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Steve Albini: adiós a la genuina crudeza del rock

Shellac. Primavera Sound Madrid 2023
Shellac en Primavera Sound Madrid. Junio 10, 2023. Foto: Sergio Albert

De manera intempestiva se ha ido uno de los personajes claves del rock de nuestro tiempo, un personaje icónico, único en su estilo


¿Qué hubiera sido del rock en los años 80 y 90 sin la presencia de Steve Albini? Es imposible cuantificar sus aportes. Una inmensa cantidad de discos y artistas tienen una deuda eterna con este indómito personaje nacido el 22 de julio de 1962 en Pasadena, California, y fallecido de un infarto fulminante el 7 de mayo de 2024, a los 61 años.

Ingeniero de audio, guitarrista, cantante, compositor, periodista, genuino en sus posiciones a contracorriente, su muerte deja un abismo de pesadumbre

Juan Carlos Ballesta

Salta la noticia de la muerte del inmenso productor, ingeniero de audio, periodista musical, guitarrista, compositor y cantante californiano, y nos asalta inmediatamente la imagen única de Steve Albini en el Primavera Sound 2023 con el trío Shellac, el antepenúltimo de los conciertos que ofreció.

Cuesta creer que un infarto haya terminado con la vida, a los 61 años, de uno de los más inquietos e indispensables personajes del rock de nuestro tiempo, activo desde 1981 sin parar nunca, creando una estética distintiva en todo lo que hizo, bien sea como músico como en el rol de ingeniero de audio.

De su talento se beneficiaron decenas de bandas, entre ellas Nirvana, Pixies, Slint, Bush, Urge Overkill, Poster Childern, Tar, Pussy Galore, Boss Hog, Pigface, Cheer Accident, The Wedding Present, Silverfish, Chris Connelly, Jon Spencer Blues Explosion, Helmet, Whitehouse, Fugazi, Murder Inc., Don Caballero, Zeni Geva, Mule, Melt Banana, Silkworm, Superchunk, Gastr del Sol, The Amps, Man or Astro-man?, Palace Music, The Auters, Oxbow, Brainiac, Smog, Fred Schneider, The Jesus Lizard, Guided By Voices, Veruca Salt, Low, Dirty Three, Cordelia’s Dad, The Ex, Jimmy Page & Robert Plant, Neurosis, Labradford, Mogwai, Cinerama, Nina Nastasia, Portastatic, The Breeders, Godspeed You! Black Emperor, PJ Harvey, Adrian Crowley, Dead Man Ray, Jawbreaker, Songs: Ohio, Magnolia Electric Co., The Frames, Electrelane, Gogol Bordello, Mono, Joana Newsom, Cheap Trick, Zao, The Stooges, Manic Street Preachers, Motorpsycho, The Thing, My Disco, Joan of Arc, Cloud Nothings, Vitamin X, Bonnie Prince Billy, Hugh Cornwell, Valina, Ty Segall, Ben Frost, Sun O))), Black Midi, Jarvis Cocker, las bandas españolas 12Twelve y Tom Cary , y muchos más.




Muchas bandas y músicos acudieron recurrentemente a Albini porque consideraban que era parte consustancial de su sonido, mientras que otros recurrieron a sus servicios en momentos puntuales en los que sintieron que querían o necesitaban el sello Albini.

Albini: músico sin concesiones

Como músico su carrera comenzó en Evanston, Illinois, cuando le dio forma al abrasivo trío punk Big Black, junto al también guitarrista colombo-estadounidense Santiago Durango y el bajista Jeff Perazzi, ambos de la banda de Chicago, Naked Raygun, de la cual Albini se había hecho fan.

Este último fue reemplazado por Dave Riley, quien grabó los dos únicos LPs de la banda, Atomizer (1986) y Songs About Fucking (1987) -con una sorprendente versión de «The Model» de Kraftwerk

Albini había comprado una Roland TR-606 Drumatix, una popular máquina de ritmos electrónica que era más bien propia de las incipientes escenas Techno de Detroit y House de Chicago, el synth pop británico y la música industrial, lo cual dio a Big Black un sonido peculiar, con influencias de Cabaret Voltaire, Killing Joke, Throbbing Gristle y otras bandas post punk de sonido áspero y experimental.




La agresiva música de Big Black fue una cachetada a lo que pasaba entonces, con letras que abordaban temas tabú como el abuso sexual a niños, violación, misoginia, asesinatos, racismo, sexismo y otros horrores de la sociedad, lo que obviamente generó una controversia persistente durante toda la existencia de la banda.

Albini, además, desafió la mayoría de las premisas de la industria discográfica, tomando el control de todos los aspectos de su carrera, programando sus tours, pagando por las grabaciones, la promoción y prácticamente todo, sin firmar un contrato según las normas establecidas, lo cual tuvo un impacto directo en el desarrollo de la escena independiente norteamericana y el rock alternativo.

Tras Big Black, Albini formó Rapeman, otro trío fronterizo que fue ubicado en los terrenos del hardcore punk. Solo duró de 1987 a 1989.

Su principal y más longevo proyecto fue Shellac -otro trío, conformado junto a Bob Weston y Todd Trainer– con el cual publicó seis LPs, varios EPs y ofreció cientos de conciertos.

El lanzamiento del disco más reciente, To All Trains, el primero en diez años, ocurrirá una semana después del fallecimiento de Albini

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Steve Albini: el hater más querido y respetado del rock

Albini odiaba las grabaciones digitales. Lo suyo era grabar en analógico de la manera mas natural y menos intervencionista posible. La compresión y la ecualización no era lo suyo. Steve usaba micrófonos en distintos lugares del estudio. Esa técnica arrojó resultados memorables.

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No le gustaba tocar en festivales, a los que consideraba una forma de corporativizar el rock. Solo lo hizo repetidas veces en el Primavera Sound, y justamente tuvimos la suerte de disfrutar la desenfadada puesta en escena de Shellac en la edición madrileña de 2023. Esa fue la antepenúltima presentación de Albini. Días antes había tocado en Barcelona y Porto

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A Albini no le gustaba la música de baile, y se intuye que tampoco bailar.

Tampoco era muy amable con las discográficas. Describió la industria musical corporativa anterior a Internet como «un sistema que garantizaba el despilfarro recompensando a los derrochadores más despilfarradores en un sistema diseñado específicamente para desperdiciar el dinero de la banda», cuyo objetivo era perpetuar sus estructuras y acuerdos comerciales al tiempo que impedía a las bandas (excepto «estrellas monumentales») de ganarse la vida.

Lo contrastó con la escena independiente, que fomentó el ingenio y estableció una red alternativa de clubes, promotores, fanzines, DJ y sellos, y permitió a los músicos obtener ingresos razonables gracias a la mayor eficiencia del sistema.

A los productores tradicionales los criticaba por su excesiva injerencia en el sonido de una banda y decía que desde la ingeniería era mucho mejor ayudar a una banda a sonar como realmente quiere sonar.

En 1994, Albini escribió una famosa carta al crítico musical Bill Wyman (quien no debe confundirse con el ex bajista de The Rolling Stones), que se publicó en el Chicago Reader, llamando a Wyman un «títere de la prensa musical» por haber defendido tres propuestas con sede en Chicago a las que Albini calificó de «fraudes»: Liz Phair, The Smashing Pumpkins y Urge Overkill




Steve Albini ha sido, sin ningún tipo de dudas, uno de los baluartes incondicionales del rock más honesto y verdadero, sin maquillaje ni imposturas.

Se va un tipo único, pero deja para siempre no una sino muchas huellas indelebles.

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