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Julio Briceño y Catire Torres: la resiliencia de Los Amigos Invisibles

Los Amigos Invisibles 2026
LAI en Italia. Foto: Alx Connor

Tras 35 años del surgimiento de la banda caraqueña, dos de sus miembros originales continúan la travesía desde México y Miami. Nuevas canciones y una especie de tour sin fin mantienen el espíritu y la gozadera rodando por el mundo.


Luego de pasar un período convulso, lleno de incertidumbre e inseguridad, Julio “Chulius” Briceño y José Rafael “Catire” Torres recondujeron el destino de una de las bandas mas exitosas, queridas y conocidas de Venezuela en el mundo.

No fue fácil, pero desde El Paradise, el disco que sirvió de punto de inflexión en 2017, Los Amigos Invisibles ha demostrado seguir siendo una banda vigente, respetada y aun capaz de convocar a una comunidad de seguidores importante en muchos rincones del planeta.

A raíz del lanzamiento de la adaptación del clásico italiano “Me espera”, junto a un magnífico vídeo, y de una nueva visita a Madrid en el ciclo Iberoexperia el 18 de junio y a Barcelona al día siguiente, Chulius y Catire conversan con Ladosis del momento actual y del proceso que han vivido juntos desde que quedaron al mando.

Juan Carlos Ballesta

Cualquier venezolano que haya vivido a plenitud los años que recogen sus primeras y más famosas producciones (A Typical & Autoctonal Dance Band, 1995; The New Sound of the Venezuelan Gozadera, 1998; Arepa 3000: A Venezuelan Journey Into Space, 2000; The Venezuelan Zinga Son Vol 1, 2002), las Sancocho Party cada madrugada del 1 de enero, y los muchos conciertos ofrecidos tanto en festivales como en teatros, lleva a Los Amigos Invisibles en su equipaje personal.

Pero Los Amigos trascendieron al público de su país desde que comenzó su asociación con Luaka Pop (el sello de David Byrne) y afincados en Nueva York comenzaron a recorrer el mundo.

Mucho ha ocurrido desde entonces, con momentos críticos que hicieron tambalear al grupo, como la sorpresiva salida del grupo del cofundador, guitarrista y principal compositor, Jose Luis “Cheo” Pardo, a quien siguió el teclista Armando Figueredo, y mas tarde el percusionista y segundo compositor, Mauricio “Maurimix” Arcas.

El último en abandonar el tren fue el baterista Juan Manuel “Mamel” Roura.




Lo que podría considerarse un deslave continuado que bien podría acabar con cualquier grupo, activó los resortes del vocalista Julio Briceño y el bajista “Catire” Torres, quienes no se dejaron doblegar por los sucesivos obstáculos y reformaron la banda con la inclusión de varios músicos invitados, como el teclista, productor y compositor Agustín Espina, quien los acompaña desde aquellos difíciles momentos.

Desde hace unos años, el mexicano Fernando “Blu” Andrade  ha asumido el rol de guitarrista de manera brillante, mientras que en batería y percusión, el venezolano Luis “Catire Carrillo” Arreaza, y el también mexicano Santiago “El Pulpo” Ortiz han hecho un trabajo fantástico. Los Amigos Invisibles de 2026 es una banda que suena sólida, sin fisuras.

La ruta hacia el nuevo disco fue comenzada por los temas “Wiki Wiki” y “Sugar Daddy”, y una de las sorpresas de 2026 ha sido el lanzamiento de “Me espera”, canción italiana con música de Alberto Baldan Bembo y letra de Vito Pallavicini, con interpretación icónica en los 60 de Nicola Di Bari, quien la defendió en el Festival de San Remo de 1966 y la hizo suya.

El sorpresivo “twist” en el conocido sonido de Los Amigos para esta canción obedece a influencias familiares. El tema fue presentado originalmente en su idioma nativo bajo el título «Lei mi aspetta«. En esa época del festival, las normas dictaban que cada canción debía ser defendida por dos artistas distintos; la versión alternativa de este tema en el concurso fue interpretada por el cantante estadounidense Gene Pitney. Tiempo después, Di Bari grabó la popular adaptación al español titulada “Me espera”, que sirvió de base para la versión de Los Amigos Invisibles (¿porqué no intentarlo en San Remo?)

La versión está acompañada por un excelente vídeo dirigido por Joe Torres (primo del Catire) y apoyo fotográfico de Alx Connor.

