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The Queen is Dead: el momento cumbre de The Smiths

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The Smiths The Queen is Dead

El 16 de junio de 1986 vio la luz el tercer álbum del cuarteto de Manchester, considerado como su piedra angular

The Smiths
The Queen is Dead

Rough Trade. 1986. Inglaterra

Habían pasado apenas dos años y cuatro meses del lanzamiento del homónimo álbum debut (The Smiths, 1984) con el cual el cuarteto de Manchester irrumpió en la escena independiente británica, y ya The Smiths era epicentro de la indie pop.

La que para muchos es su obra maestra hacía su aparición el 16 de junio de 1986 en medio de diversos problemas, tanto de índole legal como personal que incluso habían llevado a que el bajista Andy Rourke fuera expulsado por su adicción a la heroína y readmitido.

El grupo y su entorno había entrado en una peligrosa espiral de excesos que ya comenzaba a afectar la convivencia y el funcionamiento.

A comienzos de 1986 Rourke fue sustituido por Craig Gannon de Aztec Camera, quien permaneció brevemente en el grupo que como quinteto, con Gannon en guitarra rítmica, grabó los singles “Panic” y “Ask” y el testimonio póstumo en directo, Rank (1988).





Aquel año 1986, tras el arresto por posesion de drogas, Rourke tuvo problemas para obtener la visa para el tour norteamericano y Guy Pratt era elegido como reemplazo. A última hora recibió la visa.

The Queen is Dead había sufrido un notable retraso de siete meses en su publicación debido a los problemas ya evidentes entre el grupo y el sello Rough Trade. El disco había sido grabado a finales de 1985 en los estudios Jacob (Farnham, Surrey), RAK (Londres) y Drone (Manchester) con Stephen Street de nuevo como ingeniero y Morrissey y Johnny Marr como productores.

Varios de los temas habían sido ensayados en las pruebas de sonido durante los constantes tours que siguieron a Meat is Murder (1985), y mostraban algunos cambios en la forma de componer de Marr, para entonces influido por Velvet Underground, el garage rock de Detroit encabezado por The Stooges e incluso The Rolling Stones.

El título del disco fue tomado de la novela de Hubert Selby Jr, “Last Exit to Brooklyn”, con un diseño de portada realizado por Morrissey en el que aparece el famoso actor francés Alain Delon en la película “L’Insoumis” de 1964. Todos los diseños de arte de The Smiths poseen fotogramas extraídos de películas en su portadas.

Diez temazos componen el disco, cinco por cada lado del LP. El inicio es con la emblemática pieza que da nombre al álbum, siendo una de las más largas composiciones del grupo con seis minutos y medio.

Comienza con la canción “Take Me Back to Dear Old Blighty”, popular durante la Primera Guerra Mundial, interpretación tomada del film de 1962, “The L-Shaped Room” de Bryan Forbes.

Ese nostálgico canto da paso a la intensidad guitarrera que caracteriza a “The Queen is Dead”, con Marr creando un torbellino muy a lo “wall of sound”.

Con la canción como eje central, el cineasta Derek Jarman realizó un expresionista cortometraje en el que también incluyó los temas “Panic” y “There is a Light That Never Goes Out”.




La corta y divertida “Frankly, Mr. Shankly” retoma el conocido sonido de The Smiths, con guitarras acústicas que se mezclan con las eléctricas, y la luminosa interpretación vocal de Morrissey

Emerge entonces la emotiva balada “I Know It’s Over”, probablemente una de las más memorables interpretaciones de Morrissey, con una letra que pareciera referirse al suicidio a la latencia de un crimen pasional: “Oh madre, puedo sentir la tierra / cayendo sobre mi cabeza / Mira, el mar me quiere llevar / El cuchillo quiere cortarme / ¿Crees que puedes ayudarme? / Triste novia con velo, por favor sé feliz / Novio guapo, dale espacio / Amante ruidoso y grosero, trátala amablemente / (Aunque ella te necesita / Más de lo que ella te ama) / Y sé que se acabó, todavía me aferro / No se a donde mas puedo ir / Una y otra y otra y otra vez / Una y otra vez, la…”

Never Had No One Ever”, es un tema oscuro de ritmo ralentizado, con inspiración de Marr en “I Need Somebody” de The Stooges, y una letra sobre sentimientos de inseguridad.

