Inicio Ahi estuvimos BEAT: el poderoso latido de cuatro monstruos en Noches del Botánico

BEAT: el poderoso latido de cuatro monstruos en Noches del Botánico

Beat en Noches del Botánico
Foto: Vega Halen

El poderoso cuarteto conformado por Adrian Belew, Tony Levin, Steve Vai y Danny Carey, nos sumergió en el repertorio de la fabulosa encarnación ochentera de King Crimson

BEAT
Concierto en Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, Madrid
Noches del Botánico

(Junio 26, 2026)

Desde que Adrian Belew y Tony Levin, la mitad del King Crimson de los años 80, convinieron en reunirse -con la venia de Robert Fripp– para interpretar en directo el material que habían creado entre 1981 y 1984 plasmado en la legendaria trilogía tricolor (Discipline, 1981; Beat, 1982; Three of a Perfect Pair, 1984), la generación de expectativas no se ha detenido.

Aunque Bill Bruford fue la obvia primera opción para la batería, declinó. El puesto en definitiva recayó en Danny Carey, el respetado baterista de Tool y otros muchos proyectos. La otra guitarra fue asumida por el reconocido Steve Vai, con la inmensa responsabilidad de hacer olvidar a Fripp.

Lo cierto es que para todo amante del rock progresivo la novedad de BEAT no podía ignorarse y el primer impacto del cuarteto fue tan positivo que la gira comenzada en 2024 en Norteamérica (leer crónica en Vancouver) se ha extendido a Latinoamérica, Japón y Europa, con dos paradas en España.




La reinvención de King Crimson en los 80

El King Crimson de los 80 fue, en su momento, una sorpresa descomunal para los fans de la banda. Sin embargo, Fripp ya había dado suficientes señales de su desapego al sonido desarrollado por la banda en los primeros discos en pro de un nuevo sonido, aunque algunos atisbos de la era Larks’ Tongues in Aspic (1973), Starless and Bible Black (1974) y Red (1974) estuvieron presentes en Exposure (1979), su álbum debut como solista.

Pero en God Save the Queen/Under Heavy Manners (1980) y The League of Gentlemen (1981) el desapego fue aún mayor. Por tanto, había señales suficientes para imaginar que una nueva encarnación de King Crimson no sería una continuación.

Muchos seguidores no entendieron el cambio y les costó asumir que eran otros tiempos y que los background de Belew (Zappa, Bowie, Talking Heads) y Levin (Peter Gabriel, entre muchos), serían decisivon en el nuevo sonido.

Discipline fue un tsunami y así King Crimson declaró al mundo que reaparecía renovado y dispuesto a mover cimientos y con el espíritu de aventura intacto. 45 años después, aquel capítulo sigue sonando vanguardista y vital.




BEAT: la revitalización de un legado

No era facil asumir el reto, especialmente para los dos músicos que debian someterse al escrutinio de los fans de Fripp y Bruford.

Las comparaciones no son nunca agradables, pero Vai sale airoso y Carey cumple sin impresionar mucho. Ese es el balance del concierto en Madrid, cuya primera parte tuvo notables problemas en el sonido y también en el performance -de Belew especialmente- mientras que la segunda parte fue muy superior en todo.

Los tres primeros temas, “Neurotica” y las pegadizas “Neal and Jack and Me” y “Heartbeat” -pertenecientes a Beat– sufrieron de inexplicables variaciones en el sonido, con vaivenes en guitarras y voz, muy notable sobre todo al borde del escenario, nuestra ubicación durante esta tríada de temas en la pasarela de fotógrafos, lo cual nos permitió comprobar que también dentro de la tarima los monitores tenían altos y bajos.

La voz dominaba ampliamente la mezcla y los instrumentos se escuchaban en segundo y tercer plano. Algo pasaba y muy probablemente haya afectado en la concentración de Belew, quien titubeó cantando.

Con la instrumental “Sartori en Tangier” las aguas se calmaron algo, aunque el sonido de la batería siguió sonando opaco por todo el primer set. Fue el primer momentazo para Tony Levin, quien demostró a los 80 años una vitalidad y una habilidad como instrumentista realmente admirable.

La segunda mitad del primer set estuvo dedicado a Three of a Perfect Pair y Belew aprovechó para presentar las siguientes tres canciones que probablemente nunca habíamos disfrutado en directo. Comenzaron con “Model Man”, ese tipo de piezas en las que Belew mezclaba sensibilidad pop a lo XTC con guitarras envenenadas. Por primera vez sentimos que el sonido mejoraba.