Tras varios años sin conversar formalmente, finalmente pudimos coordinar las agendas de Julio (J) y Catire (C), anticipándonos a la visita de la banda a Madrid el 18 de junio y a Barcelona el 19 de junio.

Me ha encantado y también sorprendido la adaptación de “Me espera”. ¿Cómo surgió la idea?

J: Gracias, chamo. La canción, tal cual, es una adaptación. Se me encendió la idea hace como cuatro años, porque mi suegro es italiano y siempre que celebramos los cumpleaños en la casa, yo le digo a mi esposa, Alexa, que ponga éxitos en italiano. Ahí está la música de fondo, a la que casi nadie le para bola.

Entonces, en una fiesta de mi suegro sonaban canciones italianas, y saltó esa. Yo no la conocía, y desde ese momento dije, ‘venga, qué de pinga, ¿Qué es esto?’ Acudí a Shazam, nuestro gran salvador, ¿verdad? Y me dije ‘guau’, me gusta.  Y la tuve siempre ahí, pendiente de hacerle un cover.

¿Cómo y cuando le llegó su momento? ¿Era un capricho tuyo?

 J: No fue facil. Yo quería separar la voz de la música, y me la imaginé siempre muy Fantastic Plastic Machine, Pizzicatto 5, de esas vainas japonesas de finales de los 90 que todavía hoy en día escucho y parece que hubiesen salido ayer. Demasiado futuristas los japoneses.

Estabamos grabando las nuevas canciones, quedaban unas horas en la sala de grabación donde estábamos haciendo las bases de lo que va a ser el disco nuevo, o los sencillos nuevos, o los EPs nuevos, no hemos decidido eso todavía. Sesiones de las que salieron “Wicky Wicky”, “Sugar Daddy”, que ya se conocen, y quedaban dos horas de estudio y los muchachos se me empezaron a enfiestar. ‘Bueno, listo, terminamos las bases que queríamos

Y yo les digo: ‘quedan dos horas pagas, hay que aprovecharlas para hacer bulla’. Y les puse este demo, que Catire había escuchado y no lo veía dentro. Y les dije, ‘miren, panas, está esta canción de Nicola Di Bari’.

A Agustín, el teclista, que ha sido pieza fundamental desde que entró, un súper músico, amigo, un maestro, se le pusieron los ojos aguados y dijo: ‘Nicola Di Bari, ese es uno de los cantantes preferidos de mi papá, ese era’.

El viejo de Agustín murió, y chamo, ahí había una señal.

¿Entonces la abordaron de una vez?

J: Si, le dije a Agustin: ‘la base es muy sencilla, y me la imagino así’. Y le puse los ejemplos de Pizzicatto 5 y Fantastic Plastic Machine, y se grabaron. De ahí quedaron las guitarras rítmicas, bajo, batería, y percusión, que la grabó Mauri, que estaba por Miami y quiso grabarla, además de otra más.

Se grabaron las bases, yo me las traje para la casa. Una de las cosas bonitas de ese track es que no tiene ‘beat detective’ (la potente herramienta de edición de audio integrada en el software de producción musical Pro Tools que analiza y corrige el ritmo). Se grabó el click así, y me gustó esa parte del beat.

Realmente suena muy orgánico

J: Si, orgánico total. Entonces Blu grabó los solos de guitarra. Recuerdo que le dije a Agustín, ‘tú no hagas nada en la grabación. Contigo vamos después, a ver para dónde llevamos los teclados, el trabajo, todo’.

Agustín es muy bueno de esa manera, dándole tiempo en su casa. Y cuando el pana nos devolvió toda esta vaina orquestada con la que estuvo metido dos días, nos dijo que se había metido un puñal del Festival de San Remo.

Ahí fue que Cátire dijo, ‘what the hell, ¿Qué track es este? ¡Vamos a hacerlo el próximo sencillo, chamo, a mí me encanta!’.




El video terminó de redondear el resultado. ¿Cómo surgió?

J: ¡La sinvergüenzura del video! (risas). Catire desde hace rato quería hacer un video, ‘vamos a hacer un video en Italia, manejando un descapotable por las montañas, como que si no fuese un video. Una visita familiar, turística’.

Que es justamente lo que refleja el video, ¿no?

J: Si, estamos con nuestras esposas, todo se juntó ahí. Y Joe Torres, el director del video, que es primo de Catire, que es un duro, un grandeligas, vio la vaina, y dijo: ‘ok, vamos a hacer un road movie, ustedes saliendo del show’ No se pidió un permiso de nada en donde grabamos todo eso. Y salió, hicimos ese video con esa canción, que nos tiene muy emocionados.

