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La infalible fórmula de Los Amigos Invisibles y Rawayana hizo explotar el Botánico

Los Amigos Invisibles y Rawayana
Foto: Juan Carlos Ballesta

Dos de las mas populares y exitosas bandas venezolanas ofrecieron sendos shows en una Noche del Botánico totalmente repleta

Los Amigos Invisibles / Rawayana & Friends
Concierto en Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, Madrid
Noches del Botánico

(Julio 26, 2023)

En una noche verdaderamente especial por varios motivos, la noche protagonizada por dos de las bandas venezolanas más populares del siglo 21 produjo un memorable “sold out”.

Con un público compuesto principalmente por venezolanos, ambos grupos -que compartían un mismo escenario por segunda vez, fórmula que resultó infalible- sabían que este no era un concierto cualquiera.

Con las “elecciones” presidenciales pautadas para el 28 de julio (apenas dos días después) los sentimientos por un verdadero cambio en Venezuela estaban a flor de piel. Nadie ignoraba las dificultades para que ese cambio real pueda producirse, tanto así que la gran mayoría presente no pudo inscribirse en el Consulado para poder votar.

Ni Los Amigos ni Rawayana ofrecieron discursos elaborados al respecto, se limitaron a enviar mensajes de fuerza a los que están en Venezuela, y solo hicieron menciones sin profundizar en lo que todo el mundo ya sabe, que por supuesto detonaban los deseos largamente frustrados, como ocurrió cuando Beto Montenegro dio libertad al público para cantar “cualquier cosa” que quisieran, y espontáneamente fue coreado por todos el cántico “y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer” (¿¡gobierno!?), entonado miles de veces en marchas y concentraciones de protesta desde la prímera época de Hugo Chávez.

La gran dicotomía que afloró durante toda la noche fue mantener un espíritu celebratorio en momentos de alta incertidumbre, que podía ser interpretado como una fiesta anticipada o como una evasión. He ahí el dilema que creo orbitó por la cabeza y el corazón de muchos presentes.




Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

Los Amigos Invisibles: una máquina engrasada

Tras algo más de 30 años de historia, Los Amigos Invisibles es una institución que parece funcionar bajo cualquier circunstancia.

Después de haber disfrutado de su directo decenas de veces, este era nuestro reencuentro con la banda caraqueña que protagonizó la portada y artículo principal de la primera edición impresa de Ladosis, a finales de 2008.

Los Amigos es la banda venezolana más conocida en España y en muchos otros países entre el público no venezolano. Su trabajo constante y sin pausa durante décadas ha dado sus réditos.

Julio Briceño (voz) y José Rafael “Catire” Torres (bajo), cargan con la antorcha de aquella recordada formación que incluía a Cheo Pardo, Mauricio Arcas y Armando Figueredo.

José Manuel “Mamel” Roura es parte aún de la banda pero no siempre viaja.

Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta




Milagrosamente, Briceño y Torres han podido mantener a flote su sonido y discurso de manera brillante, creciendo no solo como músicos, sino también en liderazgo y como empresarios. Porque sí, los Amigos Invisibles ya no es un grupo de amigos de la adolescencia, sino un sólido producto con un empaque atractivo definido y sin fisuras.

La clásica formación de sexteto que disfrutamos en Noches del Botánico y que siempre han mantenido, la completan el zuliano Agustín Espina en los teclados -presente desde la partida de Armandito y que hace un trabajo magnífico-, el baterista que suple a Mamel, Catire Carrillo, y los mexicanos, Santi “El Pulpo” Ortiz en la percusión y el histriónico Fernando Blu en la guitarra, cuyo trabajo es muy destacable. Esta encarnación es, por tanto, un híbrido venezolano-mexicano que suena realmente potente y engrasado.

Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

El setlist que Los Amigos presentaron no tuvo ninguna fisura, paseándose por los temas infaltables de los discos con los que se internacionalizaron gracias al sello Luaka Bop de David Byrne, The New Sound of the Venezuelan Gozadera (1998) y Arepa 3000: A Venezuelan Journey into Space (2000)

Del primero de ellos (segundo disco de su discografía) sonaron “Ultra-Funk” -con la que abrieron-, “El disco anal”, “Ponerte en cuatro”, y del segundo (tercer álbum) tocaron la fantástica versión del tema de Jorge Spiteri “Amor”, “Que rico”, “Mujer policía”, “Cuchi Cuchi” y “La vecina” -transformada en una cumbia-.

Y claro, esos temas funcionan de doble manera, por un lado trasladan a buena parte del público a escenarios y momentos que no volverán pero que se disfrutaron plenamente, y por el otro siguen conectando de manera genuina con el gen caribeño que invita perennemente al baile y por lo tanto, establecen puentes indestructibles no importa donde se toquen y donde se disfruten.




