Inicio Reportajes Afrockaribe «Música desde las raíces mas profundas»

Afrockaribe «Música desde las raíces mas profundas»

1045
Ensamble B11
Foto: Mariángeles Pacheco
El concierto Ladosis #43 sentó un precedente importante el pasado 17 de septiembre al presentar, entre sus tres propuestas, una de características muy especiales basada en la riqueza de los exóticos ritmos afro-venezolanos con acompañamiento de percusión corporal e instrumental, vocal y una guitarra eléctrica que dejaron atónita a una audiencia que colmó la Sala Experimental del Centro Cultural Chacao.
Leonardo Bigott

 

La habitual cita bimestral que se lleva a cabo en el reconocido espacio cultural, trajo consigo tres atractivas propuestas: Afrockaribe, Boston Rex y Vargas. La presentación dejó un precedente importante por la masiva asistencia dada la popularidad de los dos últimos. Sin embargo, fue el incipiente proyecto de Bartolomé Díaz y el Ensamble B11, colectivamente conocidos como Afrockaribe, el que tuvo la siempre difícil tarea de dar los primeros ánimos. ¡Y qué ánimos!, pues la audiencia le ovacionó de pie al término de su presentación que, entre otros clásicos, reprodujo “Ohio” de Neil Young y “Superstition” de Stevie Wonder, bajo unas características nunca antes escuchadas. La música en manos del erudito Bartolomé se transfigura con singular estética y finura además de sabiduría y originalidad, elementos que están evidenciados en proyectos como Syntagma Ensamble (1998), E-óN (2006) y dos de data relativamente reciente que son Décimo Nónico y El Taller de los Juglares (que recientemente presentó El Chamario). Ahora nos sorprende con Afrockaribe.

El génesis

Los orígenes nos llevan a tres referentes importantes: Bartolomé Díaz, Belkys Figuera y los muchachos de B11.

Bartolomé Díaz (BD) es, además de músico e investigador musical, Director de Cultura de la Universidad Metropolitana. Merecedor del Premio Monseñor Pellín (1998), su formación como guitarrista estuvo bajo la tutela directa de dos glorias latinoamericanas, Antonio Lauro y Abel Carlevaro, siendo asistente de este último durante cinco años. Es también un cultor de instrumentos pulsados antiguos, la guitarra eléctrica y la guitarra sintetizada. Sus experiencias musicales están asociadas a grandes figuras como Isabel Palacios, Yordano, Abraham Abreu, Guillermo Carrasco, Andrés Barrios, Óscar Fanega, Julio Timaure y Luis Felipe Santos, entre otros. Su historia incluye una extensa lista de proyectos, además de los mencionados en el párrafo anterior.

La otra piedra angular de este ambicioso proyecto es Belkys Figuera (BF) quien está a cargo de la dirección de Ensamble B11. Sus inicios en la música llegaron a través del canto desde que era niña. Motivada por su padre y, principalmente un tío, Belkys encontró en los aguinaldos su razón de ser dentro de la música. Tiempo después tomaría clases de canto en Fundación Bigott donde eventualmente se haría profesora. La reconocida docente cantante Janice Williams la ha guiado tanto en el canto popular como en el lírico al punto de considerar a Belkys su sucesora.

El tercer elemento precisamente nace de esa aula dirigida por Belkys que tanto llamó la atención de un grupo de muchachos ávidos por nuevos caminos que pudieran expandir sus horizontes musicales y que a partir del año 2011 operan bajo el nombre de Ensamble B11. Ellos son Adrián Peña, percusión y voz; Sara Medina, percusión y voz; Víctor González, percusión y voz; Manuel Herrera, cuatro, guitarra, percusión y voz; Ivanna Lira, voz; Javier García (Chispa), voz; Naiyaleth García, voz; y César Castillo, voz. Todos formados en los talleres de canto, cuatro, guitarra, percusión y danza de Fundación Bigott, donde germinó la semilla de lo que ahora conocemos como Ensamble B11, cómplice de esta nueva aventura musical llamada Afrockaribe. Ellos se caracterizan por interpretar ritmos afro-venezolanos y algunos ritmos caribeños. Considerando el poco tiempo que tienen, se han presentado en importantes lugares como Escena 8, Teatro Teresa Carreño, Sala Mendoza en la Unimet, Universidad Bolivariana de Venezuela, Parque Cultural Hacienda La Trinidad y el Centro Cultural Chacao, entre otros.