Belew entonces pronunció unas palabras que resultaron reveladoras: “Pido disculpas, realmente no se que está pasando, este no es mi cuerpo. Yo no tomo drogas. De cualquier manera, vamos a continuar”.

No sabemos si la operación en el túnel carpiano en su mano izquierda que le hicieron hace poco mas de un año, el calor (que ese día no era grave), o algun imponderable le estaban afectando, pero lo cierto es que mas adelante pidió disculpas otra vez, y el intermedio se extendió por mas de media hora cuando dijeron que duraría 20 minutos.

Siguieron con dos temazos, “Dig Me” -en el cual se mezcla lo melódico con lo atonal y Carey hizo uso de los pads electrónicos- y “Man with an Open Heart”, antes de la cual Adrian dijo “no estoy seguro sobre la última frase”. Aquí la voz sonó en el límite.

Industry” fue uno de los momentos de mayor experimentación, especialmente en el tramo final en el cual Belew extrajo todo tipo de sonidos de la guitarra y Carey adornó con redobles aquí y allá.

Aunque, por momentos, parecía que el público perdía la concentración, los aplausos conectaron con la cruda “Larks’ Tongues in Aspic (Part III)”, que en su momento sirvió como enlace con lo realizado 11 años antes.

Vai y Belew hicieron una dupla fantástica en arpegios y riffs, mientras que Carey combinó los toms acústicos con los electrónicos.

Beat en Noches del Botánico
Foto: Vega Halen




Tras la larga pausa, regresaron con energía renovada, algo que se hizo obvio. El sonido mejoró y la batería -sobre todo- comenzó a escucharse como merecía.

Los sonidos del gamelan electrónico que distinguen a “Waiting Man” (de Beat) dieron inicio al set, con Carey al frente y Belew uniéndose.

El gran comienzo dio paso al momento más hipnótico de la noche: “The Sheltering Sky”, en versión extendida, primer abordaje de Discipline, probablemente el disco favorito de la trilogía.

Asistimos “dateados” por la opinión de Bill Bruford: “El solo de Vai vale la entrada de todo el concierto”. Y, en efecto, avanzado el tema instrumental, Steve realizó un impresionante solo (de su propia creación, no presente en la versión original) demostrando sus dotes como guitarrista y también como prestidigitador, haciendo que la guitarra sonara casi como un Theremin.

Beat en Noches del Botánico
Foto: Vega Halen
Beat en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta

Luego de tal incursión en el “ethnic prog”, el turno de lucimiento fue para Levin en “Sleepless”, con sus dedos alargados golpeando el bajo. La capacidad como bajista de Levin -quien también toco teclados en varios segmentos del show- es estratosférica. Belew vocalmente parecía repotenciado.

Beat en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta
Beat en Noches del Botánico
Foto: Juan Carlos Ballesta




De nuevo Belew habló: “Yo no se lo que pasó en el primer set. Pasaron cosas extrañas que se supone no deben ocurrir. Por favor no vayan a publicar videos en YouTube. Lo voy a apreciar mucho. Gracias

Un trío de temas de Discipline elevó el concierto aún más. Los reconocibles arpegios espirálicos de “Frame by Frame”, la contundente base rítmica, y la voz de Belew, redondearon una de las mejores interpretaciones del show. La balada “Matte Kudasai” fue un auténtico bálsamo, con una guitarra arpegiando y la otra en slide, con el bajo llevando el hilo conductor magistralmente. Con ella levitamos hacia el cielo madrileño.

Una de las más esperadas, “Elephant Talk”, no decepcionó. Sonó sólida, estupenda. Fue seguida por “Three of a Perfect Pair”, otra gran interpretación que la gente cantó y Belew supo defender vocalmente con altura.

El cierre del segundo set fue con la indómita “Indiscipline”, que sirvió para que Carey se luciera redoblando con síncopas, con esa mezcla inspirada en el drum set de Bruford con roto toms, concert toms, pads electrónicos y toms clásicos.

Se despidieron tímidamente y regresaron para tocar dos temas, el primero de ellos una versión del clásico que da nombre al esencial Red (1974), homenaje a los orígenes de King Crimson. Mientras sonaba, pensaba que sería un aporte sensacional para futuros setlists, incluir material de Thrak (1995), un disco que nada tiene que envidiar a la trilogía ochentera.

El fantástico funky-prog con influencias de Talking Heads, “Thela Hun Ginjeet”, cerró un concierto que si bien ninguno de los presentes olvidaremos, estuvo lejos de ser perfecto.

Juan Carlos Ballesta 

Fotos: Vega Halen / Juan Carlos Ballesta