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Give Up: la joya única de The Postal Service

The Postal Service

El 18 de febrero de 2003 se publicó el magnífico único disco de la agrupación de Jimmy Tamborello y Ben Gibbard, emblema del indie pop

The Postal Service
Give Up

Sub Pop. 2003. EE.UU.

En 2003, la historia de The Postal Service ya había comenzando a tomar ribetes de leyenda urbana, todo luego del revuelo, si es que cabe la palabra, que causó este disco en la comunidad de aficionados a la música independiente o «indie» en todo el mundo.

De cualquier forma vamos a resumirla para beneficio de los que no se han enterado de la existencia de este proyecto: unos años antes, Ben Gibbard (Death Cab for Cutie) colaboró con Jimmy Tamborello (alias DNTEL) en un track del exitoso larga duración de éste último, Life is full of possibilities.

La pieza en cuestión fué uno de los cortes mas llamativos del disco y motivó que ambos músicos decidieran hacer un segundo intento.

Este segundo intento fué creciendo, primero con la idea de hacer un EP y luego con el soporte de la discográfica Sub Pop el asunto terminó en un trabajo larga duración. Durante diez meses trabajaron a distancia, con Tamborello (trabajando en California) creando esqueletos de piezas, enviándolas por correo a Seattle (de ahi el nombre de la banda), Gibbard componiendo letras, haciendo cambios, modificando las piezas en su PC y enviándolas de vuelta a Tamborello quien reciclaba los resultados y de vuelta otra vez a Gibbard por varios ciclos mas.

Diez piezas nacieron de esta forma, con un sonido fuertemente ochentero, algo inesperado de la colaboración. Las canciones están llenas de ganchos, melodías pegadizas y una sencillez pasmosa.

Fue tal el éxito que a ambos músicos no les quedó mas remedio que poner un breve alto a sus proyectos base y salir a presentar estos temas en vivo.




El sonido de Give Up gira alrededor de una base rítmica cortada y pegada con sonidos de baterías Roland de los 80, algunos arpegios y colchones de sonidos sintetizados de la misma era, algunos acordes de guitarra de adorno y la voz de Gibbard, con algunas vocalizaciones femeninas de soporte aqui y allá.

Eso es todo, y sin embargo en cada pieza estos elementos se combinan de manera fresca para mantener el interés durante los cuarenta y tantos minutos que dura el disco.

Las referencias musicales mas obvias serían The Human League, OMD e incluso los trabajos iniciales de los Pet Shop Boys, pero resumirlo de esta forma sería no hacerle justicia a Gibbard y Tamborello.

No queda mas remedio que escuchar el primer track, «The District Sleeps Alone Tonight» y apreciar como se desarrolla a partir de una cadencia de acordes de sintetizador bajo la voz de Gibbard y unos clicks de batería semi-aleatorios, incorporando poco a poco burbujas de sonidos que revolotean por el estéreo, mientras unas cuerdas sintetizadas cobran cuerpo para propulsar la pieza que toma cuerpo sobre unos beats increíbles que Tamborello incorpora de forma dinámica para crear un efecto que trae la pieza al presente a pesar de la atmósfera ochentera.

La guitarra de Gibbard es la guinda del pastel que redondea una de las mejores piezas del 2003.

De ahí en adelante las permutaciones de la instrumentación nos llevan a terrenos que para entonces no habíamos escuchado desde los trabajos clásicos de OMD y The Human League (“Such Great Hights, “Sleeping In”), Vince Clarke/Erasure/Yazoo  (“Nothing Better”, “Recycled Air”) o los Pet Shop Boys (“Clark Gable”).

En ocasiones escuchamos una mezcla de algunas de estas referencias y otras mas como en «We Will Become Silhouettes» donde la base apunta al Kraftwerk de Autobahn y la voz voltea hacia los Pet Shop Boys.




Por último piezas como «This Place is a Prison» no tienen una ascendencia tan obvia al oído como las anteriores, pero beben de la misma fuente, con sonidos rítmicos un poco mas «glitch» que pudiera apuntar a Depeche Mode, mezclados con loops de batería que parecen sacados de un disco de Tortoise o cualquier grupo post-rock de Chicago, todo decorado con acordes de piano eléctrico, cuerdas sintetizadas y alguno que otro sampling.

En una línea similar «Brand New Colony» abre con sonidos electrónicos de video-juego que de nuevo son combinados con loops de batería que casi caen en un drum’n’bass.

«Natural Anthem» toma nuevamente los ritmos en clave drum’n’bass y los envuelve en cuerdas sintetizadas y sampleadas.

Give Up es uno de los discos que dejó huella comenzando el siglo 21. Un trabajo que ofrece un pequeño viaje en el tiempo, pero que con los pies sólidamente plantados en el presente de aquel 2003 y que aún lo sigue siendo.

Gabriel Pérez


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