Inicio Ahi estuvimos Recordatorio y Gustavo Casas: una noche dicotómica

Recordatorio y Gustavo Casas: una noche dicotómica

Recordatorio

El cantautor venezolano Armando Áñez realizó el concierto de despedida en Caracas de si proyecto Recordatorio antes de partir a Madrid

Recordatorio y Gustavo Casas
Concierto en Teatrex, Caracas (Ciclo y Aparte #11)

(Septiembre 2, 2016)

El motivo de esta edición especial de la iniciativa Ciclo y Aparte, tuvo una doble razón. Como a veces pasa en la vida, hay bienvenidas y despedidas que se producen en simultáneo.

En un país como Venezuela, se ha hecho demasiado común dejar de disfrutar de una banda o un artista por la recurrente circunstancia que lleva a muchos músicos a elegir (como también a otros ciudadanos) otros horizontes.

La agrupación Americania se disolvió porque uno de sus tres integrantes se fue a Madrid, poco después de editar el maravilloso disco La Fiesta del Rey Drama (2013). Transcurridos dos años, otro de sus miembros, Armando Áñez, reapareció con el proyecto Recordatorio y el exquisito disco: Lógica Resbalosa (2015).

No se presentó demasiadas veces en vivo, pero sí las suficientes como para convertirse en una de las más apetecibles opciones para el público amante de las más estilizadas, finas y melancólicas ramas del indie pop.

Sus presentaciones siempre lograron tener convocatoria, pasando por encima de esa otra cruda realidad actual en la que muchos shows cuentan con poca asistencia. Un ejemplo fehaciente es que éste ha sido hasta ahora (excluyendo Desorden Público) el concierto más concurrido de este ciclo.

Pues bien, el pasado jueves 2 de septiembre Áñez anunció entre dos canciones que ese era el último concierto de Recordatorio. No especificó si por un tiempo o si el proyecto seguirá en Madrid (ciudad a la que se muda) con otra formación. Todos preferimos no especular y quedarnos con la expectativa de un reencuentro próximo.




Lo cierto es que el quinteto conformado por Héctor Tosta (guitarra, coros), Luis Otamendi (bajo), Isaac Sasson (batería) y Álvaro Casas (percusión, coros), liderado por Áñez (guitarra, teclados, voz), se montó en tarima con la dicotómica misión de realizar un concierto de despedida, con la carga de melancolía que eso implica, y al mismo tiempo sonar reconfortantes. No proyectaron demasiada tristeza -seguramente la contuvieron- pero el entusiasmo fue comedido.

Como ha sido habitual, tocaron las canciones del disco en muy parecido orden a los shows pasados, incluyendo como siempre la versión de “Como pequeña gota de rocío” de Simón Díaz.

Memoria”, “La importancia de dormir”, “Detrás”, “Mala idea”, “Lógica resbalosa”, “AC5”, “Hormiga”, “El Norte despejado”… todas son canciones de alto contenido melódico y emocional, de confección delicada y muy detallista, y por ello requieren de una inspiración especial para ser bien ejecutadas y cantadas.

Aunque este no fue el mejor de sus conciertos, ya que hubo algunos momentos inciertos (en especial al principio), la calidad de las canciones es tal, que esos detalles puntuales no fueron tan determinantes para el disfrute de esa última velada. Por ahora.

El caso de Gustavo Casas, quien de alguna manera fungió de anfitrión, fue distinto aunque no tanto. En tiempos recientes, Casas (quien se había radicado en Margarita) ha pasado más tiempo en España (en donde ha estado presentando su material nuevo en diversos locales en Madrid y Barcelona, principalmente) que en Venezuela. El momento para presentar en Caracas su debut como cantautor, el EP Amarillo, finalmente llegó.

En su nueva faceta se presenta como Gustavo Casas y Los Que Buscan, y esa formación fue, al menos para esta ocasión, de lujo. Ricardo Martínez (bajo, ex compañero en Wahala), Edward Ramírez (cuatro, de C4 Trío), Rafael Pino (percusión, coros) y Jhoabeat (teclados y efectos vocales varios). Con este último estuvo girando por España, quien aprovechó para presentar su inmenso talento como beatboxer.




El show de Casas fue corto, ya que su EP contiene solo 4 canciones, “La Bella y la Bestia”, el single y excelente videoclip “Verte ya” (que eligió lógicamente para cerrar), “Dulce melancolía” y “Luna poderosa”.

Por ello agregó unas pocas de Wahala y alguna nueva como “Ensayos y Errores” que tocó solo con su guitarra y la cual dedicó a su madre, fallecida hace poco tiempo.

Gustavo estuvo eufórico y positivo, animando a la gente a creer en Venezuela no importa el lugar donde decidan vivir y exaltando las cualidades de los músicos que lo acompañaron y también de Armando Áñez, alabanzas recíprocas. Aún está construyendo esta nueva etapa y estas son apenas las primeras canciones.

El futuro Gustavo Casas en Venezuela también está por verse.

Juan Carlos Ballesta