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Kiko Veneno y Ariel Rot: la noche memorable que desbordó el Botánico

Kiko Veneno y Ariel Rot
Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno

Los dos músicos llevaron al escenario la idea surgida en el primer programa de La 2 de TVE, Un país para escucharlo, dirigido por Ariel Rot con Kiko Veneno de invitado

Kiko Veneno y Ariel Rot: Un país para escucharlo
Noches del Botánico
Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, Madrid

(Junio 17, 2023)

 
Las entradas estaban agotadas desde hacía varios días. Al llegar, los ríos de gente en la fila de entrada o en los jardines anunciaban las expectativas del público, de cuyas conversaciones emanaba una montaña de buen rollo y ganas de música.

Sin titubeos y directo al grano debo decir que vivimos un lujazo de noche. Y es que no se trató de un concierto de la nostalgia lleno de las canciones que nos han acompañado por décadas, sino de uno que nos demostró que todas esas piezas magistrales, redondas, entrañables e inteligentes están más vivas que nunca y que son capaces de adquirir una fuerza especial en una constelación como esta, con dos compositores únicos con sus guitarras rumbera y rockera, una banda de grandes músicos y una variedad de invitados excepcionales.

La semilla de esta gira es el primer episodio, el de Sevilla, de Un país para escucharlo, el programa que condujo Ariel Rot en La 2 de TVE. Allí Kiko Veneno lo guía por los sonidos musicales de la ciudad. Hay que agradecer que iniciativas como esta desencadenen tal raudal de pulsión creativa, de libertad artística y disfrute de la música, una de las cosas que hace que la vida valga la pena.

La velada comenzó con la entrada de Kiko Veneno al escenario preguntando: “¿Les gusta mi camisa?” Esa camisa roja con lunares blancos que ya anunciaba marcha. Luego entró Ariel Rot y el espectáculo arrancó con mucha potencia con “Memphis Blues” de Kiko Veneno.

Kiko Veneno y Ariel Rot
Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno




Apenas acababa de empezar y ya se respiraba la alegría de los músicos pasándola bien sobre el escenario. Ariel Rot abrió camino a la siguiente canción, “Dulce condena”, de Los Rodríguez, dando luego la bienvenida y comentando que el espacio de las Noches del Botánico es el ideal para tocar.

En ese momento anunció que iba a ser un concierto con la gran banda que los acompañaba (Diego Pozo en la guitarra, Toni Jurado en la batería, Anabel Pérez en los teclados y Marcelo Fuentes en el bajo), pero también con algunos invitados de los que “nosotros mismos somos muy fans”.

Luego sonó la canción “Los delincuentes” y Kiko comentó que esta inspiró a la banda jerezana Los Delinqüentes para el nombre de su grupo. Kiko cantaba “Te quiero conquistar, con el suave viento gratis y fresco de mi abanico de cristal” y el público lo seguía, ya que no hubo canción que este no coreara y celebrara.

Al terminar el tema, la gente reclamó que la voz de Kiko Veneno no se estaba oyendo bien. A lo que él respondió bromeando: “Esta es una rebelión popular y cuando la gente se queja, tiene fundamento”. Arreglaron de inmediato el problema de sonido y siguió el concierto.

Ariel continuó con la canción “Mundo de ayer” de su disco en solitario Lo siento, Frank, de 2003. La simbiosis musical entre Kiko y Ariel es maravillosa, es un contrapunto fenomenal que hizo la canción enorme. Esto ocurrió durante todo el concierto y es imposible no preguntarse cómo pueden encajar tan bien estilos tan diferentes en apariencia.

La respuesta debe estar no solo en el inmenso talento de los músicos, sino también en su capacidad de renovarse, de abrirse artísticamente a otros territorios, de correr riesgos y asumir nuevos retos, pero también a esa valiosa frescura infantil que pocos conservan y que va de la mano de la curiosidad y la capacidad de asombro.