El grupo se las ha arreglado para seguir incorporando temas pegadizos y uno de los que mejor suena en directo es “Dame el Mambo”, del disco El Paradise (2017), el primero luego de la salida de tres de los miembros originales. El bajo de Torres sonó brutal, y realmente se erigió como elemento central.

Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

Incluyeron también en el set “Váyanse todos a mamá”, pieza de Rawayana en la que participaron -por separado- Los Amigos y el ex-guitarrista cofundador Cheo Pardo.

Con “La que me gusta” pretendían cerrar el show, pero regresaron para tocar la pegadiza salsa “Esto es lo que hay” (del cuarto álbum, The Venezuelan Zinga Song Vol. 1, de 2002), durante la que Julio aprovechó para presentar a los músicos.

Los Amigos Invisibles es, sin duda, una garantía sobre un escenario. A pesar del calor madrileño intenso que la mayoría mitigaba con cerveza (algunos se pasaron visiblemente de cantidad), los signos de sudor no solo eran de los músicos.

Los Amigos Invisibles Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

El fenómeno Rawayana y sus amigos

Desde que Rawayana publicó su álbum debut, Licencia para ser libre (2011), su carrera no ha parado de crecer. Con Rawayanaland (2013) y Trippy Caribbean (2016) la banda construyó una sólida base de fans, compuesta principalmente por jóvenes de su propia generación, muchos de los cuales forman parte de la diáspora migratoria venezolana que hicieron acto de presencia en este concierto y que meses antes habían llenado el Wizink Center, un logro que muchas bandas establecidas de España y el mundo les cuesta lograr a la primera.




Rawayana es, sin duda, un fenómeno digno de estudio y que probablemente no sería posible en estas dimensiones -paradójicamente- sin la desgracia ocurrida en Venezuela.

Durante mucho tiempo los miembros de la banda sufrieron las dificultades para viajar desde Venezuela, con los vuelos restringidos y los dólares también, pero Alberto “Beto” Montenegro (voz, guitarra y principal compositor) y sus compañeros Antonio “Tony” Casas (bajo), Alejandro Abeijón (guitarra) y Andrés Story (batería), supieron desarrollar el sentido de la oportunidad y manejaron con inteligencia los obstáculos, para erigirse en verdaderos sobrevivientes de la crisis.

Se presentaron acompañados del excepcional percusionista venezolano afincado en CDMX, Orestes Gómez, quien resulta ser una pieza fundamental en el sonido de la banda.

Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

El concierto se enmarcó dentro de la gira “Quién trae las cornetas Tour”, la cual lleva a Rawayana a diversas ciudades de Estados Unidos y Latinoamérica, incluidos varios paises nada habituales en los circuitos como Guatemala, Nicaragua, El Salvador y República Dominicana.

Como ha sido costumbre en sus discos, en los que han invitado a participar a diversos cantantes y raperos, este concierto no fue distinto.

El peso principal, como es lógico, el repertorio incluyó una representativa muestra del nuevo disco, ¿Quién trae las cornetas? (2023). Fueron ellas, “Nada malo” -con la que comenzaron-, “Binikini”, “911”, “Bebé” (con el cantante venezolano ahora en Madrid, Simón Grossmann), “Feriado”, “Miel”, “Se te nota” (con el rapero mallorquín Marc Seguí), “Hora Loca” (con la colombiana Catalina García, cantante de Monsieur Periné), “La Tormenta” y “Parece”.

Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Rawayana en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta




Hubo, por tanto, poco espacio para temas pasados, y aún así los fanáticos que acudieron al Botánico parecían ya tener ampliamente digeridas las nuevas canciones, no así el resto de los asistentes, más familiarizados con el viejo repertorio.

Del disco anterior, Cuando los acéfalos predominan (2022) -a mi juicio el mejor álbum de los Rawa- recuperaron “Váyanse todos a mamá”, y Julio Briceño salió a cantar su parte. Es quizá el tema que encajaba mejor en una noche preelectoral. Musicalmente sonó poderosamente funky.

No hubo material de los primeros discos, pero sí del tercero, Trippy Caribbean, del cual escogieron “Tucacas”, “Vengase I” y “High” para cerrar.

Después de varios años sin ver a Rawayana en directo, es importante enfatizar el notable crecimiento como instrumentistas de todos, muy en especial de Tony Casas, quien lleva el peso con el bajo en esa mezcla de reggae, funk, hip hop, bugalú y pop-rock que caracteriza a Rawayana, así como también el dominio como “frontman” de Beto Montenegro con su estilo relajado y “cool”.

Rawayana ha sabido labrar su nicho y lo ha logrado con creces.

Juan Carlos Ballesta