Hemos recibido muchos mensajes de músicos diciendo ‘qué bolas para dónde tomaron la vaina, qué arrechos suenan, que no sé qué…

Los Amigos Invisibles 2026
LAI en Italia. Foto: Alx Connor
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Es que la canción suena muy distinta a todo lo anterior. Y no tanto por los músicos, que no dudo que hayan dicho, ‘coño, brutal’, sino por el público que está acostumbrado a un sonido de Los Amigos, y de repente le lanzas una canción italiana, de Nicolá Di Bari, con un video que no tiene nada de sexual, ni de doble sentido, ni nada de eso

C: Bueno, mira, como dice Rick Rubin, la audiencia es lo último. O al menos, a nuestro tiempo, a nuestras edades, hemos creído en eso también. Y creo que lo más importante en nuestro proceso es disfrutarlo, hoy se está convirtiendo en eso. Yo pienso que a estas alturas es imposible, a menos que tengas una disquera gigante, con muchos recursos, yo no tengo idea de como pegas un tema. Antes era fácil. Era la radio, la tele, la prensa. La canción tiene que tener un coro pegajoso, pero ahorita puede tener el coro más pegajoso y no pasar nada.

Ahora hay mucho laboratorio con músculo financiero que logran imponer y popularizar canciones-fórmulas, viralizarlas e inflarlas artificialmente en las plataformas, te las machacan hasta el cansancio, y la gente las acepta sin mucho cuestionamiento

C: Si, pero antes eso de ‘machacar’ era más fácil. Por ejemplo, yo te digo una cosa: el año pasado nosotros sacamos “Wiki Wiki”. O sea, ¡cosa más rítmica, cosa más pegajosa!. Sacamos “Sugar Daddy”, una canción también demasiado “Amigos Invisibles’, demasiado. Y además no solo eso, sino el tiempo y el esfuerzo que dedicamos a la producción. A mí la producción de “Sugar Daddy” me parece que es una vaina increíble.

Y son dos canciones que fueron dos strikes. O sea, para la gente que no es de la comunidad de Los Amigos pasaron desapercibidas. Hemos entendido que tenemos que hacer canciones para nuestra comunidad porque fuera de ahí está bien jodido que la gente aprecie los esfuerzos y le pare bola a tu música.

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Entiendo que tengan esa especie de mini-frustración. Realmente “Sugar Daddy” es una canción pegadiza totalmente representativa del sonido de LAI. Pero hay que entender que LAI tiene ya 35 años. Y claro, todo ha cambiado. Cuando digo todo, es todo. O sea, los que hemos vivido la historia desde el comienzo tambien tenemos realidades distintas. La comunidad que va a los conciertos, porque Los Amigos es una banda de conciertos, una banda de shows, sabemos que esa convocatoria no la han perdido.

Yo los vi el año pasado en el Río Babel y ahí estaba la gente, y dos años antes en las Noches del Botánico también. Fueron shows redondos, que es la forma en que LAI se están presentando desde hace tiempo. O sea, tienen un paquete armado infalible, sin pausas. Y creo que la gente, como pasa con toda banda consagrada, con toda banda con trayectoria, muchos discos, muchos éxitos, la gente quiere oír eso.

Cuando le lanzas algo nuevo, así sea un sonido que es totalmente identificable, la gente quizás no lo tiene todavía internalizado.

Y lo que necesita cualquier grupo es que el material nuevo sea internalizado para que pase a formar parte del repertorio habitual. Entonces, en ese sentido, yo siento que esta canción nueva (“Me espero”), que puede ser una isla, hace ver que Los Amigos están ahí, o sea, que están vivos, que pueden arriesgarse a estas alturas de los acontecimientos.

¿Cómo ha sido recepción?

J: Oye, yo creo que chévere. Uno la siente bien porque está sonando muy bien.

No sé si la casa se viene abajo, pero si la gente se queda como que ¡guau! entonces funciona.

Fíjate que mencionaste lo de ‘poder arriesgarse’. Yo creo que deben arriesgarse todos los artistas en general, sobre todo si tienes ganas de sacar material. ¡Arriésgate, date y arriésgate! Porque ahí está tu ADN y yo creo que esas pequeñas tribus que nos siguen, tienen que sentir ese riesgo y decir ‘¡ah, guau, ok, está bien de pinga!

Y bueno, está el resto que dirá ‘¿y esa canción de qué va? ¿Esa canción que es?

