla (chica de la India), Joselin Idrogo (chica del circo), Aisak Ovalles (policía), Jorge González (chico a la moda), quienes aportan colorido y dinamismo al montaje.

La gran mayoría de las canciones escogidas pertenecen al segundo período de los Beatles, cuando abandonaron los conciertos para dedicarse a los estudios de grabación. Es decir, canciones desde 1966 en adelante, lo que coincide con la era psicodélica (de ahí el colorido en el vestuario) y las influencias de la India, así como con el período final.

Por ello, la obra cuenta con una mezcla de personajes sacados de Yellow Submarine (los villanos Blue Meanies), del disco Sgt Pepper (Los Beat3 están vestidos como los Beatles en la portada del disco y el Sargento Pimienta es un personaje clave), y de varias canciones.

Así, Los Beat3 interpretaron la música y los actores cantaron “Because” (difícil ejercicio para dar inicio a la obra), “Lucy in the Sky with Diamonds”, “Help!”, “Across the Universe”, “Paperback Writer”, “Michelle”, “Oh Darling!”, “All You Need is Love”, “Hey Jude”, “Blackbird”, “Sgt Pepper Lonely Heart Club Band”, “Ob-la-di Ob-la-da” (con la valiosa participación de Horacio Blanco), “Strawberry Fields Forever”, “I´m The Walrus”, “Yellow Submarine”, “Hello Goodbye”, “I Want to Hold Your Hands” y “She Loves You”.

La obra va creciendo y ganando en dinámica a medida que transcurre, para terminar de manera alegre con todo el elenco en el escenario. No es una obra de corta duración y aún así logró que la mayoría de niños presentes (que no eran tantos), no perdieran la atención.

Es una buena recomendación para una familia multigeneracional.

Juan Carlos Ballesta