El cuarteto venezolano se presentó en Madrid ante una entusiasta audiencia, dando inicio a la gira europea con la que celebran 20 años
C4 Trío
Gira 20 Aniversario
Concierto en Teatro Pavón, Madrid
(Septiembre 15, 2025)
Nuestro anterior encuentro en directo con C4 Trío se había producido en el Café Berlín de Madrid el 2 de agosto de 2018 (crónica aquí). Antes de ello fueron incontables las veces que disfrutamos de sus conciertos en Venezuela, incluido el que realizaron en 2009 en el cuarto de nuestro ciclo Conciertos Ladosis cuando aún no cumplía un lustro de existencia y que coincidía con la incorporación de Rodner Padilla en el bajo eléctrico, lo que redimensionó el trabajo -ya de por si fabuloso- que hacían el cumanés Jorge Glem, el caraqueño Edward Ramírez y el merideño Héctor Molina, unidos gracias a su participación en La Siembra del Cuatro, especie de vitrina ideada por el virtuoso cuatrista de Ensamble Gurrufío, Cheo Hurtado
C4 Trío se las ha arreglado para ser la única agrupación de la muy recordada y renovadora Movida Acústica Urbana (la MAU) que aún se mantiene en actividad constante, creando, grabando y presentándose, con todos sus integrantes fuera de Venezuela desde hace ya años.
Ensamble Kapicúa, Kamarata Jazz, Nuevas Almas, enCayapa, Los Sinvergüenzas y C4 Trío oxigenaron y crearon un horizonte infinito para la música tradicional venezolana, enriqueciéndola con jazz, pop y géneros latinoamericanos, que ha germinado a pesar de las dificultades y las inevitables migraciones.
Después de toda la experiencia acumulada, ¿Qué esperábamos de C4 Trío en su 20 aniversario? Mucho, sin duda. Quizá algo más de lo que vimos en el Teatro Pavón.
Jorge Glem, Héctor Molina, Edward Ramírez y Rodner Padilla son monstruos, músicos de alto estándar, humildes y afables en trato, que por su lado también demuestran su versatilidad y talento infinito. Juntos en C4 Trío son explosivos.

El núcleo central del concierto estuvo compuesto por temas pertenecientes al más reciente álbum, Back to 4 (2022) -desafortunadamente aún no publicado en formato físico-, del que interpretaron cinco temas seguidos, demostrando de alguna manera la dirección en su sonido actual.
Eso ocurrió después de la apertura frenética con “Zumbacumlaude” (del homónimo primer disco de 2006) y “Receta de Samba” (Entre manos, 2009), en la cual utilizan magistralmente los cuatros para trasladarnos a Brasil.
Tras las primeras palabras de saludos, agradecimientos, presentaciones y anécdotas de Glem, llegó el ramillete de cinco temas recientes, comenzando por “No Nation Song”, un fantástica composición llena de matices de Padilla, tras la cual siguieron con el alegre joropo “Back to 4”, “compuesto por los cuatro vía Zoom” (risas).
Rodner tomó la palabra y explicó que “No Nation Song” la compuso inspirado en los inmigrantes venezolanos -como casi todos los presentes- que van hacia adelante haciendo las cosas bien no importa el país al que hayan llegado.
Presentó entonces otra composición propia, “Peluches”, dedicado a sus hijos. De todo el repertorio escogido, este fue mi tema favorito por su delicadeza y la especial ejecución de los cuatro. Por momentos algunos acordes recordaban a “Pasillaneando”. En este punto, ya el sonido había logrado una mezcla y ecualización adecuada, que se apreciaba mejor en la zona central del teatro y no tanto en los laterales.
Sin pausa, siguieron con otros dos grandes momentos: “Incertidumbre”, otro tema grandioso lleno de detalles y sutilezas, y “JGCUT”, tema de Jorge Glem, de aroma jamaiquino y pop.
Tras ellas, el turno de palabra fue de Héctor Molina, quien contó la anécdota del nombre de la pieza, que nunca tuvo y terminó bautizada con las siglas “Jorge Glem Compuso un Tema” (JGCUT) (risas colectivas). Con ese coro y el ritmo reggae, Molina puso a cantar al público.
Siguieron con “Donna Lee”, en el que se lució Daniel Requena -sustituto de Edward Ramírez, cuya ausencia no fue bien explicada–, tema con acercamientos al swing y el ragtime.
El momento mas emotivo, fue el homenaje al gran Aquiles Báez, de cuya prematura muerte se cumplían tres años. “A mis hermanos” lo habían grabado en Entre manos y sin duda se ha convertido en un ineludible “estándar” de la música venezolana.
Molina comentó que habían preparado un video en el que aparecen muchos venezolanos de bien que en diferentes momentos y desde distintos ámbitos contribuyeron en positivo con Venezuela e invitó a todos a sumar otros que no fueron incluidos por limitantes de tiempo (o incluso por no disponer de material gráfico). Ciertamente, en el vídeo desfilan personajes inolvidables y de gran importancia, mientras la memorable interpretación de “A mis hermanos” va calando hondo en el ánimo de cada asistente.