Y sí, importantísimo que tu show en vivo también sea un palazo. Tengas o no tengas hits, o hayas sacado o no un disco, tú como artista tienes que cautivar a la audiencia con tu show y tu peo y que digan ‘¡coño, lo queremos volver a ver!

Puede que más nunca coincida que te vuelvan a ver, pero en una reunión están hablando y sale ‘¡verga, yo los vi en Madrid, wuón! ¡Esos bichos patean culo, wuón!

Una cosa importante que siempre he querido comentar con ustedes, es que salvo algunas excepciones, como por ejemplo ahora Rawayana, el caso de Los Amigos, como han estado tocando tantos años en tantos países, el público no es sólo venezolano.

Y eso a mí me parece importantísimo para que un grupo siempre pueda estar ampliando su audiencia, su alcance… México es un público que para Los Amigos ha sido vital, pero Estados Unidos también y en Estados Unidos el público no es sólo venezolano. Aquí en España la gente no venezolana, cuando tú le preguntas ‘¿qué grupo venezolano conoces?’ te dicen ‘Los Amigos Invisibles’. 

Con lo cual yo creo que Los Amigos, teniendo ya un repertorio tan sólido, sí pueden arriesgarse, sí pueden aportar nuevas cosas a su discografía, que yo creo que es algo que hace que el grupo se sienta vivo, a pesar de los cambios que ha habido a lo largo del tiempo en su formación, pero el grupo se reinventa.

Y en ese sentido, ¿cómo ha sido para ustedes dos tomar esas riendas del grupo que tiene tantas aristas? (redes sociales, lanzamientos, grabaciones, shows, ensayos, etc). Cada uno viviendo en un país diferente, ¿Cómo han vivido todo este proceso?

J: Por mi lado, mucha disciplina. Estamos aquí 24×7 y eso se siente, atendido por sus propios dueños, en ambiente familiar, viendo el negocio y disfrutándolo. Con sus altas y bajas y preocupaciones, ¡de bolas!, como cualquier otro campo laboral.

C: Ha sido un reto a partir de que la banda empieza a tener cambios. Yo creo que ya superamos esa etapa, pero por muchos años, en las redes sociales lo que escribían era, ‘¿y por qué se fue? ¿y por qué se fue?’ O sea, una ladilla. Y uno se sentía inseguro, hablo de mi.

J: No, no, méteme a mí también ahí. Bueno, los dos no somos ni Beethoven ni McCartney.

C: Exacto, entonces, superar eso fue un reto. Ya la gente finalmente pasó la página. No fue fácil, pero se logró.

J: Pero siempre tuvimos el deseo de querer grabar, hacer vainas nuevas. Vamos y hacemos El Paradise, ¿entiendes?

C: Sí, El Paradise fue una cosa muy, muy interesante porque ya habíamos empezado a sufrir, teníamos dos cambios en ese disco. Pero tuvimos a nuestro productor, Enrique González, quien nos decia ‘tiene que ser una vaina brutal, porque la gente espera algo brutal’, y nosotros, ‘bueno, bueno, ok’. Con esa energía hicimos ese disco, que fue un ejercicio de creatividad único, además ese disco fue una idea de Julio de cómo lo empezamos, fue una vaina única, me parece que algún día lo deberíamos retomar.

J: Seguro, seguro, lo tenemos que hacer

C: Esa improvisación en vivo todos juntos conectados.

J: Además la pasamos de puta madre. La cava, el ron, la Coca-Cola (risas)

En esa época estaba todavia Mauricio. Supongo que o abordaban algo nuevo o la inseguridad crecía

J: Nuestro manager de los últimos 20 años, nos dijo, ‘bueno panas si no me dan un disco nuevo, a mí no me interesa trabajar con ustedes’. Y fue como un reto total.

La pasamos de puta madre, creo que es uno de mejores lanzamientos que hemos tenido, tanto de single, videos y demás. ‘Chamo, te gusta así, me gusta, me gusta así, va a pegar, no sé, ¿tienes el millón de dólares para pegarla? No, no lo tengo. Pero, como artista, me siento súper chévere sacando eso’.