Una fresca mañana del sábado siguiente al éxito logrado con su presentación en el Concierto Ladosis $43, Bartolomé, Belkys y tres de los muchachos de Ensamble B11 aceptaron mi invitación para ahondar sobre esta arriesgada propuesta musical  que tanto tiene por decir.

¿Cómo se crea Ensamble B11?

BF: El grupo nace de una iniciativa mía y de los muchachos que estudiaban canto conmigo y que estaban en otros talleres donde aprendían percusión e instrumentos de cuerdas. Yo les hablaba también de lo rico que era bailar calipso en lugar de reguetón, por lo que les estimulé para que tomaran clases de danza. Se hablaba de un grupo pero nada en concreto.

¿Cuánto tiempo lleva formado el grupo?

BF: Llevamos seis años. Cuando comenzaron conmigo la edad promedio era de siete años.

¿Qué elementos impulsaron la formación de Ensamble B11?

BF: Recordando un poco, están las experiencias familiares. Sobre todo un tío que nos ponía a todos a cantar. Le gustaba la salsa y lo tradicional, papá era más bolerista. Admiraba a Sadel. En mi caso fueron Esperanza Márquez, Soledad Bravo, Lilia Vera e incluso Bee Gees. Sin embargo, fueron los aguinaldos bajo la influencia de Miguel Ángel Pastrano (†) los que impactaron en mí determinantemente. Crecí oyéndolos. Yo cantaba en la Iglesia Luterana de Altamira donde Carlos Arcila me vio e invitó a los talleres de Bigott. Ese punto de inflexión en retrospectiva tiene que ver con mi decisión de vivir de la música, ser profesora en la Fundación y por ende la creación del Ensamble B11.

¿Por qué B11?

BF: Fue una iniciativa de los muchachos en unir el nombre mío con el número de integrantes del grupo. No preciso quien de ellos, pero la cosa va por ahí. Ocurrió en una feria de navidad en los espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño y una necesidad inmediata de presentarnos con un nombre. No teníamos.

Ensamble B11
Foto: Mariángeles Pacheco

¿Cómo ha sido el proceso de formación en B11?

BF: No había la idea de grupo cuando comencé a darles clases. Les he hablado siempre de la importancia de conocer y querer la música, llevarla consigo. Ellos han sido muy apegados a mí porque les permito ser ellos mismos. También les he hablado de lo esencial que es el desarrollo de las técnicas vocales. Los talleres sin dudas han sido vitales. Otro aspecto es que en Bigott trabajamos con el calendario festivo por trimestres y en cada uno de ellos deben aprender los tambores de Aragua, Carabobo, Falcón y así progresivamente. Se les inculca, además de tocarlos, reconocerlos según la época del año, la cantidad de ritmos existentes y todo lo relacionado con ellos. Los muchachos deben conocer este calendario al pie de letra.

Bartolomé, ¿Cómo conecta todo esto para dar origen a Afrockaribe?

Creo que entre todos lo decimos. Si analizamos esa conexión completamente, debo ir más atrás de Afrockaribe. La historia comienza como Bartolomé integrante de Décimo Nónico, trabajo vocacional donde comparto con Andrés Barrios y Luis Felipe Santos. Cuando el grupo acometió trabajar su antología de aguinaldos, entre las cosas que comenté a Andrés fue que para la sonoridad de los aguinaldos polifónicos, prefería la de un grupo de gente talentosa. Quería una sonoridad más pura, sin vibrato, más limpia y más natural que la que una vez escuché en una iglesia. Andrés me sugirió investigar. Fuimos a Fundación Bigott a la que ya conocíamos por La Graciosa Sandunga (2013). Allá sugirieron a Belkys. Pensé entonces que debía sacar a los muchachos de su zona de confort. Belkys viene de la tradición de aguinaldos. Estos ya estaban montados dentro de lo académico y requerían revisión.

¿Qué ha significado para ti trabajar con ellos?

BD: Trabajar con ellos ha significado, por este género, llevarlos de la mano pero pensé que el resultado sería bueno porque las personas lo escucharían con naturalidad. Empezamos a trabajar durante medio año muy exhaustivamente y quedé muy satisfecho porque al grabar se logró, con gran esfuerzo, llegar a esa sonoridad. Verlos improvisar era genial pero esto les ponía en un estado de mayor tensión. A partir de entonces quedé convencido que si esto era así, lo otro podría funcionar muy bien. ¿Cómo sería, me dije? Tiempo después Belkys me pidió que escuchara lo que estaba haciendo con los muchachos. Era un proyecto dentro de Fundación Bigott sobre elementos afro-caribeños.

¿Es allí donde nace Afrockaribe?