Lo que siguió fue una sonora y larga ovación de pie, mezcla de admiración, agradecimiento y rabiosa nostalgia por el país que fue secuestrado y sometido al espolio.
“Gracias. Esa es Venezuela, la de la gente buena. Cada uno de ustedes con su historia merece estar en ese vídeo”, pronunció Glem, quien siguió diciendo “ahora vamos a tocar una canción de un gran compositor de Barlovento, uno de los grandes exponentes de nuestra música, llamado Estevita Maravilla”.
Héctor y Jorge siguieron con la broma. “Se fue muy joven a Estados Unidos y le cambiaron el nombre y le pusieron ‘Stevie Wonder’”. Para abordar “Isn’t She Lovely” iniciaron con una demostración de tambores culo e puya cada uno asumiendo un tambor (Prima, Cruzao, Pujao). Esta imaginativa reimaginación del tema de Wonder ha sido parte del repertorio desde hace muchos años.
El cierre del concierto, como ha ocurrido siempre, fue con “Periquera con seis por derecho”, que sirve a cada uno para improvisar de manera individual.
En esta oportunidad, Jorge Glem incluyó una recreación del Himno Nacional que logró poner de pie a algunos en son de respeto. Héctor Molina metió extractos de “De repente” de Aldemaro Romero y Daniel Requena -sorpresivo sustituto de Edward Ramírez, ausente por razones no explicadas- introdujo partes de “Alma llanera”.
Este “clásico” cierre de show nos puso a reflexionar sobre el precio que tiene que pagar una agrupación compuesta por cuatro excepcionales músicos que han llevado al cuatro venezolano a una exposición y posición nunca imaginada antes, cuya propuesta se ha basado en parte en ejecuciones virtuosas llenas de frenesí y vértigo, no pudiendo dejar de lado las demostraciones pirotécnicas, circenses y frenéticas. Eso parece ser parte indisoluble de su razón de ser, aunque el repertorio eche mano a otras composiciones más serenas.
“Zumbacumlaude” y “Periquera con seis por derecho” han sido parte del repertorio desde hace mas de 15 años. Con la segunda cierran los shows, extendiendo su duración con solos y una escena final en la que entrecruzan manos y brazos para tocar los cuatros. Pudieran incluirse un par de temas más si se acorta este despliegue final.



Quizá para alguien que jamás haya asistido a un concierto de C4 Trío resulten llamativas y sorprendentes estas demostraciones, pero ya se corre el riesgo después de tantos años de no sorprender a muchos. Esa condición, por supuesto no impide disfrutar del concierto, incluidos los solos magistrales con dosis de improvisación que ahondan en el estilo de cada uno de ellos.
C4 Trío lo tiene todo y seguramente el camino transitado vaya moldeando los años por venir. Siempre es un placer asistir a uno de sus conciertos.
Juan Carlos Ballesta
Óscar Ribas T. (fotos)