O sea, lo defiendo a capa y espada, no es la vaina más arrecha del mundo, pero es de pinga, tiene swing, está chévere, tiene unas buenas canciones, tiene buenas melodías, Cuando lo pongo en el carro (coche) a todo volumen, digo, oye…me gusta

Fue como un recomienzo, un renacimiento, como lo quieran llamar, que estuvo muy bien para todo lo ocurrido en ese periodo

C: En ese disco El Paradise, que fue un gran esfuerzo siguiendo a la separación, con la inseguridad del momento, salió una canción que fue un gran hit, “Espérame”. Una cosa inesperada que se pegó, y ese disco fue nominado al Grammy americano, y para mí fue así como ‘ok, chévere, o sea, podemos seguir’.

Desde entonces ya la gente entiende que Julio y yo somos como “Braveheart” en la película, pintados de azul con la bandera de Escocia, luchando por el legado que hicimos con nuestros compañeros

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Es una filosofía muy del siglo 21 cuando ya muchas bandas tienes un extenso legado, el tratar de conservarlo de la mejor manera y además hacerlo crecer. En ese sentido la formación actual de LAI apunta claramente a eso, todas las incorporaciones trabajan en esa dirección, en una comunión con el concepto

J: Primero que todo, estamos con unos musicazos. Segundo, desde el día 1 saben como es cada canción, el sonido, el groove, y tienen el chip de Los Amigos. Hablaba hace poco con Agustín, pieza fundamental, y me decía que cuando el entró en Guaco tuvo que entender el universo musical de Guaco y lo mismo le pasó con Los Amigos. Pero el es tan duro que lo entendió rápido. Fue como meterse en el mundo del house, de Herbie Hancock, del funky, de Sly & the Family Stone. Toda esa vaina yo siempre se la estoy mandando. Al igual cuando hacemos temas, yo siempre le tiro y Catire también.

Son todos musicazos, y entienden también esa onda de que el show de Los Amigos siempre tiene que ser infalible.

C: Eso principalmente. Hemos logrado el feeling de banda. Comemos juntos, vamos de fiesta juntos, echamos vaina, estamos cagados en la risa todo el tiempo, proponemos musicalmente en el escenario.

Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

¿Cómo hacen para ensayar? ¿Ensayan cuando tienen shows? ¿Cuál es la dinámica?

C: Justamente la ventaja de tener estos músicos es que cada quien tiene que hacer su chamba, tienen que tener sus canciones dominadas. Nosotros solo ensayamos, por ejemplo, cuando pasan más de dos semanas que no tocamos. Por ejemplo, hicimos un show en Margarita comenzando abril, y para el siguiente show en Austin faltaban tres semanas, entonces ensayamos los que vivimos en México.

Es bueno para sentirse que no has perdido forma. Y bueno, también si queremos probar un intro, queremos medir la duración del show, porque es un festival. Luego si hacemos algún arreglo, ahí los cuatro que estamos en México, Luis Arreaza, el baterista, Santiago en percusión y Blu en guitarra, grabamos y decimos, ‘miren, este arreglo se hizo. Agustín, aprieta ese culo, lo ensayamos en la prueba de sonido mañana’ (risas). Y así es como estamos.

J: Tenemos a Agustín Espina, que es un carajo muy profesional, y te confías que él está repasando el show en su casa seguro. Eso seguro, como ves que el pana después va y toca en vivo.

Y por mi parte, yo agarro el set, lo pongo en los audífonos y salgo a trotar, a cantar las canciones. Hago mucha bicicleta y trote por Miami. Sí, me tiro ese entrenamiento, que me encanta y lo aprovecho. Lo llevo a un extremo de mamazón, de respiración y de resistencia. Y voy ensayando el set, para llegar apretadito.

También hay shows que mando el chorizo. De repente, mira, este va a ser el show del 2026. Y yo armo el chorizo en Pro Tools, con los cortes, los pegues, lo que vamos a hacer en el medio. Entonces, ese chorizo del show completo se le manda a todo el mundo. Hasta al de las luces. ‘Mira, este va a ser como el show, la columna vertebral del 2026’. Y así está todo el mundo engranado, muy profesional.

Una vez Blu me preguntó ‘¿y tú ensayas en tu casa, Julio?’ Yo: ‘sí, wuón, para estar afilado. Si no estamos afilados la vaina no se ve pro, pues’.

La idea es que se vea lo más profesional posible.