Ariel se dirigió a Kiko: “¿Un poco de baile Kiko? Vamos con una rumba funky”. Kiko arrancó con “Lo que me importa eres tú”, de su fabuloso trabajo Está muy bien eso del cariño. Los solos de guitarra de Ariel son siempre un inmenso disfrute.

Kiko Veneno y Ariel Rot
Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno

Kiko seguía cantando “Y me entra la marchita, y cojo la guitarra, y ay ay, y no me puedo parar”. Y el público tampoco: entregado totalmente a la experiencia, no podía parar desde el minuto uno.




Ariel siguió con la dedicatoria “Para vos, Madrid” y empezó a sonar “Bruma en La Castellana”, una pieza divertida y llena de imágenes y sensaciones urbanas de esas que resuenan en nosotros y coronó cantando el verso “la ciudad se desparrama con un país para escucharlo”.

Llegó el momento de los artistas invitados y Ariel explicó al público el concepto de esta aventura musical: “siempre vamos a distintos sitios a buscar músicos locales, pero hoy sin moveros de aquí vais a pasear por todo el país”.

Los primeros invitados fueron los de Oreka TX, quienes empezaron a tocar las enormes txalapartas que los esperaban sobre el escenario desde el comienzo. La ejecución de los dos txalapartis nos hipnotizó por su maestría, su coordinación y la delicadeza de los sonidos que extraían de los golpes de madera sobre madera.

Kiko Veneno y Ariel Rot
Oreka TX. Foto: Víctor Moreno

Entró entonces al escenario la cantautora donostiarra Olatz Salvador, quien cantó en euskera “Korapilatzen” para regalarnos con la dulzura de su voz un momento sublime. Kiko Veneno la acompañó discretamente jugueteando con su voz y el sonido sutil de los otros instrumentos, incluyendo a las txalapartas. Este fue el momento intimista de la noche, un remanso de belleza que el público reconoció aplaudiendo a rabiar.

Llegó el turno de Galicia y entraron las hermanas Andrea y Alejandra Montero con sus instrumentos de percusión, una lata de pimentón y una sartén, y Xosé Lois Romero con su imponente charrasco.

Ejecutaron “Mangüeiro (Olvídame)” y el espacio explotó con la fuerza de las voces de las cantantes que entonaban a la manera tradicional gallega con una potencia increíble en sus particulares timbres de voz.

Andrea y Alejandra Montero con Kiko Veneno y Ariel Rot
Andrea y Alejandra Montero con Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno




En la siguiente canción Xosé Lois Romero tocó la sartén y ellas las panderetas. Toda la banda participaba y se amalgamaba en torno a su propuesta, mientras Kiko hacía bromas improvisando unos versos de su canción “Hambre”, “Estoy fatal de la voz y la letra se me olvidaba, menos mal que tengo yo zapatitos nuevos… quisiera ay, que no hubiera más hambre en el mundo que la que tengo yo de ti” y Ariel comentaba que “esto estaba escrito en un papel y es la primera vez que lo podemos ver”.

Kiko remató emocionado: “Por favor, ¡qué país para escuchar!”.

Entraron Los Hermanos Cubero, los músicos de Guadalajara cuyo estilo los hace únicos, a interpretar su emotiva canción “Tenerte a mi lado”. Su arte sublima la tristeza y la melancolía en una ejecución impecable que llenó todo el espacio.

Los Hermanos Cubero. Foto: Víctor Moreno
Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno

Nos regalaron un momento inigualable de esos en los que tienes la sensación de que alguien te está mostrando lo trascendente bajo la sencillez. Luego remataron con la canción “Problemas a los problemas”, una pieza divertida y animada, una receta para enfrentar las adversidades y no paralizarse.

