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Computer World: el último disco clásico de Kraftwerk

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Kraftwerk Computer World

El 10 de mayo de 1981 el cuarteto alemán, erigido ya como la principal referencia del synth pop, publicó su octavo álbum, cerrando su etapa más influyente

Kraftwerk
Computer World / Computerwelt

Kling Klang / Parlophone. 1981. Alemania

En los tres años que separan Computer World de The Man Machine (1978), toda la siembra de Kraftwerk germinó de manera inverosímil.

Lo que parecía una aventura con poco recorrido emprendida tímidamente por Ralf Hütter y Florian Schneider en Düsseldorf en 1970, se transformó en el proyecto electrónico más influyente de la historia a partir del cuarto disco, Autobahn (1974), tomando un cariz singular y absolutamente único con los discos Radio Activity (1975), Trans-Europe Express (1977) y The Man Machine (1978)

En esa seguidilla de trabajos el sonido de Kraftwerk -ya como cuarteto con la inclusión de Wolfang Flür y Karl Bartos– fue ampliado con la voz -muchas veces tratada con el novedoso efecto que proporcionaba el Vocoder, la melodía, las temáticas contemporáneas sobre tecnología y sociedad, mientras se dejaba atrás todo vestigio acústico.

Esos discos se transformaron en la inspiración para una nueva generación de creadores y sembró los cimientos del pop electrónico, más conocido como synth pop. Eran los tiempos de la explosión punk y no todos los jóvenes eran duchos con guitarras, bajos y baterías, por lo cual la opción de teclados y cajas rítmicas -para entonces ya más accesibles en precios- fue adoptada por muchos.




Cuando Computer World vio la luz el 10 de mayo de 1981 ya el synth pop era una corriente de alto impacto, por lo cual Kraftwerk fue absorbido por la vorágine, aun siendo al mismo tiempo una de las principales referencias y tuvo que competir con sus pupilos.

Así, ya para aquel momento, artistas como Gary Numan y grupos como The Human League, Orchestral Manoeuvres in The Dark (OMD), Ultravox, Telex, D.A.F., Yello, Yellow Magic Orchestra y el para entonces novel cuarteto Depeche Mode, entre otros, poseían en su ADN una notable influencia de Kraftwerk y los modales D.I.Y. (Do it Yourself o Hazlo tu mismo) de la generación punk.

Las carteleras inglesas y de otros países europeos, programas de TV, radio y prensa reflejaban ya el nuevo fenómeno, por lo cual Computer World ya no era una rareza. En tres años Kraftwerk había dejado de ser una “rara avis” en el panorama musical, aunque su estética siguiera siendo particular y diferente.

Como había sido costumbre en los anteriores álbumes, Kraftwerk volvió a desarrollar un tema de importancia que reflejaba el surgimiento de la computación personal. En 1981 era ínfimo el porcentaje de hogares que tenían un ordenador/computadora, pero los miembros Kraftwerk ya apuntaban cómo seria el futuro. Y no se equivocaron.

El disco, tal como los previos fue publicado en dos versiones (con letras en inglés para el mercado internacional y en alemán), conformado por siete temas en los que Karl Bartos participa como compositor de la música en todos, compartiendo el rol con Hütter, con Schneider solo en cuatro.




La primera pieza da título al disco y sienta el precedente con el cristalino sonido de los sintetizadores, la austera pero efectiva rítmica, y el distintivo Vocoder.

La letra fue escrita a seis manos por Hütter, Schneider y el amigo y viejo colaborador Emil Schult.

En la pegadiza “Pocket Calculator” -con letra de Hütter y Schult- Karl Bartos toca el Stylophone, un pequeñísimo teclado inventado en 1967 por Brian Jarvis activado por un especie de aguja en forma de bolígrafo

La pieza fue publicada por Warner Bros en Estados Unidos como single en un vinilo amarillo fluorescente, mientras que en Japón tomó la forma de “Dentaku”.

Existen también una versión en italiano, “Mini Calcolatore”, interpretada en la RAI, una en francés, “Mini Calculateur”, y por supuesto en alemán, “Taschenrechner”.

El tercer tema es “Numbers”, un tema que introduce una más contundente percusión que la que hasta ese momento se conocía en Kraftwerk, responsabilidad de Bartos y Flür.

Schneider se encarga de la síntesis vocal, y junto a Hütter, van desgranando la numeración y haciendo uso del secuenciador Synthanorma

El lado A lo cierra “Computer World 2”, una variación del tema título, esencialmente instrumental (las voces son más bien efectos), en el que destacan aún más los colchones sonoros provistos por el Orchestron y la prístina base rítmica

El lado B es comenzado por la fantástica “Computer Love” -con letra de Hütter y Schult-, el tema más melódico del disco, que fue editado en julio de 1981 como single en Gran Bretaña, con “The Model” (de The Man Machine) en el lado B.

Tal fue el éxito que el single fue reeditado en noviembre de 1981, con los dos temas como lado A, alcanzado el puesto 1 en la cartelera de singles en febrero de 1982.

La melodía fue repescada por Coldplay para la canción “Talk”, incluida en el disco X&Y (2005), con la autorización de sus compositores

Home Computer” -con letra de Schneider- irrumpe y de inmediato nos produce un efecto contagioso en todo el cuerpo. Aquí confiesan esa fascinación por el futuro ligado a la computación personal.

Este tema es el que quizá ha ejercido más interés en otros creadores como LCD Soundsystem, que la sampleó en Disco Infiltrator, DJ Hooligan que la utilizó en su remezcla de “Scatman’s World” de Scatman Joe, o los creadores de “Young Sheldon” (spin-off en forma de precuela de “The Big Bang Theory”) quienes la usaron en un episodio titulado “A Computer, a Plastic Pony, and a Case of Beer”.

El cierre magistral del disco es con “It´s More Fun To Compute”, pieza en la que combinan una rítmica repetitiva con envolventes teclados, logrando dejarnos enganchados




La portada y el diseño de arte del disco (responsabilidad de Emil Schult) está estrechamente relacionada con su contenido. En la portada se muestra un terminal de la época (tipo Hazeline, Commodore o Apple) sobre fondo amarillo, en cuya pantalla aparecen los bustos robóticos en forma de androides de los cuatro músicos.

Mientras, en la contraportada se muestran los maniquís como ya se habían develado en The Man Machine, según fotos de  Günter Fröhling.

Computer World cerraba un período de inmensa repercusión ya no solo en el ámbito de la música electrónica moderna, sino también en el universo pop en general. Pasarían cinco años para el siguiente disco de Kraftwerk, Electric Cafe, pero ya las cosas habían cambiado.

Cuatro décadas después, no ha surgido ningún otro proyecto electrónico tan influyente como Kraftwerk, que sigue adelante bajo el mando de Ralf Hütter, ofreciendo conciertos retrofuturistas de alto calado (leer crónicas en Madrid y Bilbao).

Un sueño futurista en pleno desarrollo.

Juan Carlos Ballesta


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