C: Aquí todos nos retroalimentamos. Yo le digo a Santiago, el percusionista, ‘chamo tú eres un psicópata de lo perfecto que tocas’. Yo le tengo miedo, porque solo un serial killer tiene esa capacidad de ser tan perfecto (risas). El otro, el baterista, también, y yo que soy de guataca tengo que apretar ese culo porque no quiero pasar pena con estos carajos (carcajadas colectivas)

La verdad que eso se nota en directo y hoy que hay tanta competencia de conciertos y festivales, con las entradas más caras, quien paga por una entrada agradece que el show no tenga fisuras

J: Intentamos que sea así. Somos melómanos y valoramos que la gente haga el esfuerzo por pagar y vernos, así que retribuimos con un show bien montado. Nosotros tocamos unos 60 shows al año. Recuerdo cuando llegué a New York y leí la biografía de James Brown, a quien llamaban “The hardest worker in America” y lo vimos en el Battery Park y nos quedamos impresionados… ‘¿te acuerdas, Catire? que bolas ese show

Y tenemos un ejemplo muy cercano, Óscar D’ Leon. Cuando se presenta en vivo uno quiere volver a verlo, uno dice ‘que bolas este pana’.

En el caso de Los Amigos, que es una banda bailable, de funky, ponemos a la gente a gozar, a bailar. De eso se trata, de darle un buen  show y que quieran volver. Una de las cosas que mas me gusta de seguir tocando en vivo es que somos una banda totalmente en vivo, solo usamos algún que otro sample. Cuando estoy oyendo por los audífonos en pleno show siempre digo, que de pinga tocan estos panas, que buen momento estamos pasando aquí, y eso ha sido así desde el primer día

¿Llevan las estadísticas de cuantos shows han dado y los lugares?

C: Chamo, no. Solo cantidad al final del año. Al principio recuerdo que Cheo llevaba la cuenta y contábamos todo, que si salíamos en la televisión, en la radio…pero en algún momento dejamos de contar. Recuerdo que cuando salió New Sound y Warner nos puso a girar por todo el mundo, ese año hicimos como 128 shows. Nos metimos en un autobús, nos metieron el turbo y eso era como una fábrica de salchichas (risas). Ni contar pudimos.

J: Lo que si tenemos claro es que es la mejor promoción pagada que podemos tener

¿De las canciones que habitualmente no forman parte de los setlists, cuales les gustaría incluir?

J: A mi me gusta mucho “Hopeless Romance”, quisiera incluirla en algún momento.

C: No es mala idea. A mi me gustaría incluir “Eres mis ganas” de El Paradise, que es una canción que tiene mucha fuerza y no hemos vuelto a tocar desde entonces.

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Y la pregunta difícil, que a lo mejor no quieren responder, pero de eso se trata una entrevista ¿Hay alguna pieza de las que siempre tocan que ya los tenga hartos, que ya no quieran o no los represente actualmente?

J: (risas nerviosas) Bueno, yo siempre he sido sincero. Con los años a mi “El disco anal” me ladilla un pelo, la primera parte sobre todo, pero es la parte que más le gusta a la gente, el asunto del chiste de la vaina y el disco music.

En un momento yo traté de negociar con Catire que no la tocáramos y terminaba el show y la gente pedía “El disco anal”. En Guayaquil de vaina no nos linchan, nos trataron de linchar cibernéticamente, ‘qué bolas tienen ustedes de haber venido y no haber tocado “El disco anal”. Entonces asumo que es parte de la cultura.

Esa canción tiene un final con un jamming bien Santana, que es cuando entra la voz de Valdemaro, que es brutal, en vivo sé que es un pedazo que los músicos y los melómanos agradecen esa descarga. Ya hice las paces, sobre todo después de que la gente no nos dejaba ir sin tocarla. La gente se quedaba pidiendo, ‘disco anual, disco anal’ y Catire me veía, y yo decía, dale, vamos a tocarla, o sea, tenemos que tocar “El disco anal”.

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C: En favor de Julio debo decir que lo entiendo. “El disco anal” y “Ponerte en cuatro” son canciones que tienen que estar en los shows porque pertenecen a momentos de las vidas de las personas, pero son para mi como de otro cuerpo y otra vida (risas)

Son canciones del inconsciente colectivo, de un momento muy álgido para muchos venezolanos a finales de los 90 y principio de los 2000. Es como si los Stones no tocaran “(I Can’t Get no) Satisfaction”

J: Totalmente. Y apreciamos que haya gente que pague su ticket para disfrutar de ellas. Tampoco es tan grave. Yo no las escucho en mi casa a menos que tenga que ensayar, así que vivo en paz con eso.

Los Amigos Invisibles 2026
LAI en Italia. Foto: Alx Connor

Con un promedio de 60 conciertos al año, una cifra importante, en esta etapa de los últimos 10 años, ¿Qué conciertos los han marcado más? ¿Con qué lugares se han sorprendido para bien o para mal?

