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Hauschka «What If» (Alemania, 2017)

Hauschka

Hauschka

What If

FatCat. 2017. Alemania

 

Tras varios años dedicado a bandas sonoras de películas y remixes, What If retoma algunos conceptos explorados por Hauschka en su Abandoned City de 2014 y los expande en algunas direcciones inesperadas.

Volker Bertelmann (nombre real de Hauschka), amplía su paleta en dos direcciones diferentes: por un lado incorpora múltiples tomas de un piano Disklavier (una serie de pianos acústicos creados por Yamaha que se pueden controlar vía secuencias midi) creando una especie de «orquesta de pianos virtual», y por otro incorpora a sus piezas sonidos de su sintetizador analógico Jupiter 4, un antiguo instrumento polifónico construido por Roland a finales de los años 70.

Esta expansión de timbres es usada por Bertelmann para crear un trabajo en que el aspecto percusivo del piano es el foco central, creando complejos patrones polirítmicos que suenan “mecánicos” y “humanos” al mismo tiempo. Las repeticiones de patrones en piezas como “Constant Growth Fails” le deben tanto al minimalismo de Philip Glass o Steve Reich como al tecno de origen berlinés. “My Kids Live On Mars” es un ejemplo algo más abstracto de convivencia entre secuencias programadas y sonidos “tradicionales” de piano, que se conjugan de forma dramática y a ratos con cierta oscuridad. También nos encontramos “glitches” y ruidos electrónicos decorando melodías sencillas como en el efectivo tema que abre el álbum: “I Can’t Find Water”, una pieza que tiene elementos que separados recordarían a artistas tan dispares como Autechre o Suzanne Ciani, pero que Hauschka ensambla de tal manera que los hace completamente suyos.

Incluso en piezas con ritmos y texturas más “convencionales” (si cabe la expresión), como el comienzo “casi-pop-melódico” de “We Live a Thousand Years”, Hauschka se toma su tiempo para “desbaratar” las piezas y encontrar aristas ocultas en el desorden que se crea al manipular los elementos sonoros en direcciones que parecieran casi aleatorias.

Hay incluso espacio en este trabajo para algunos pianos casi “desnudos” (algo raro en Hauschka) y “reverberados” como en “I Can’t Express My Deep Love”, pieza que sirve como punto de inflexión cerrando el Lado A (en la edición en formato de vinyl) y que puede ilustrar algunas de las referencias a Erik Satie que con alguna frecuencia se hacen sobre Hauschka.

A lo largo de los nueve temas que componen este trabajo (mas dos bonus tracks incluídos en la versión digital), Bertelmann muestra una gran creatividad en emplear estos recursos que pudieran calificarse de “limitados” si se leen en los créditos (pianos y Jupiter 4), creando formas inesperadas, sacando sonidos extraterrestres de sus pianos preparados, amplificando ideas, modulando secuencias y controlando sus máquinas (y sus manos) en un caos organizado que siempre apunta hacia adelante.

Gabriel Pérez