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Gone to Earth: el paradigma del avant pop de David Sylvian

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David Sylvian Gone to Earth

El 13 de septiembre el perfeccionista músico inglés publicó un maravilloso doble álbum acompañado de Robert Fripp, Bill Nelson, Steve Jansen y otros grandes músicos

David Sylvian
Gone to Earth

Virgin. 1986. Inglaterra

Si hay un álbum que define al compositor y multiinstrumentista inglés David Sylvian en su esplendor creativo y en su adictivo abanico de intereses entre el pop de aroma nocturno, el ambient con elementos jazzísticos y étnicos, y el avant garde ese es el doble LP Gone To Earth

Con un disco vocalizado y otro instrumental, Sylvian, acompañado por un insuperable grupo de músicos que incluyó a Robert Fripp (King Crimson) en guitarra y frippertronics, su hermano Steve Jansen en la batería, Bill Nelson (Be Bop Deluxe) en la guitarra, Richard Barbieri en sintetizadores, B.J. Cole en el pedal steel, Mel Collins en saxo, Kenny Wheeler en fliscorno y Jennifer Maidman (para entonces Ian Maidman) en el bajo, entre otros, le dio vida a 17 exquisitas composiciones.

La puerta de entrada es el llamativo arte de Russell Mills, un artista al cual Sylvian recurrió múltiples veces para darle coherencia a su concepto gráfico y visual, esencial en toda su obra.

El diseño de arte está inspirado por el interés que Sylvian tenía entonces en el rosacrucianismo del siglo 17 y en gnosticismo del siglo 1, según el científico inglés Robert Fludd, quien también tenía intereses por el ocultismo.




Mills trabajó además con Brian Eno, Roger Eno, Hugo Largo, Cocteau Twins, Minimal Compact, Harold Budd, Nine Inch Nails y otros nuchos que han dado especial importancia al aspecto visual.

Por razones inexplicables, el maravilloso diseño original ha sido sustituido en la reedición en LP de 2019 por una foto de portada realizada por Yuka Fujii, la para entonces pareja de David, diseño de Chris Bigg y dirección de arte de David Buckland.

La discográfica Virgin no mostró interés alguno por la faceta instrumental de Sylvian, sobre todo tomando en cuenta que el año previo había publicado el EP Words with the Shaman (ampliado a LP con la inclusión del largo tema “Steel Cathedrals”).

Esto incidió en que el tiempo en los estudios se terminó y David tuviera que grabar por su cuenta la mayoría de los instrumentales en su propio tiempo. La versión original en doble LP contenía cuatro temas adicionales las primeras reediciones en CD, aunque luego en 2003 se corrigió esa mala decisión.

El primer LP -el disco de rock experimental con voz- comienza con “Taking the Veil”, escogido como primer single. Destacan la batería de Jansen, el bajo sin trastes de Maidman y la guitarra de Fripp.

Sylvian se encarga de teclados, manipulación de radio, guitarra y voz

Aflora por primera vez la melancolía y el espíritu jazzístico en “Laughter and Forgetting”, pieza en la que tienen especial participación John Taylor en el piano y Kenny Wheeler en el fliscorno.




El tema más largo del disco es “Before the Bullfight”, de casi 10 minutos, una auténtica delicia con una expresiva y repetitiva batería de Jansen sobre la que navegan los efectos atmosféricos de Richard Barbieri, las guitarras de Bill Nelson, el fliscorno de Wheeler y la magistral voz de Sylvian

El tema que da título al disco, compuesto por Sylvian y Fripp, cierra el Lado A con la atonal guitarra y frippertronics del Rey Carmesí, mientras la voz serpentea con sosiego la tensión

Abriendo el lado B emerge “Wave”, nueve intensos minutos en los que participan Nelson, Fripp (magistral solo), Barbieri, Jansen y Harry Beckett en el fliscorno.

Uno de los temas más representativos de la carrera de Sylvian es “River Man”, con un contrabajo maravilloso de Maidman, guitarra y frippertronics de Mr. Fripp, delicada percusión de Jansen y el saxo soprano de Mel Collins.

Sylvian nos hipnotiza con su voz




El lado B lo cierra la nostálgica balada “Silver Moon”, en la que aparece por primera vez el gran virtuoso del pedal steel, B.J. Cole y de nuevo Collins, Nelson, Fripp, Maidman y Jansen construyen una exquisita base instrumental para que Sylvian se luzca cantando y en los teclados.

El segundo álbum -instrumental- es una obra maestra de la música paisajista, quizá influido por Music for Films de Brian Eno, y trabajos de Bill Nelson, Harold Budd y Holger Czukay (con quien grabaría dos discos consecutivos).

A lo largo de los 10 temas, David Sylvian se encarga de crear las envolventes atmósferas junto a puntuales músicos invitados, logrando estructuras minimalistas altamente emotivas.

The Healing Place” inicia la hipnosis con un trabajo fabuloso de Bill Nelson y la voz del artista alemán Joseph Beuys del colectivo Fluxus. Como un continuum sigue hacia “Answered Prayers”, compuesta por Sylvian y Nelson, que en este caso apela a la guitarra acústica sobre un fantasmal manto de teclados.

El ingeniero de sonido del disco Steve Nye participa tocando piano en “Where The Railroad Meets the Sea”, mientras Sylvian se encarga de la guitarra. Da paso a “The Wooden Cross”, ambiental tema ejecutado solo por Sylvian que nos hace flotar.




El lado C lo concluye el maravilloso “Silver Moon Over Sleeping Steeples”, con la expansiva guitarra con pedal de acero de B.J. Cole.

La pieza nos hace viajar a llanuras con el suave viento soplando

El lado D comienza con uno de los puntos álgidos de Gone To Earth, “Camp Fire: Coyote Country”, con la magistral guitarra de Robert Fripp.

Es una pieza cautivadora

A Bird Of Prey Vanishes Into A Bright Blue Cloudless Sky”, es un ejercicio de Sylvian visionario ya que apuntaba en 1986 a la dirección que tomaría en el siglo 21. Pieza misteriosa, brumosa

Por su parte “Home” es otro tema de Sylvian sin invitados, más expansiva y luminosa que el resto, quizá por los acordes de teclados




Vuelven Bill Nelson y Robert Fripp para darle el toque final al disco con “Sunlight Seen Through Towering Trees”, y “Upon The Earth”, respectivamente.

En la última, compuesta por Sylvian y Fripp, participa el poeta británico Robert Graves. Es, sin duda, un cierre perfecto para un doble álbum de gran inspiración sobre el que su autor confesó en 2019 estar muy satisfecho.

Gone to Earth fue en general muy bien recibido por la prensa musical y alimentó la imagen de David Sylvian como un creador único dentro de la vorágine de los años 80.

Casi cuatro décadas después sigue conservando su encanto y su estatus de obra maestra.

Juan Carlos Ballesta


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