C: Yo tengo uno fresco, refresquisísimo, el que hicimos en Boulder, ahorita en marzo. O sea, vamos a Boulder, por allá perdido y de repente nos dicen que está ‘sold out’. ‘Verga, está sold out, wuón. Boulder, Colorado’.

La gente estaba tan excitada, que yo tenía tiempo que no veía algo así. Lo tengo fresco, un lugar inesperado, porque de repente tú dices, ‘ah, Ciudad de México, coño, claro. Caracas, coño, claro. Madrid, claro’. Pero no, era Boulder, Colorado. Y yo salí de ese show excitado también. El promotor estaba también así, ‘qué bolas, los tengo que traer’.

O sea, fue una conexión muy arrecha con el público, el público estaba ansioso, quería la vaina, pues. Fue muy de pinga.

J: Yo tengo varios así, pero tal vez uno fresco fue sacarme una piedrita, porque siempre que Los Amigos, desde que somos Amigos, hacíamos shows solos en Puerto la Cruz era un culazo.

Era un culazo, no iba nadie, o sea, iba muy poca gente, pues. ‘Es cierto, wuón’ (agrega Catire). Tanto así que pasamos muchos años sin ir, porque seremos venezolanos y todo, de repente hay cien personas que nos quieren burda en Puerto la Cruz, pero con eso no dan los números.

Y lo hicimos hace poco. Recuerdo que como dos horas antes me dijeron que estaba sold out y dije ‘woao’. Entonces, me subí a la tarima así como sacándome una espina de mi parte y de parte de ellos. Fue burda de épico, y como que le dije a Catire, ‘marico, nos tomó 34 años llenar un sitio en Puerto la Cruz, llenar el salón de fiesta del Hotel Mare Mare’.

En Maracaibo en cambio nos quieren desde el día 1, desde la primera vez que fuimos.

¿Y como ha sido tocar en la Venezuela de 2026, de la ‘nueva dictadura’ o de la incertidumbre por algo mejor?

C: Etapa de una incertidumbre sabrosa, porque si, ahorita acabamos de ir a Venezuela, nosotros fuimos en diciembre, fuimos a Margarita en abril, pero en enero fuimos y en enero estaba el peo más tenso que nunca. Ahorita cuando fuimos es como el día y la noche, desde diciembre a ahora, y una de las vainas más increíbles que Julio me hizo notar, que yo no me di cuenta, es que entrando al aeropuerto ya no hay nada de propaganda. ¡Coño, el patriarcado socialista muere, todo lo rojo, todo!

Entonces ya tú dices, ‘coño marico, esta incertidumbre light me gusta’.

J: Hemos regresado después de la pandemia, con ese renacer del mundo del entretenimiento. Y lo que me llevo, más allá de todo el peo político, es la felicidad de la gente al decirnos, ‘chamo, gracias por venir. Qué buen momento me dieron. Me transporté’.

Esa vaina se agradece, porque de verdad estás dándoles un momento de dos, tres horas, desconectados de nuestra realidad y de la de ellos, que no es nada fácil haberse quedado allá y haber llevado tu vida con tantas dificultades.

Y también ayudar a un renacer de la industria para los chamos nuevos que vienen, que también quieren tocar en vivo y quieren presentarse y quieren mostrar su propuesta. Eso también, qué chévere que podamos contribuir al electroshock.

C: Yo siento que ahora -es mi percepción, no se si es real- hay una sensación que trata de revertir los muchísimos coñazos que le dieron a la venezolanidad, a tal punto que se fueron nueve millones de personas, y siento que hay un retomar del espíritu de que Venezuela siempre fue de pinga pero que nos metieron la pala por demasiado tiempo y nos hicieron dudar de todo, de nosotros mismos.

A Los Amigos nos lo pusieron peludo porque, por ejemplo, desde el 2015, ya desde el 2013 nos costaba ir a tocar a Venezuela por el tema del cambio y los pasajes. En un periodo de 10 años habremos hecho 10 shows, cuando solíamos hacer 20 shows al año.

La verdad sí hubo una separación, sin querer, obligados. Aunque siempre con nuestras canciones representamos a Venezuela, la comunidad venezolana en el mundo se reune y todo, pero con el país como tal sí hubo una desconexión a consecuencia de todo este horrible peo político.

Siento que Los Amigos desde el 2023 comenzamos a retomar. Hay que hacer la chamba otra vez, la verdad.