BD: Desde allí. Mi buen amigo Otto Márquez me dijo que no descansaría hasta escuchar los temas de mi disco rojo en vivo, sugiriendo diseñar un audio que me hiciera decidir al respecto. Me comprometo, dijo. La invitación de Belkys coincide con la sugerencia de Otto y cuando entro al salón de Fundación Bigott y veo lo que están haciendo estos chamos, literalmente me pareció de una originalidad tremenda y fue el estímulo que me hizo decir que estos muchachos eran ideales para montar lo que Otto sugería. Me sorprendió mucho. Esto puede valer la pena, pensé.

¿Cómo fueron moldeando esa idea?

BD: El portal de aguinaldos se hizo hace dos años. Ahí fue donde les conocí aunque ya había un antecedente para una presentación en el festival de Caracas en Contratiempo.  Nos pidieron un “Chamario” y Aquiles Báez por su parte llamó a Belkys. Entonces ocurrió que interpretamos juntos “El Tren” con un sencillo arreglo. Eso nos llevó a pensar en esto. Probemos esto dije, y comenzamos…Ellos sugerían el tipo de percusión que, en algunos casos, consultábamos con profesores de la fundación. Para mi sorpresa, todo fue tomando forma desde principio de este año.

¿Ya estaba claro el concepto?

BD: Tenía claro que el repertorio sería el de mi disco Ageless friends (2008) y le dije a Belkys vamos a probar, esto es lo que voy a tocar. ¿Qué se les ocurre? En noviembre al escucharlos vi mi repertorio en sus interpretaciones pero con una interrogante sobre el rock con elementos afro-venezolanos ¿Qué añade uno y que añade otro? El rock tiene una fuerza natural, un drive particular, puntos de compás con acentos fuertes aunque básicos. El tambor afro-venezolano es totalmente diferente. Tiene en un compás toda una sonoridad que es como un estallido de colores. Entonces contrasta con esa fuerza. Fuerza y acentuación simple con esos colores. Eso se traduce además en una música que entrega peso por filigrana y, a mi entender, el resultado es excelente.

Para mí las cosas que lo unen son la negritud que es importante, las raíces del rock y un nivel de voluptuosidad que cuando el rock lo abraza es genial. Eso me encanta, sobretodo que una pieza puede tener elementos de mucha fuerza pero que son básicos. Si cambio eso por algo literalmente lleno de luces, de detalles, me obliga a escuchar estas piezas de modo diferente. Fue genial como a esos ritmos los muchachos les añadieron cantos de diferentes zonas que parecen enviados por Euterpe o Santa Cecilia, patrona de los músicos.

Ahí cosas ante las que uno dice, ‘¿cómo encajo esto acá?’.  En parte, ese enigma tiene que ver con la intuición de Belkys Figuera. En “Ohio” por ejemplo, cantan “misericordia”, “misericordia”, “misericordia”, donde lo que se evoca es una balacera. ¿Cómo se le ocurrió eso sin conocer la canción?

¿Han cambiado integrantes?

BF: Sí, aunque dentro de mi clase estaban bien sólidos. Los nuevos que entraban no aguantaban esa unión. Son como una gran familia.

¿Qué significa B11 para ustedes y la presentación en Ladosis?

Víctor González: Nunca esperé ver tanta gente. ¡Ah Caramba! está llena la cosa. Cuando llegó Bartolomé fue interesante por el peso que trajo. Ya nosotros veníamos experimentando.

Manuel Herrera: Fue una experiencia increíble. Las cosas se desarrollaron muy naturalmente y para el poco tiempo que tenemos, todo ha ido muy natural. No lo veíamos tan en serio. Yo proponía los cumacos, el culo e puya y así…. Fuimos puliendo esos sonidos hasta llegar a esto.

Adrián Peña: Disfruté mucho el concierto porque pudimos compartir toda esa energía y ser apreciados. Nosotros vamos más allá de la música tradicional. Hacer que a la gente le guste, que conozca.

BF: En el concierto de Ladosis los muchachos demostraron conocer lo que hacían. Eso les valió la admiración de conocedores que estaban presentes.

Ensamble B11
Foto: Juan Carlos Ballesta

Belkys, cuando hablas de conocer su música ¿A qué te refieres?

