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Fool’s Mate: la primera jugada maestra en solitario de Peter Hammill

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Peter Hammill Fool's mate

Un día esplendoroso de julio de 1971, el magnánimo cantautor inglés debutaba como solista en medio de uno de los períodos más iluminados de Van Der Graaf Generator

Peter Hammill
Fool’s Mate

Charisma Records. 1971. Inglaterra 

 
Cada vez que el nombre de Peter Hammill se cruza en mi camino, no dejo de recordar la aguda cita del icónico guitarrista y erudito músico Robert Fripp (King Crimson): “Peter Hammill es a la voz, lo que Jimi  Hendrix es a la guitarra”. Contundentes palabras que no necesitan explicación.

El consagrado vocalista es también uno de los más prolíficos compositores del rock, cuya dilatada obra en solitario se ha movido -en varios períodos- paralela a la de su banda Van Der Graaf Generator, una de las agrupaciones más apreciadas del llamado progrock, aquél genero que emergiera hacia finales de los 60 y que atrajo a buena parte de las audiencias europeas, con auténtica devoción en las italianas, país donde también encontró un puñado de seguidores comparable a la de cualquier secta religiosa.

Incluso, tal vez con mayor devoción que los feligreses de éstas.

Hoy, a sus 72 años, celebramos el álbum que inició su camino en solitario y al cual tituló con un término prestado del mundo del ajedrez, Fool’s Mate, expresión que podemos traducir como ‘jaque pastor’, que no es otra cosa que un jaque mate en las cuatro primeras movidas del juego. El término suele ser usado también en el tarot, las famosas cartas adivinatorias.




Producido para el sello Charisma Records, el repertorio desplegado en unos cuarenta y cinco minutos aproximadamente, incluye temas más accesibles que los exhibidos junto a VDGG y al que Hammill, en sus propias palabras, lo define como “un retorno a mis raíces”.

El disco fue concebido, grabado y editado entre dos magnas obras de Van Der Graaf Generator: H to He, Who Am the Only One (1970) y Pawn Hearts (1971) y fue recibido con beneplácito por la crítica.

Grabado en los Trident Studios de Londres bajo la producción de John Anthony, Hammill llamó a un grupo de excelentes músicos en los que incluyó al bajista Nic Potter, al saxofonista David Jackskon, al baterista Guy Evans y al organista/pianista Hugh Banton, alumnos de VDGG, además de otros legendarios como Robert Fripp, el indiscutible Rey de la Corte Carmesí.

Envuelto en la colorida portada de Paul Whitehead, conocido por su obra en los primeros discos de Genesis, y la audio ingeniería de Robin Cable, Fool’s Mate da inicio con una agitada pieza donde participa el bajista Martin Pottinger y Robert Fripp. 

En “Imperial Zeppelin” el políglota musical nos narra: “Empaca tus maletas / que nos vamos / Tierra, donde mora el odio / donde nada vale la pena creer / no hay tiempo / decide… Zeppelin Imperial, Zeppelin Imperial, Zeppelin Imperial…”




Hammill inyecta una buena dosis de esa energía que le caracteriza. Un buen comienzo donde los delicados cambios nos abren nuevos y espaciosos territorios que exhiben órgano, saxos y un coro que al final interpreta a capella.

Luego da tiempo y espacio a “Candle”, una composición donde Hammill ha invitado al arpista/mandolinista Ray Jackson y al bajista/violinista Rod Clement, ambos de la agrupación folk Lindisfarne, para relatarnos: “Mira la vela / como si fuese la que trae vida / mientras la mecha se enrolla y muere / mira las gotas de cera / si cesaran su objetivo / y el juego al que jugaban pierde su encanto / y la juventud en la que lo hacían huye / ¿por cuánto tiempo estarás ausente?”

En la pieza destaca el violín y la mandolina de Clement y Jackson respectivamente.

“Happy” concluye la primera tríada con un cierto hálito misterioso en la flauta de David Jackson. Hammill exhibe sus dotes vocales con maestría, con Hugh Banton contribuyendo a completar la escena.