¿Qué música están escuchando ahora? ¿Siguen escuchando parte de lo que escuchaban hace 25 años? ¿Se han unido otras cosas, otras inquietudes recientes?

J: Tengo muchos años pegado con Mura Masa, un productor. Estoy tipo fan, desde hace 12 años siguiéndolo. Que lo que saca voy y lo escucho y me encanta. En general me gusta mucho lo que hace Mura Masa.

Hace como dos años también descubrí una chica productora de Brooklyn que se llama The Blessed Madonna. Super dance también.

Yo estoy todo el tiempo buscando. El disco de Charli XCX, el de portada verde, me voló la cabeza. Igual que esta chica, FKA Twigs, que el disco se llama Eusexua. Siempre pendiente de Anderson Paak, le presto mucha atención a lo que el pana va sacando.

Las cosas que ha hecho Disclosure me vuelan la cabeza. Fan también de Jungle.

Igual que de Underworld, que hace grandes melodías dentro de su formato electrónico, y hace las melodías en guitarra también.

C: Me gusta mucho la banda argentina Nafta. También desde que descubrí Fred Again estoy pegado, El disco con Brian Eno lo escuché muchísimo, cuando tenia la mente en blanco en los aeropuertos. Luego me salió como el que mas habia oido en el año.

Los Amigos Invisibles 2026
LAI en Italia. Foto: Alx Connor

¿Cómo van con las plataformas? ¿Qué tal con los formatos físicos?

C: Yo siempre digo, nosotros vinimos de los 90, donde el CD era rey, luego vivimos la etapa de Napster y la piratería, donde no recibías ni un centavo de absolutamente nada, y luego a partir de 2015 empezamos a recibir al menos un centavo de algo. Entonces, para mí, que vengo de la caída, donde por 15 años la música grabada valía cero, no tenía ningún tipo de valor, me gusta que ahora ya tiene un valor. Cuánto debería ser es otra discusión.

Incluso en la época de las ventas físicas, la única manera de que tú hicieras dinero vendiendo discos es que vendieras un millón de copias.

Ahí estaban tus regalías, pero para que te las pagaran quien sabe cuando, ¿sabes?. Es como lo mismo, pero diferente. Entonces yo más bien estoy agradecido de que ya yo sé que cada vez que suena una canción hay un centavo ahí mío.

Hay muchos artistas, muchos grupos, bandas, quejándose, por ejemplo, de la más famosa plataforma que es Spotify, que pagan muy poco, pero que además ahora se han unido otros aspectos que la plataforma no parece controlar, como son las piezas hechas con inteligencia artificial, piezas que se cuelan en medio de la plataformas de artistas que tienen muchos streamings.

C: Sí, sí, todas esas trampas las hay. Siempre va a haber alguien queriendo aprovecharse fácilmente de un trabajo más duro, la piratería existió desde siempre con los viniles, con los casetes, o sea, es la humanidad, pues. O sea, tú sacas una vaina, y no te puedes quedar pegado ahí. Más bien nosotros últimamente, nuevamente, pensando en la actualidad del momento de la industria, nos hemos concentrado en nuestra comunidad y enfocarnos en unirla más a través de nuestras redes sociales y comunicar, o sea, que nuestra red social sea como nuestro entorno.

¿Cuál es la plataforma y la red social que mejor le funciona a LAI?

C: Pues, a ver, Facebook funciona bastante, pero a mí me da ladilla Facebook, entonces le estamos poniendo más ganas a Instagram, que es la más musical, porque Facebook es más como para chismes, Twitter es más para noticias.

Instagram es como más artística, entonces esa es donde está el engagement principal se busca desde ahí, pues.

¿Dónde la gente escucha más a LAI?

C: Spotify, definitivamente. Yo te digo una cosa, aquí no somos millonarios, pero el hecho de que exista Spotify hace que una distribuidora te pueda dar un adelanto de dinero, o sea, es algo bueno. Esto es lo que hay, vamos para adelante, sigo mi proyecto, y quejarte es lo más fácil que el planeta tiene.

Actualmente Ditto es la distribuidora que se encarga de hacer todo ese rollo digital, y dentro del rango que somos Los Amigos, somos el artista más grande de Ditto en México, por ejemplo.

Esto es un trabajo en el que todas las partes tienen que hacer bien su parte.

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El “Me Espera Tour 2026” llega a Madrid y Barcelona el 18 y 19 de junio, y continua los próximos meses por Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.