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Adrian Belew «Flux by Belew™ Volume One» (2016) (EE UU)

Adrian Belew

Adrian Belew

Flux by Belew™ Volume One

Independiente. 2016. EE UU

 Cuando en 1982 el guitarrista Adrian Belew entró en el mercado discográfico con Lone Rhino, ya tenía importantes credenciales que incluían a Frank Zappa, Talking Heads, GaGa, Tom Tom Club, David Bowie y King Crimson. Todo ello entre 1978 y 1982.

En retrospectiva no era para sorprenderse que ese primer álbum fuese una caricia entre lo experimental y un sonido aparentemente convencional. Si se prefiere con un dejo Beatlesque que aún mantiene. Él representa lo que uno pudiera jocosamente llamar rock bipolar, es decir que la alternancia en temperamento entre temas puede ir de lo inaudible hasta la más subyugante y hermosa extravagancia.

En Flux by Belew Volume One, el guitarrista nos lleva por un viaje sonoro de 39’54” en 44 pequeñas piezas donde “Rocket Ship” se lleva la mayor parte del tiempo con 3’30”, pero curiosamente hilvana el repertorio de tal modo que uno disfruta una vasta variedad de sonoridades y breves pasajes músico-vocales con interesante maestría. Podría recordar el concepto manejado por Morgan Fisher en 1980 con Miniatures: a sequence of fifty-one tiny masterpieces, con piezas de un minuto de Robert Wyatt, Fred Frith, Robert Fripp, Lox Coxhill y Andy Partridge, entre muchos otros.

En sus dos trabajos anteriores e (2009) y Dust (2014), Belew mantuvo sus composiciones cortas. Acá es más radical pues no llega en ningún caso, salvo el mencionado, a los 3 minutos. Sin embargo, cada una es suficiente para llamar nuestra atención. “Drop shadow” y ICTHRUU (veo a través de ti convertido suspicazmente en acrónimo) abren con una instancia sonora y una rítmica que evoca aquel trío de álbumes junto a King Crimson iniciando los 80 (“Discipline”, “Beat” y “Three of a Perfect Pair”). “Chicken booby” es un testimonio de su influencia Beatle.

“Life Will Bite You (In Your Sleep)” con un sonido más convencional y de cierto dramatismo decanta en “Time is a Typerwriter”, con una explosión y una tonalidad vocal entre la que se escurren breves fragmentos de una guitarra punzante. El tema da paso al piano en “Delicious Nutritious Fishes” y abruptamente pasa a una caótica orquestación que se resume en frases aparentemente inconexas. Las siguientes once mini piezas van desde una melancólica y ligeramente agonizante “A Million Years” pasando por una dramática “Beastly Barford” y desembocando en el más largo momento de este CD en “Rocket Ship”, en la que es aún más notoria su influencia de los Fab Four. Si me lo permiten, existe acá un dejo de “When I’m Sixty Four”. En “Rubber Pizza”, retorna a figuras más retorcidas para volver una vez más a algo coherente en “Dinasaurs in my Trees”.

Lo atractivo es como Belew combina esa frescura armónico vocal con paisajes sonoros que no siempre recurren a la estridencia y eso se evidencia en “One More Day”. Esta primera parte del trabajo conceptualmente se mantiene en la segunda pero he acá la gran sorpresa en Flux by Belew™, que es una aplicación para iPhone que enlaza cientos de retazos sonoros y arte visual en el más genuino lenguaje vanguardista que ha sido una de las cualidades de este genial guitarrista. En paralelo está “Flux:FX”, un procesador de efectos múltiples profesional para el iPad que ya ha sido premiado. La experiencia es literalmente irrepetible.

 

El segundo grupo de 22 “fragmentos” incluye “Somewhere (Version 2)”. La sorprendente variedad de estilos encontrados en estos trocitos sonoros no dejan de sorprender y “Happy Cowboy” es otra instancia sonora que luego se mezcla con trazos de Crimson. Si es dislocado pensar que Willie Nelson visita a Robert Fripp para un jam session, no lo es menos imaginar que puede ofrecer este software en términos visuales. Otra instancia más delicada encontramos en “Picture Show” que por momentos nos recuerda a George Harrison en su etapa de meditación. Cello y guitarra asumen con particular belleza esta pieza. Y cuando nos preparamos para alzar vuelo, “Gothra” rompe el encanto y la breve dulzura retorna en “Two Kotos” evocando imágenes del lejano oriente.

En esta inesperada lluvia de retazos sonoros uno no espera encontrar a Aaron Copland pero “Cowboys and Oboes” al menos lo sugiere. Igualmente no esperaba uno reminiscencias de Duane Eddy, Eddie Cochran o Danny Gatton pero hay un poco de rockabilly en estas instancias. Y ya hacia el final “Sunspots” e “Idioms” nos dejan con un aire de minimalismo en el primer caso y una especie de poema sonoro en el segundo.

Si Belew emplea esta grabación como promotor de su aplicación para iPhone, el objetivo está logrado. Esa audiencia es tan elitista como la que escucha a Adrian Belew pero en cualquier caso a lo largo de estos 44 bits sonoros no puede quedar uno menos que complacido pues estas instancias sonoras son muestra fiel del lenguaje musical que Adrian Belew ha venido desarrollando gradualmente desde que irrumpió en la escena musical.

Y no puede ser menos de un talento que encontró inspiración en Jimi Hendrix, fue descubierto por Frank Zappa y fue a parar a esa inagotable fuente creativa que es King Crimson. Y ni hablar de su acercamiento a un estilo pop con The Bears.

La historia es más fascinante de lo que uno espera…

Leonardo Bigott