Era VDGG en pleno, ya que la base rítmica la conformaron Nic Potter y Guy Evans.

“Silenciosamente, descanso en el crecido césped / miro hacia arriba fijamente / a mi alrededor cantan los pájaros incesantemente…” Son los primeros versos de “Solitude”, una de tantas piezas donde este excepcional compositor comparte su visión existencial del mundo, de nuevo con los Lindisfarne

Peter entonces nos ofrece la cálida “Vision”, en la que se acompaña del piano mientras nos dice: “Tengo esta visión tuya / vi dentro de mi cabeza / se escurre por mi mente / y me da calidez en mi cama…”

Tras esos emotivos versos, Hammill nos ofrece una de las más atractivas piezas de este excelente repertorio.

Es “Re-Awakening”, una canción donde el genial músico nos cuenta: “Si me atrapas corriendo por la playa / con los pies descalzos en la arena / entonces sabrás que estoy soñando mi vida de un modo que no entenderías.”

En esta pieza destaca el juego vocal y nuevamente la participación de sus compañeros de grupo




La segunda mitad del álbum comienza con el tema “Sunshine”, una canción muy accesible en su instrumentación, pero parcialmente con una lírica que pareciera japonés.

“Ima wo ikiteku koto nagai…”, nos dice Peter Hammill, para luego ofrecernos “Child” donde las primeras notas emergen de la guitarra acústica de Hammill quien canta creando espacios amplios.

La flauta de Jackson irrumpe repentinamente causando una reacción brusca. “No se que sucede aquí exactamente / y mis ojos no ven con claridad / sólo se que te necesito aquí / al menos para resguardarme del humor del mundo…” canta el inglés.

 

“Summer Song In The Autumn” completa la penúltima tríada. Es vital mencionar el excelente trabajo de audio ingeniería hecho en esta obra y que resulta en un sonido cristalino, en el cual Hammill exhibe una clara dicción, aspecto a veces poco cuidado en los discos de rock.

“Viking” es la décima composición del álbum. Un acuoso efecto junto a la guitarra acústica y la voz de Peter nos presentan a esta canción donde el vocalista nos dice en algún momento: “Buscando constelaciones sobre el horizonte / viento occidental más filoso que nuestras hojillas / sonriendo por siempre en un eterno amanecer / volamos en las olas…”

El cantautor le abre espacio a la guitarra y al piano en “The Birds”, una de mis favoritas junto a “Imperial Zeppelin”

En ella escuchamos al inglés: “Flores de mayo brotando en febrero / ¿debería entristecerme por el mes o alegrarme por el cielo? Los pájaros no saben en que dirección cantar  / y, amigo mío, yo tampoco”




El álbum cierra con “I Once Wrote Some Poems”, una sentida canción a voz y guitarra que nos sorprende llevándonos al sonido inicial, cerrando así el repertorio.

Hammill admite: “Una vez escribí poemas sobre la quietud y el silencio / parado cerca de ríos de reflejada luz / mis pensamientos estaban en ser amado y también en no ser amado / me envolví en la calidez de la noche / y ahora me siento morir / y si las aguas acá fuesen calmas / me abrazarían fuerte…”

En 2021 Hammill nos ha sorprendido con otro excelente disco, su primero de versiones, al que ha llamado In Translation.

En él, versiona temas compuestos por relevantes músicos estadounidenses como Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II e italianos como el genovés Fabrizio D’Andre, Piero Ciampi, Gianni Marchetti y Luigi Tenco, cuyas letras Hammill ha traducido al inglés, sabiamente, lejos de interpretaciones literales, lo que significa un trabajo de dimensiones titánicas donde ha incluido, sorpresivamente, a Astor Piazzola, el ícono argentino de sangre italiana.

Esta obra ampliamente recomendable es otro pico en su discografía, una que supera los cuarenta títulos. Sin mucho alarde, un verdadero genio musical de nuestro tiempo con una encomiable poesía de gran alcance humano y un versátil lenguaje musical, además de un talento enorme como instrumentista y productor.

Leonardo Bigott


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