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Edwyn Collins desbordando emociones en Madrid

Edwyn Collins en Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

El cantautor escocés dejó claro en su despedida de los escenarios que nada es más poderoso que la determinación y un puñado de grandes canciones para calar hondo en una audiencia

Edwyn Collins
Concierto en Sala But, Madrid
The Testimonial Tour. A Last Lap Around Spain

(Mayo 6, 2016)

Lo del escocés Edwyn Collins es algo realmente admirable. Hace ya 21 años, en febrero de 2005, sufrió dos hemorragias cerebrales que desembocaron en una afasia, afectando gravemente su capacidad de hablar y escribir, una limitación en la comunicación que requirió rehabilitación y mucha voluntad.

Gracias a su determinación y al apoyo de su familia -en especial de su esposa y manager Grace Maxwell, a quien conoció en 1985, en la dificil etapa que siguió a la disolución de Orange Juice, la recordada banda que formó en Edimburgo a finales de los años 70- Collins pudo recuperar parte de sus habilidades antes de lo que se podía prever cuando ocurrió el evento.

De manera sorprendente, pasó de solo pronunciar “si”, “no”, el nombre de su esposa y la frase en forma de mantra “the possibilities are endless” (las posibilidades son infinitas) a poder cantar sus canciones, las viejas y las nuevas. Esa frase dio nombre a un documental dirigido en 2014 por James Hall y Edward Lovelace

Cierto es que nunca ha podido recuperar la movilidad del todo, y su habla muestra las secuelas, pero Edwyn pudo sobreponerse a lo que para una gran mayoría resulta en una sentencia y ha logrado cantar de manera más que digna.

Desde entonces ha publicado cinco discos, el primero de ellos, Home Again de 2007, grabado antes pero mezclado con él ya reincorporado, el cual fue sucedido en 2008 por un documental de la BBC narrado por su paisano Alex Kapranos de Franz Ferdinand.

Tras todos estos años, Collins anunció que deja los escenarios, y particularmente ha sido generoso con España al presentarse en 10 ciudades, algo nada habitual, bautizando la gira como “El Tour Testimonial: una última vuelta alrededor de España”.

Así, el público de Bilbao, San Sebastián, Zaragoza, Valencia, Barcelona, Madrid, Sevilla, Cádiz, Santiago de Compostela y Orense, ha podido asistir a este último testimonio en directo de uno de los cantautores esenciales de nuestro tiempo, siempre de buen humor y agigantado ante sus limitaciones físicas.




Los abrebocas de Edwyn

A las 20h apareció en el escenario un trío, generando confusión entre los presentes ya que se había anunciado al cuarteto Glass Cheques. Se trataba de un grupo liderado por el bajista y cantante William Collins -hijo de Edwyn- llamado Bayview. La experiencia no fue memorable.

De inmediato apareció -ahora si- Glass Cheques, agrupación formada en Glasgow de las cenizas de The LaFountaines por el vocalista Jaime Keenan y Darren McCaughley -gran guitarrista, quien acompañó previamente a Bayview-.

La banda gustó, gracias a un sonido indie rock de alto octanaje con melodías pop muy británicas. La banda apenas comienza su andadura, pero por lo apreciado en el escenario, tienen recorrido.

Glass Cheques en Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

Las 17 joyas de Edwyn

El repertorio que acompañó a Collins por toda España fue el mismo y estuvo compuesto por una equilibrada selección de temas de Orange Juice (ocho) y de su carrera solista (nueve), con especial foco en el extraordinario disco Georgeus George de 1995, con el cual Collins salió del ostracismo al que parecía estar condenado en los primeros 90. El mismo lo reconoció en algún momento del show.

La banda que acompaña a Collins es de altos quilates, empezando por la pareja a su derecha que conforman el bajista galés Carwyn Ellis (de Colorama) -muchas veces erigido en el conductor- y el guitarrista Patrick Ralla, que en muchos pasajes nos recordó a Dave Davis (Kinks). A su izquierda otros dos fantásticos músicos, el teclista y saxofonista Sean Read y el guitarrista Andy Hackett (The Rockingbirds). Detrás, el eficiente Jake Hutton en la batería.

