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Algiers: inoculando su veneno en Madrid

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Algiers

La telúrica banda de Atlanta, con su tercer disco recién publicado, demostró en Madrid su inmenso poderío de inspiración post punk con elementos soul

Algiers
Gures is On Tour
Concierto en Café Berlín, Madrid

(Marzo 1, 2020)

 

Ha sido realmente un privilegio poder disfrutar de un concierto de Algiers a poco más de un metro de distancia, observando cada gesto y cada movimiento, lo que se tradujo en un contagio de energía absoluto.

Es el tipo de propuesta que invita a vibrar desde la cercanía, aunque intuimos que esto podría dejar de pasar dada la proyección que la banda de Atlanta pareciera tener.

Algiers es un grupo telúrico. Cuenta con tres motores de alto octanaje que se complementan en sus labores. El punto focal es, por supuesto, el cantante y multi instrumentista Franklin James Fisher, quien durante el tiempo que dura el show se convierte en un huracán, moviéndose entre una posición algo más sosegada sentado frente al teclado y la más catártica con el micrófono ubicado al frente que le permite hacer pasos de baile a lo James Brown.

Muy cerca de él, Lee Tesche es el principal soporte instrumental gracias a su fabuloso manejo de la guitarra y ocasional pero decisivo saxo. Es, sin duda, el vínculo más directo con el sonido post punk y el no wave.

Al lado contrario del escenario, el bajista, teclista y programador Ryan Mahan, luchó a su modo por captar la atención gesticulando de mil maneras. Su rol es importante, pero es imposible restar protagonismo a Fisher, un portento de voz, quien además irradia una personalidad magnética que a veces mezcla con cierta dosis de displicencia.

Al fondo, el batería Matt Tong (ex Bloc Party), hace su trabajo tocando con contundencia. A su lado, estuvo un quinto miembro haciendo coros y percusión menor.

Algiers Algiers AlgiersEl explosivo setlist de Algiers

Su lado más cercano al ruidismo nos recibió, con un sonido abrasivo que sirvió para introducir el temazo “There is No Year”, que da nombre al fantástico nuevo disco del cual tocaron seis piezas.

Un trío de infalibles e incendiarias composiciones del ya maduro disco The Underside of Power (2017) siguieron, comenzando con la salvaje “Animals”, para luego abordar “Cry of the Martyrs”, uno de los temas centrales de Algiers, que sonó crudo y urgente, con un Fisher en todo su rabioso esplendor.

Walk Like a Panther” sonó angustiante, casi agobiante, en medio de ese bajo de espíritu dub que recuerda a Public Image Ltd.

El único tema del álbum debut de 2015 fue “Blood”, denso y envolvente, gracias a un wall of sound guitarrero al que se une un ritmo de batería repetitivo, mientras Fisher se retorcía cantando.

Un problema con el micro ubicado en el teclado cabreó a Franklin, aunque luego se calmó y agradeció al técnico. El resultado fue que Ryan se quedó sin el suyo.

AlgiersThe Underside of Power”, es probablente uno de sus temas más pegadizos, como si se mezclaran en una coctelera Sly & The Family Stone y Grinderman. El turno siguiente fue para “Hymn for an Average Man”, una pieza principalmente de piano y voz en plan espiritual/gospel y cuya tranquilidad fue rota repentinamente por un saxo enloquecido que sirvió de preámbulo para “Void”, un frenético tema del nuevo disco de espíritu hardcore-punk.

Dispossession”, otra del reciente disco, posee una rítmica midtempo y una voz envuelta en reverberaciones y ecos, en la que Fisher canta: “Aquí vuelven de nuevo de las sombras / Desde las fauces de la bestia, mmh / Aquí vienen desde las páginas del infinito / Sacudiendo lo que crees, mmh / Aquí vienen de las cenizas de las cenizas / Tan inmunes a la derrota, hey / Aquí vienen con un antídoto tecnicolor / Por tus esperanzas y tus sueños”.

Algiers AlgiersSiguieron alternando temas de los dos discos recientes. Soltaron entonces ese retorcido post-dub llamado “Cleveland”, un alegato contra la falta de justicia de la sociedad actual, en especial contra los negros. La injusticia es un tema recurrente en los textos de Fisher.

El fantasma de Andy Gill y Gang of Four revoloteó por el Café Berlin con “We Can´t Be Found”, que en directo sonó más cruda y áspera que en el disco.

El sempiterno ritual de la despedida falsa fue seguido por la apocalíptica “Death March”, de largo desarrollo y al final de la cual dejaron en loop la voz y algunos instrumentos mientras permanecían en el camerino.

Era obvio que nadie se iba a mover de su sitio. Habíamos presenciado una hora de intensa música con elementos de soul, góspel, afilado post punk, noise, no wave, dub, industrial.

Pero el público le faltada una última dosis de veneno. Sobre el loop se montó Tesche para comenzar esa última tanda con “Unoccupied”, otro soberbio tema con bajo y batería de orientación post punk.

AlgiersAunque ni el día previo en Barcelona ni en casi ninguna otra ciudad la incluyeron en el cambiante setlist, tuvimos la suerte que tocaran “Born on the Floor”, un largo y atmosférico tema que dio paso a “Hour of the Furnaces”, una calmada canción ideal para poner broche de oro.

Como resortes, salieron despedidos hacia el puesto de venta de merchandise, donde firmaron discos, conversaron y se tomaron fotos de forma relajada, dejando en el escenario toda la rabia y crítica que envuelven sus letras.

Algiers demostró que es aún mucho más de lo que proyecta su música grabada, ya de por sí fantástica. Y eso es lo que define a una gran banda.

Juan Carlos Ballesta (texto y fotos)