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The League of Gentlemen: la discordante obra bailable de Fripp y amigos

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The League of Gentlemen Robert Fripp

En 1981 el vanguardista guitarrista y compositor inglés llegaba al mercado discográfico con una odisea sonora que dejó boquiabiertos a sus seguidores.

Robert Fripp / The League of Gentlemen
The League of Gentlemen

EG Records. 1981. Inglaterra

 
En mis años mozos veneré a Fripp como si se tratara de Buda. Sus credenciales con King Crimson eran suficientes para confiar en sus obras discográficas. Era estímulo a mis oídos y una opción a ciegas que casi siempre gozaba de mi aceptación. Sus andanzas con Eno, Bowie y la crema y nata de la vanguardia eran, un tiro al piso.

No obstante, mi primera impresión sobre este disco me dejaba con una reflexión digna de un incipiente melómano.

¿Qué es esto? Me repetía en las constantes tertulias con compañeros que parecían no perdonarle al Rey Carmesí semejante atrocidad. Yo pensaba diferente, pues suele ocurrir que hay obras que tardan en ser comprendidas y en el peor de los casos suelen ser vistas como catalizadores para obras de gran envergadura a un futuro a veces cercano.

Tal vez The League of Gentlemen haya sido algo de eso pero lo que salta a la vista es la clara calidad de guitarrista que es Fripp y por sobre todas las cosas su carencia de temor para enfrentar novedades.

El resultado es este disco donde Bob une sus talentos al del organista Barry Andrews  (ex XTC y a punto de formar Shriekback), la bajista Sara Lee (Gang of Four), Jonny Toobad y Kevin Wilkinson (†) en la batería.

Con un claro sonido post-punk y new wave, el controversial inglés conceptualizó esta impronta como una música bailable en la cual “La liga de caballeros” con Fripp a la cabeza, desgrana en 42 minutos y medio una serie de instancias sonoras como las tres “Indiscreet” que son extractos de discursos.

También encontramos las más accesibles “Inductive Resonance”, “Cognitive Dissonance”, “Trap” o “Minor Man”, con la voz más hablada que cantada de la gran Danielle Dax (responsable también de la portada) y entre las cuales se dejan escuchar claras alusiones a aspectos sociales y políticos.

El aporte de Andrews recuerda aquellos frenéticos pasajes en White Music y Go2, los dos primeros discos de XTC publicados en 1978.

Pero también están temas instrumentales como “Dislocated que raya en el borde de lo neurótico o, como si se tratara de un vídeo juego, Fripp y sus chicos juguetean en “Pareto Optimum I”.

Una más  estimulante “Eye Needles”  con sus cambiantes frases, establecen un aceptable contraste.

Existe una cierta crudeza circundante en esta polémica obra que algunos parecen atribuirle al favoritismo entre productores que consideraban que dicha crudeza era inherente tanto a la producción como a la música. Este rasgo está, sin duda alguna, reflejado en esta obra en la que además resalta la interacción entre Fripp y las teclas con una estimulante sección rítmica.

Las reiterativas frases en los temas, con poca alteración en la altura, pareciera sugerir algo de minimalismo en esta colección donde Fripp ha extraído las voces de J.G. Bennett (†) con quien comparte la visión filosófica y espiritual de Gurdjieff.

Además de las voces de unos menos conocidos Rob O’Connor, Paddy Spinks y un puñado de personas sobre las cuales Fripp no ofrece detalles.

Este disco, resultante de unas casi 80 decenas de presentaciones de Fripp con The League of Gentlemen durante el año previo al lanzamiento, parece haber llamado poco la atención de los amantes del guitarrista pero en lo personal creo que merece una mayor atención dada la naturaleza de los tiempos en que fue lanzado al mercado.

Basta con escuchar ese teclado a lo B-52s.

Estas experimentaciones, punto medio entre God Save The Queen / Under Heavy Manners de 1980 y Let The Power Fall: An Album of Frippertronics de 1981 nos hacían curiosos mientras Fripp preparaba el retorno de una nueva corte con tres endiablados músicos: Bill Bruford, Tony Levin y Adrian Belew con quienes Bob Fripp daría entrada a King Crimson en los años 80 con esa envidiable y provocadora trilogía que conformaron Discipline (1981) Beat (1982) y Three of a Perfect Pair (1984)

¡Long Live the King!

Leonardo Bigott


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