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Switched-On Q: la sorprendente síntesis análoga de danzas venezolanas del siglo 19

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Switched-On Q
Diseño de arte: Zilah Rojas

Los polifacéticos Bartolomé Díaz y Félix Carmona se atreven a transformar mediante síntesis análoga piezas del Cuaderno de Pablo Hilario Giménez

Bartolomé Díaz y Félix Carmona
Switched-On Q
Venezuelan Salon Music of the XIX Century

Independiente. 2021. Venezuela

En octubre de 1968 el músico estadounidense Wendy Carlos, llamado Walter Carlos por aquellos años, publicaba Switched-On Bach, una delicada y atractiva obra en la cual junto a Benjamin Folkman seleccionó un repertorio de música compuesta por Johann Sebastian Bach para ser interpretado en un instrumento con una tecnología de punta concebido por el físico Robert Moog tres años antes.

Empleado inicialmente en la música experimental, “el Moog”, a partir de esta obra, sería piedra angular en el desarrollo de la música popular. El disco se convirtió en un éxito sin precedentes que llegó a las carteleras, ubicándose entre los diez más populares, logrando superar el millón de copias en ventas para junio de 1974, lo que le mereció Certificado de Platino.

Fue además merecedor del Grammy por Mejor Álbum Clásico y Mejor Performance Clásico Instrumental, con la consecuente protesta de los músicos académicos más puristas.

Este hito de la música que aún mantiene su atractivo, ha inspirado a dos célebres músicos venezolanos a reencontrar pasado y futuro en un presente sin paralelo.




Así, Bartolomé Díaz, discípulo de los universales guitarristas Antonio Lauro† y Abel Carlevaro†, y Félix Carmona, han dado a luz una obra a través de una metodología de grabación inédita en nuestro entorno,

Ambos le han dado vida a una magnífica pieza que une al colosal y más importante manuscrito de danzas de salón localizado en Venezuela y que lleva por nombre Cuaderno de Pablo Hilario Giménez con la música electrónica.

Pablo Hilario Giménez

Para ello han empleando sintetizadores analógicos de última generación, otorgando a la obra el apropiado nombre de Switched-On Q y que impactará a todo venezolano amante de la música por sus rasgos futuristas y al mismo tiempo tan tradicionales y únicos.

Bartolomé enfatiza que la mayor lección de los dos titanes de la guitarra ya mencionados puede estar en el hecho de no temer ser iconoclastas, al tiempo que Félix expresa sentirse privilegiado de poder dar vida a este proyecto a través de la creación sonora y así poder construir puentes entre la emoción y la razón.

Aseveraciones estas que se evidencian, por ejemplo, en la pieza “Seis por ocho”.




Es necesario mencionar que la obra de Pablo Hilario Giménez† es un manuscrito que consta de 505 piezas de autores venezolanos que fueron recopiladas por el autor entre 1865 y 1871, las cuales son originarias de la población de Quibor, Estado Lara, de allí el título de Switched-On Q, y que representan un eslabón fundamental del acervo histórico de la música de baile de salón venezolana del último tercio del siglo 19.

Vale acá recomendar la excelente obra editorial La Graciosa Sandunga, publicada por la Fundación Bigott y contentiva de dos discos compactos, excelentes ejemplares de lo ya expuesto.

Leonardo Bigott


Las ocho piezas escogidas del Cuaderno 

Evidentemente el primer trabajo arduo de confeccionar Switched-On Q tuvo que ver primeramente con la selección de las piezas más adecuadas para darle coherencia y atractivo a este aventurado e innovador trabajo.

Fueron escogidas apenas ocho de entre un manuscrito de más de 500. El viaje dura poco más de 15 minutos y se hace corto por lo adictivo, pero deja abierta la puerta a futuros experimentos de esta dupla de talentos.

Bartolomé Díaz ya nos ha acostumbrado a proyectos de alto vuelo a través del tiempo como Syntagma Ensamble, E-óN, El Taller de los Juglares, Décimo Nónico, Afrockaribe y bajo su propio nombre, con los cuales se ha paseado por la música antigua, la música venezolana histórica, la música infantil, la electrónica, el rock, la fusión y mucho más.

El es, sin duda, un creador incansable, siempre con la mente abierta para desarrollar proyectos “out of the box”, como aquellos renacentistas que con cada paso inventaban algo nuevo.

Félix Carmona viene del campo del rock, habiendo sido teclista de la agrupación EntreNos, para luego incursionar en proyectos personales de música electrónica y la docencia.




Son dos universos que se han unido. Bartolomé aportó la ejecución de guitarra, y Félix la síntesis analógica para transformar las sonoridades de la guitarra en aquel Sintetizador Moog con el que Walter/Wendy Carlos creó Switched on Bach, y una seguidilla de álbumes en los que interpretó también a Monteverdi, Scarlatti, Handel, y mucho más de su compositor favorito, Johann Sebastian Bach.

En palabras de Carmona: “Partiendo de arreglos tradicionales, pero íntimamente relacionados con el idioma y las características propias de los instrumentos electrónicos, el proceso continuó con una interpretación grabada directamente a formato de data MIDI, para finalmente orquestar el material a través de sintetizadores analógicos de última generación: resultando en una propuesta musical cuya originalidad se inspira en la sonoridad y los timbres de instrumentos tradicionales”

Félix Carmona

Por su parte, Díaz comenta: “El monumental Cuaderno de Pablo Hilario Giménez bien podría constituir el retrato más detallado y fidedigno del nacimiento del lenguaje musical de los venezolanos. Su alcance, esmero, detalle y momento histórico lo convierten en la fotografía más valiosa y reveladora de un instante y circunstancia singularísimos y trascendentales para nuestra identidad: su valor patrimonial es incalculable.

Servir de intermediario entre El Real Book de Quíbor, como a veces se le ha llamado, y la música electrónica ha representado una responsabilidad enorme para mi, sin embargo, el resultado habla de la gran nobleza de nuestro estilo criollo y de la absoluta sinceridad sonora del sintetizador como vehículo musical”.

Bartolomé Díaz

No queda duda que este trabajo es una verdadera maravilla y un ejercicio de imaginación única para unir a Bach-Moog-Walter aka Wendy-Hilario-Barto-Félix, en un viaje de varios siglos, entre el barroco, la música venezolana decimonónica, la electrónica analógica del siglo 20 y la tecnología del siglo 21.

Hay aquí una variada representación estilística del manuscrito encontrado en Quíbor, en el estado Lara, al oeste de Venezuela, que incluye contradanza, vals, polka, mazurca, danza y seis por ocho.

Trabajos como este -que fue realizado a distancia en tiempos de severas restricciones de movilidad en Caracas- reivindican las formas inteligentes y sensibles destinadas a redimensionar la música tradicional. Es de agradecer el esfuerzo.

Juan Carlos Ballesta


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