Ana Cecilia Loyo
Sol Mayor
Cendis. 2013. Venezuela
La labor desarrollada en poco tiempo por el CENDIS, siglas de Centro Nacional del Disco, nos trae en la voz de Ana Cecilia, un repertorio de 14 temas enraizados en la tradición venezolana e interpretados con el acompañamiento de unos 20 músicos que hoy conforman parte de lo mejor de Venezuela y que además son muestra altamente representativa del importante cambio que está dado la música.
El bajista/guitarrista Edwin Arellano (Los Sinvergüenzas), el cuatrista Héctor Molina (C4 Trío), el excelente compositor/pianista Leonel Ruíz (Trío Mediterráneo), el bajista Roberto Koch (Bak Trío) y el mandolinista Jorge Torres son sólo algunos de ellos. Esta vez se han reunido en torno a la voz de esta cantante falconiana, otrora residente merideña y ahora abrumada por la dinámica de la gran capital, para deleitarnos con composiciones que incluyen ritmos tan diversos como la gaita tambora, el merengue caraqueño y el golpe larense, pertenecientes a autores tan representativos de nuestro acervo musical como Henry Martínez y Otilio Galindez, además de composiciones propias.
El disco, simbólicamente llamado En sol mayor, inicia con un hermoso merengue de su autoría titulado “Tu merengue” donde ella misma nos dice que “quiere ser el redentor de los años que hoy la claman”. La voz de Ana Cecilia es cálida como su tierra pero al mismo tiempo guarda cierta frescura dentro de un rango que en ocasiones pareciera estar en las tonalidades de una contralto. Ana es además escritora de una fina poesía, rasgo que se hermana muy bien con los otros autores del repertorio. En esta primera parte está el clásico de Otilio Galindez “Pueblos tristes”, interpretado como bambuco, la jocosa “Barriga de aire” de José Ignacio Hernández, interpretada en un renovado merengue caraqueño gracias a la incorporación de la melódica de Héctor Molina, sobre la cual va la melodía de esta culinaria guasa. A este le sigue “Catatumbo”, una gaita de furro compuesta por Ana y que es una venia al fenómeno atmosférico del río Catatumbo por allá en la tierra del sol amada y en la cual destacan el cuatro de Héctor Molina, la tambora de José Rafael González y el furro de Leandro Madera. Estos primeros 6 temas incluyen la hermosa composición “Deja” de Leonel Ruíz que interpretado a piano y voz evoca una hermosa balada digna de un musical.
Esta reseña tal vez haya llegado algo tardía pero debo decir a mi favor que la buena música siempre trasciende los avatares del tiempo. Es importante apuntar que esta coriana forma parte de una pléyade de cantantes que incluye, entre otras, a Ana Isabel Domínguez, Andrea Paola Márquez, Constanza Liz García, Amaranta Pérez, María Alejandra Rodríguez y Marisela Lovera (Sela).
El álbum continua con una pieza de Manuel Yánez llamada “Raspao”, otro merengue caraqueño que dibuja una imagen característica de la gran urbe capitalina y donde echo marcha atrás para reflexionar un poco y recordar lo rico que eran esas bolas de hielo de sabores coloreados en “naranja, rojo, amarillo” como bien lo expresa Ana. ¿Aún existen”. Seguido al alegre merengue Ana nos ofrece el contrastante vals de Gilberto Mejías Palazzi, “Callecita colonial”, un cálido tema cargado de nostalgia y desamor donde destaca la flauta de Yaritzy Cabrera. El tema “Alma de Venezuela” del afamado tenor venezolano Juan Tomás Martínez retorna al repertorio una particular alegría que se desprende de las manos del excelente arpista Eduardo Betancourt, el cuatro de Luis Pino y el bajo de Roberto Koch. El tema representa un tipo de joropo que combina zumba que zumba con periquera. La dulzura del vals retorna con “Paranoia”, un titulo que no sugiere mucho la dulzura y belleza de este tema donde una vez más destaca la flauta de Yaritzy Cabrera junto a la guitarra de Pedro Colombet, el cuatro de Héctor Molina y el contrabajo de Koch. Ana nos dice en este tema de Iván Rodríguez “beberte labio a labio amor mojado, paroxismo del pecado en donde fulgor humano no tiene rubor.”
El tema titulo señala la última parte del repertorio. Ana Cecilia, la golpera en esta ocasión, ha escogido la alegría del golpe larense en esta composición propia que es una invitación a divertirse con la provocadora rítmica y las voces de Silvia Andrades, Alemdhy Valbuena, Daniela Macedo y Lucía Rivas, colectivamente conocidas como Venezuela Inmensa. Tal vez me hubiera gustado más en una instancia anterior del repertorio pero nunca es tarde para poner alegría en el corazón.
Los últimos tres temas son “Fin”, una gaita tambora de Henry Martínez; “La garza”, un pasaje de Jesús Pulido Lara y Julio Arteaga; y una tamborera que lleva por título “Mi padrino Florentino” de Sergio Duque y Armando “Larry” Machado. En el primero Venezuela Inmensa se ve aumentada con la inclusión de las voces de Astrid Sosa y Reinaldo Burgués. Destaca, además de las voces, la percusión de Rolando Canónico quien en otros escenarios ha aportado diversos tintes con sus instrumentos de otras culturas ganando así una importante reputación como músico. “Si el mundo no fuera como es…” continua Ana. El hermoso pasaje que es el segundo tema de este último segmento constituye la pieza más paisajista del repertorio. Una metafórica desilusión en el mejor lenguaje de las tierras planas.
El final llega con una tamborera para poner la guinda con alegría. Pedro Carrero en el bombardino le da un tinte de humor con el instrumento interpretado de modo desafinado. Destaca la participación de uno de los mejores trompetistas del mundo, Francisco “Pacho” Flores, el padrino que toca fino.
Disfruten!!!
Leonardo Bigott