Cierra el lado A la magnífica “Cemetery Gates”, una de esas gentiles piezas que caracterizan el más prístino sonido de The Smiths y que tanto ha influido en cientos de bandas alrededor del mundo.

Destaca la base rítmica de Andy Rourke y Mike Joyce, sobre la que Marr despliega luminosos riffs de guitarra, mientras Morrissey nos canta sobre dos amigos pasando el día en el cementerio leyendo obras de Oscar Wilde.

La letra trata sobre el plagio e irónicamente incorpora algunas lineas de “Richard III” o “The Man Who Came to Dinner

El lado B abre con el clasicazo “Bigmouth Strikes Again”, escogido como primer single tres semanas antes del lanzamiento del álbum.

En ella Morrissey muestra su insatisfacción la industria musical, motivada por varias experiencias negativas con la prensa, mientras Marr, Rourke y Joyce construyen una base instrumental con inspiración en “Jumpin’ Jack Flash” de The Rolling Stones.

Aunque había sido invitada Kristy McColl para realizar los coros, finalmente su contribución fue descartada y los coros corresponden a Morrissey con su voz transpuesta usando Harmonizer, acreditada a Ann Coates

Otro de los temas centrales es “The Boy with the Thorn in His Side”, segundo single del disco, esta vez acompañado de un vídeo, a lo cual la banda se había resistido.

En 2003 la canción fue elegida por Morrissey como su favorita de The Smiths, siendo otro de los temas relacionados con la difícil relación del cantante con la industria, en especial con todas aquella personas que nunca creían nada de lo que decía.

Vicar in a Tutu” es una canción cercana a la estética rockabilly y presenta a The Smiths en uno de sus estados más “positivos”




Y surge entonces la maravillosa “There Is A Light That Never Goes Out”, que fue lanzada como single en 1992, cinco años después de haberse separado la banda.

Quizá como en ninguna otra es notable el trabajo de Marr en el E-mu Emulator (que decidió bautizar como “Hated Salford Ensemble”) logrando recrear el sonido de cuerdas.

A pesar de la reluctancia de Morrissey a usar sintetizadores (la perspectiva que otorga el tiempo hace pensar que fue una postura correcta para que el sonido no quedara anclado a un momento específico, como le pasó a muchos) no hubo remedio, ya que no disponían de presupuesto para contratar a un ensamble de cuerdas.

Marr confesó años más tarde que había tomado una secuencia de acordes de la versión de los Rolling Stones del tema de Marvin Gaye, “Hitch Hike”, que también había servido de inspiración para “There She Goes Again” de Velvet Underground.

Morrissey, por su parte, dejó a un lado los personajes depresivos de muchas de sus letras, y con inspiración en su admirado James Dean en “Rebelde sin causa”, desarrolla la historia del personaje que deja su aburrida cotidianidad en busca de un romance.

El disco cierra con “Some Girls Are Bigger Than Others”, que demostraba que la dupla Morrissey-Marr estaba en su gran momento, con lineas de guitarra maravillosas y textos imaginativos.

The Queen is Dead permanece como uno de los más grandes discos de los años 80. El tiempo pasa y su encanto sigue reluciendo.

Como siempre ha ocurrido, continúa abierta la discusión sobre si es o no el mejor disco de The Smiths, dentro de una corta pero impoluta discografía de cuatro álbumes (el último de ellos, Strangeways, Here We Come, publicado en septiembre de 1987, ya con el grupo disuelto) y tres compilados de singles y EPs lanzados durante la efímera pero muy influyente existencia de cinco años.

Juan Carlos Ballesta


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