Inicio Ahi estuvimos La triunfal primera visita de BEBE a Caracas

La triunfal primera visita de BEBE a Caracas

Bebe
Foto: Cárlos López

La española Bebe llegó por primera vez y triunfó. Cuesta creer que pasaran años para que se presentase en Venezuela, aun cuando sus discos se distribuyen en el país. Con un aforo agotado, el concierto empezó con una hora de retraso.

Bebe
Concierto en Centro Cultural BOD-Corp Banca, Caracas

(Marzo 21, 2012)

Una vez dentro y con los primeros acordes de Pamela Rodríguez, a nadie le importó la espera. Fue una estupenda escogencia colocar a la peruana a abrir fuegos. Su exquisita voz –dulce en ocasiones, clara y cristalina–, la simpatía natural que proyecta y las buenas canciones hicieron que su performance dejara a la mayoría con ganas de más.

Desde que la vimos por primera vez en 2010 (ver Ladosis #11), ha ganado en confianza y su desenvolvimiento en tarima luce aplomado. Apenas cantó cinco canciones, la penúltima dedicada a su hija (“Pequeña Diosa”), que en algún pasaje recuerda a su paisana Yma Sumac; y la última dedicada a su abuela (“Ligera Love”), en la que, por contraste, recordó a Julieta Venegas. Estuvo acompañada de Rodner Padilla (bajo) y Gustavo Medina (guitarra), que cumplieron a cabalidad.

A las 9:30 la entrada de Bebe vino acompañada de una gritadera que ni ella esperaba. Todos los músicos ataviados con camisa blanca manga larga y corbata negra estrecha. Ella, jeans con botas altas de tacón fino y chaqueta que pronto se quitó para quedarse en franela blanca.

El comienzo con “Busco-me” fue ideal para ir ambientando a la audiencia, que comenzaba sobre revolucionada. No era para menos. El ritmo reggaesoso de “Me fui” con ese coro en plan súplica “¿dónde estabas cuando te llamaba?” conectó a todos. Bebe de inmediato bromeó con la disposición de la sala en forma de L: “a la puta pared ya le he cogido el rollo”.

Bebe
Foto: Carlos López
Bebe
Foto: Carlos López

Con mis manos” la mostró histriónica, primera vez que mostraba sus comedidos pero sensuales bailes. Bebe es como una niña mujer, o al revés quizá, depende la canción.

Su canción más antigua “K.I.E.R.E.M.E” podría ser obra de la polémica M.I.A. “Mi guapo” fue uno de los momentos álgidos, con una mezcla de funk, hip hop y rock flamenco, a la que anuncia como la mejor canción de amor que ha hecho. Soberbio bajo de Javi Rojas

El tío calambre” con excelente guitarra de Pablo Novoa –que también toca teclados–, quienes forman el cuarteto que la acompaña junto con Guillermo Domés (percusión) y Carlos Sánchez (batería), quien comenzó siendo su técnico de monitores y desde el segundo disco es el baterista.

Para entonces ya Bebe había entrado en calor. “Ahora le toca a las hembras, las qué le han cantado a los guapos. Ahora se cantan a ellas mismas”, dice, y comienza la sensacional “La Bicha”, con una guitarra a lo The Police y un brutal bajo en plan tribal. Se sube entonces alguien del público a bailar cuando la pieza adquiere un matiz cumbiero. Flores del público llegan y ella obsequia besos en la boca. Comienza el morreo.

Continúa con “Como los olivos” y “Sabrás”, una especie de blues doloroso de ausencia y desamor con frases como “porque quererte así me hizo tan feliz y me dio tanto dolor… lloraré agua de mar”. En ella, Bebe toca un granadero.

Bebe
Foto: Carlos López

Luego de invitarnos a irnos a una isla, suena el boogie-rumba-blues “Pa´una isla”, en la que se arrastra por el piso contorsionando, con Rojas tocando la guitarra acústica. Luego cantó la pegadiza “Se fue” y luego “Adiós” (“el mundo entero pa mí ahora sí que sí”).

En el siguiente tema, “Me pintaré”, Rojas se mueve a la percusión, mientras Bebe gime “quiero bailar hasta que se me rompa el cuerpo” en medio de un ritmo que pretende ser un dance-rock.

La influencia de Dick Dale surge con “Qué carajo” (“qué carajo me estás diciendo que no te comprendo”), y se pone rockera y punketa. Bebe es sobre todo espontánea, su sonrisa y su forma de hablar atrapan.

Canta “tengo una muñeca vestida de azul”, recordando a su pequeña hija Candela y comienza “7 horas”, mientras baila frenéticamente antes de retirarse.

Bebe
Foto: Carlos López
Bebe
Foto: Carlos López

Al regresar, agradece: “es super bonito que queráis más. Así merece la pena separarse de mi nena”. Y empieza el tango “A quién le importa”, con piano y melódica. Entonces, su clásico primerizo “Malo” es interpretado con todos adelante, con guitarras acústicas y palmas. Una excelente versión aflamencada.

Siguieron con “Revolvió”, una rumbita con algo de bossa, y luego “Escuece”. Para el final dejaron “Pa’ mi casa”, con una larga pero muy interesante intervención del guitarrista con la acústica que luego de un rato da paso a la voz de Bebe cantando desde el piso. La pieza se transforma en una especie de mantra que termina envolviéndonos hasta que van bajando la intensidad.

Quizá ese era el momento de terminar el concierto, con todo el mundo hipnotizado, pero el tema revienta en una rumba festiva y de esa manera se despiden. Al día siguiente, Bebe se presentó en el Teatro Nacional, resultando en otro éxito rotundo (abajo videos de esa presentación).

Juan Carlos Ballesta

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