Ellos deben conocer la tradición y a partir de allí experimentar pero siempre respetando el origen. Existen grupos que tocan sin el conocimiento adecuado, irrespetando así el modo tradicional de tocar los tambores. En el salón hubo en algún momento raperos y reguetoneros, que no encajaban e iban con desánimo, hasta que un día les dije que hicieran algo que les gustara a ver como resultaba porque no les gustaba  lo tradicional. Y allí nació la idea. En una ocasión comenzamos a imitar el culo e puya con la boca. Ya veníamos haciendo algunas locuras pero siempre desde el conocimiento. Tuve una experiencia con un instructor de Curiepe que no quería saber nada con eso de la ‘fusión’. Yo insisto, sin embargo, en el respeto a lo regional.

¿Qué elementos influyen en B11 y Afrockaribe?

BF: Quiero hablar de lo siguiente, en Venezuela la influencia de géneros que no son del país es mayor que la de nuestra música. La gente no reconoce nuestra música pero si la cumbia, el reguetón, etc. Entonces se pregunta uno, ¿cómo puedes fusionar algo con lo que no conoces? A veces muchas personas llegan, por ejemplo, a Curiepe a bailar el culo e puya con perreo. En San Juan de Cata hay señoras que no bailan por considerar que el tambor va mal. Hay un celo enorme, incluso sobre lo nuestro y el modo de interpretar entre un pueblo y otro.

BD: El componente sociológico es tremendo. Yo veo esto como un foráneo. La visión de Fundación Bigott es la actitud de respeto hacia cada expresión. En eso debo decir que Bigott ha sido acertado. Pero no detendrá el hecho de que cada persona lo vea de un modo más personal.

Fundación Bigott les ha acogido el proyecto con beneplácito. ¿A qué se lo atribuyen?

BD: El respeto entre el grupo y Belkys es mayúsculo. Por eso Bigott les ha acogido. Ellos han servido de apóstoles de un sonido que nace desde el conocimiento y es llevado a otros predios pero siempre desde ese conocimiento. Ageless Friends como proyecto es, además de honesto, hecho fuera del formato regular. No hay una banda. Al igual que B11, es una propuesta genuina desde otra óptica. La diferencia de B11 está en el conocimiento de lo que hacen. Hay grupos que se han valido de lo tradicional para hacer fama. No es el caso de B11. El grupo está destinado a compartir con diferentes géneros manteniendo su tradición. Ya el grupo pudiera terminar en un disco de Desorden Público u otro grupo. Estos chicos están constantemente oyendo todo lo que les pasa por delante. Yo les fui enviando pieza por pieza.

BF: La magia existente comenzó con la percusión y comenzamos a imaginar cerrando los ojos e incorporando los cantos de las voces femeninas y los cantos que pertenecen a esa percusión. Barto nos llevaba a la historia de cada tema. Hay coincidencias maravillosas como en el caso de “Ohio”. Ellos lo hicieron con los chinbangles. Eso fue dándose en los ensayos y de lo que Bartolomé nos hablaba pero no conocíamos las piezas originales.

BD: Esto pareciera como si Dios tenía un plan para nosotros

Ensamble B11

Belkys, ¿Qué otros aspectos vocales destacan en B11?

En B11 destacan los cantos de trabajo (ordeño, arreo, lavanderas), gaita tambora, tambor veleño, calipsos, sangueos y golpes de tambor de Aragua, San Millán, Guatire y Vargas. También tarmas, Caraballeda, Naiguatá, parrandas, aguinaldos y los de este nuevo proyecto donde fusionamos con el rock.

Bartolomé, para finalizar, ¿Qué reflexiones importantes debemos considerar para comprender mejor a Afrockaribe?

En cuanto a B11, debo decir con responsabilidad que se trata de una expresión omni-folkórica y no de una moda. Ellos respetan el pasado a ultranza pero lo traen a la modernidad sin cambios ni cortapisas. Esa visión los distancia de los neo-folkloristas de estos tiempos. Otra elemento importante es el uso de onomatopeyas en el lenguaje de la percusión, lo cual es una tradición casi tan larga como la percusión misma. En el caso de B11 este tipo de recurso pasa de ser un recurso pedagógico a un recurso de expresión artística, validando por completo lo que proponen Belkys y ellos. Y por último, la presencia de LEONA, mi guitarra Volpe, que bien pudiera estar en cualquier Custom Shop norteamericano, lo cual es significativo. Su sonido pretende mantenerse natural, pasa por un reverberador, un maximizador y un amplificador que emula al Roland Jazz Chorus, lo que significa uno de los sonidos más limpios que jamás haya existido. Dicho de otro modo, what you see is what you get! No gimmicks!

Bartolomé Díaz
Foto: Leonardo Bigott
Bartolomé Díaz
Foto: Juan Carlos Ballesta