Edwyn Collins en Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

La verdad es que el concierto no tuvo fisuras y el setlist fluyó de manera fenomenal, comenzando por una pareja de temas del álbum debut de Orange Juice, You Can’t Hide Your Love Forever (1982). Fueron ellos “Falling and Laughing” -cuyo comienzo funciona como especie de fanfarria de recibimiento a Edwyn- y “Dying Day”. Dos perfectas muestras del exquisito jangle pop que desarrolló Orange Juice.

Pronto abordaron Georgeus George al que literalmente Edwyn presentó como “el álbum que me hizo sentir otra vez”, y comenzó a sonar justamente el maravilloso tema “Make Me Feel Again”, con esas armonías vocales tan netamente británicas, muy en la onda Robyn Hitchcock o Kinks.

Honestamente era ya muy facil que rodaran lágrimas por las mejillas de muchos presentes, y así fue, aunque más adelante fueron más notables. Aplausos llenos de admiración y agradecimientos explotaron al finalizar el tema.




En la aletargada pieza “The Campaign for Real Rock” apareció por primera vez el sonido de la guitarra fuzz que identifica aquel disco, aunque ahora Collins no puede tocarla y lo hace Patrick Ralla de manera magistral. Al final el delicado teclado de Read puso la guinda.

Enseguida tocaron “Knowledge”, la única que incluyó del reciente disco, Nation Shall Speak Unto Nation (2025), una pieza nostálgica, un coro melódico estupendo.Y como para cerrar el ciclo solista, tocaron “The Wheels of Love”, la única del álbum debut en solitario Hope and Despair (1989), con soberbio solo de guitarra final de Ralla.

Edwyn Collins en Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

Se fueron más atrás con “What Presence?!”, una juguetona canción de The Orange Juice (1984), tercer y último disco de la banda. A destacar el saxo de Read, que por primera vez sonaba.

Luego de presentar a cada músico, Edwyn introdujo a su hijo William, quien lo acompañó en “In Your Eyes”, que originalmente contó con la participación de la banda neoyorquina The Drums, y que pertenece a Losing Sleep, el disco con el que reapareció en 2010.

Dos exquisitas canciones de Orange Juice siguieron, “Intuition Told Me, Part 1”, otra del álbum debut, y la saltarina “Simply Thrilled Honey”, editada como single en 1980 y de la que puede percibirse la influencia en muchas otras bandas escocesas, como Belle and Sebastian o también The Smiths.

Siguieron con una que ya el público había pedido y que da nombre al segundo disco de Orange Juice, “Rip It Up”, con guitarras funky, un sinte setentero y muy buen rollo de Edwyn, que daba señales de querer bailar estando ya de pie.

Siguiendo en los 80, nos regalaron la pegadiza “Don’t Shilly Shally”, su primer single solo de 1987. Un tema que suena a Kinks.

Edwyn entonces cantó la emblemática “A Girl Like You”, su tema más conocido y que 30 años después sigue siendo infalible y conservando todo su encanto.

Tras una despedida épica mientras Ralla extendía un gran solo de guitarra fuzz, todos aplaudíamos maravillados la admirable actitud de Collins, agradecidos por su entrega y capacidad de conmover.




Pero todavía faltaban cuatro canciones. La intimista “Low Expectations”de Georgeus George sonó mas otoñal que nunca, y ni hablar “Home Again”, que sabiendo ya de su retiro nos hizo lagrimear.

Edwyn Collins en Madrid
Foto: Juan Carlos Ballesta

Pero Edwyn tenía la intención de terminar con dos temas más festivos y así revisitó de nuevo sus inicios con la esperada “Felicity”, y no perdió oportunidad de darle el crédito como compositor a su compañero en Orange Juice, James Kirk.

Y con “Blue Boy” segundo single de 1980 de Orance Juice, se despidió ante los aplausos emocionados del público.

Nadie que haya estado presente salió indiferente de este concierto. Las vibraciones de Edwyn Collins y sus músicos entraron en resonancia.

No queda sino agradecer infinitamente la entrega y la pasión genuina del escocés, claro ejemplo de resiliencia. ¡Larga vida para Edwyn!

Juan Carlos Ballesta


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