A continuación, Ariel dijo que no podía dejar pasar este momento para tocar “Las confesiones del comedor de pizza” con Roberto Cubero, quien le acompañaba con la mandolina. Roberto comentó que Ariel le hizo este regalo y en el público disfrutamos de una versión genial marcada por el enorme talento de ambos.

Kiko Veneno y Ariel Rot
Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno

La gente reaccionó de inmediato cuando Kiko Veneno anunció a “Joselito, el de la voz de oro”.  Y apenas empezó la canción ya todo el mundo estaba coreándola. ¿Cómo puede ser más redonda una canción tan redonda? Pues esta versión mostró que es posible, lo cual ocurrió con muchos temas durante el concierto.

Siguió Ariel con “Me estás atrapando otra vez”, que cobró una fuerza impresionante, con las emociones a flor de piel y una banda de formidables músicos.

Entró en el escenario una nueva invitada, Rita Payés, acompañada de su trombón y la dulzura y potencia de su voz. Comenzó a cantar “Quién lo diría”, compuesta por ella y su madre, la guitarrista Elizabeth Roma.

Esta joven artista catalana sorprendió junto a C. Tangana en una actuación en la gala de los Goya de 2022, pero tiene tras de sí una sólida formación musical y una trayectoria interesante en la Sant Andreu Jazz Band.

Tanto su interpretación vocal como los pasajes en que brillaba su trombón se complementaron con la guitarra de Ariel, arrancando una ovación enorme del público. Kiko preguntó entonces: “¿queréis más?” “Síííí”, respondió la gente, y Rita Payés se quedó en el escenario para interpretar junto a Kiko una gran versión de “Lobo López”.




Ariel anunció a continuación la entrada de “un amigo vitalicio que ya es de la banda”, y añadió, “si quieres tener una vida más feliz pon a Tomasito en ella”.

Entró entonces el huracán Tomasito para anunciar que iba con un “cantecito por bulerías de Jerez de la Frontera” y encender el recinto con baile, cante y energía a raudales.

Con un público entregado totalmente, empezó la canción “¡Oh mare!”, el tema de Los Delinqüentes que llenó el lugar de la libertad y la diversión entrañables del sentimiento garrapatero. Tomasito zapateaba y el recinto se caía con todo el mundo bailando, Ariel con un solo de guitarra y Kiko proyectando la felicidad de vivir la música.

Luego la canción de Kiko Veneno, “Mercedes blanco”, transformó todo en una fiesta llena de complicidad con el público presente. Siguió la guitarra de Ariel Rot con una introducción instrumental que se abrió a “La milonga del marinero y el capitán”, la gente coreó a medida que la canción iba cobrando fuerza.

Ariel pronunció un “¡Hasta siempre!” que sabíamos que no se quedaría allí porque el público no estaba dispuesto a dejarles ir.

Llegó la rumba total con “Echo de menos”, de Kiko Veneno, uno de esos temazos en los que todo calza a la perfección, cada frase está en su lugar y cada imagen sencilla expresa exactamente lo que hay que expresar: “Lo mismo te echo de menos, lo mismo que antes te echaba de más”.

Luego salieron del escenario para volver con la explosión de “Salta” de Tequila, en un nuevo subidón, cuando crees que no hay forma de seguir aumentando la energía del lugar.

Kiko Veneno y Ariel Rot
Kiko Veneno y Ariel Rot: Foto: Víctor Moreno

La gente saltaba, bailaba, cantaba, cuando llegó el momento de la despedida real con “Volando voy”, el himno de Kiko Veneno, de aquella Leyenda del tiempo de Camarón de la Isla.

La canción que no es mía, es de la gente, yo solo la transmití”, dijo Kiko en alguna entrevista, y eso se sintió en el público y en el escenario, con todos los músicos invitados y la magnífica banda armando la fiesta flamenca hasta con las txalapartas.

Vivir un concierto así es salir “enamorá de la vida, aunque a veces duela”. Muchas gracias Kiko y Ariel.

Mariella Rosso