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Master of Reality: la encumbrada gema del rock duro de Black Sabbath

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Black Sabbath Master of Reality

El 21 de julio de 1971, la pionera banda de lo que más tarde se llamaría “heavy metal”, y sus variantes, editaba su tercer disco, pieza clave del rock universal

Black Sabbath
Master of Reality

Vertigo. 1971. Inglaterra

 
En febrero de 1971 el excelso guitarrista Tony Iommi, el bajista Geezer Butler, el baterista Bill Ward y el excéntrico y endiablado vocalista Ozzy Osbourne, hacían su entrada a los estudios Island de Londres para grabar un álbum al cual el tiempo le haría justicia incluyéndolo en esa estupenda trilogía influyente de Black Sabbath que son el epónimo primer álbum y Paranoid ambos del año 1970 y nuestro homenajeado disco.

Bajo la producción de Rodger Bain, quien además produjo a Judas Priest y Budgie, Master of Reality reúne ocho temas y la constante del sonido estridente y corrosivo de este cuarteto originario de las tierras inglesas, más específicamente, Birmingham.

El disco en cuestión no fue bien recibido inicialmente, pero como suele suceder, el tiempo lo ha ido curtiendo a su favor, y es hoy considerado un disco esencial y precursor del heavy metal y algunas de sus variantes como el ‘stoner rock’, ‘el doom metal’ y el ‘sludge metal’, géneros cuyas características están reflejadas en mayor o menor grado en la fórmula musical, no sólo de este disco, sino también del eje entorno al cual giraba esta banda cuya única constante fue el discreto Tony Iommi.




Activa entre 1968-2006 y posteriormente 2011-2017, la dilatada carrera de Black Sabbath representa una obra que supera dos decenas de placas discográficas cuyas tres primeras se encargaron de abrir el camino de una música con un peso específico importante y cuyos ingredientes salpicaron en todas direcciones, influenciando así a centenares de grupos.

Llamada Mythology en sus años de formación a finales de los 60, Iommi y Ward reclutaron a Butler y Osbourne para interpretar una música enmarcada dentro del blues pero con mayor densidad que éste.

Otros nombres como Polka Tulk Blues Band y Earth siguieron antes de establecerse finalmente como Black Sabbath. Poco antes de ello, un saxofonista de nombre Alan Clarke y un guitarrista ‘slide’ llamado Jimmy Philips, formaron brevemente parte de las filas de Black Sabbath, banda que pasaría a la posteridad, no solo por su corrosivo sonido sino por sus macabros y oscuros versos coqueteando con el ocultismo.

Los constantes abusos lisérgicos de Osbourne resultaron en cambios importantes que trajeron a la banda los talentos vocales de Ronnie James Dio†, Ian Gillan, Glenn Hughes, Ray Gillen y Tony Martin. Nombres que no necesitan presentación.




Los ocho temas del Maestro de la Realidad

Abre el set del disco de portada negra y morada con “Sweet Leaf”, donde Ozzy relata: “ahora todo bien / ¿no escucharás? / cuando te conocí por primera vez – no noté que puedo olvidarte a ti y a tu sorpresa – me presentaste a mi mente – y me dejaste queriéndote y queriendo a las de tu tipo…” El tema inicia con una tos antes de los versos. Iommi hace alarde de su talento al final de la pieza.

Surge entonces “After Forever”, tema más alegre y rítmico que el anterior.

“¿Has pensado en tu alma y si ella puede ser salvada o tal vez piensas que al morir permanecerás sólo en tu tumba?” Los lapidarios versos iniciales llaman a la reflexión existencial. Tony acompaña con sus acordes a Ozzy para luego ofrecernos un solo.

Una breve instancia sonora de casi 30 segundos llamada “Embryo” enlaza el tema anterior con el siguiente, al que la banda ha llamado “Children of the Grave”, cuyas pesadumbres exhiben una atmósfera donde ‘niños luchan en contra del mundo en el cual les ha tocado vivir’.

En el tema Tony destaca una vez más en lo que hasta el momento es la guitarra más atractiva. Así cierra el lado A.




La cálida y acústica “Orchid”, un hermoso instrumental con la guitarra como única protagonista y compuesto por Iommi, da inicio al lado B.

Ozzy retorna al lado oscuro de la vida en “Lord of This World”.

“Estás buscando a tu alma / no sabes por donde comenzar / no puedes encontrar la llave que encaje en el candado de tu corazón / crees que sabes pero nunca estás seguro del todo”, nos dice el siempre ojeroso y agotado Ozzy.

La dulce “Solitude” es la séptima pieza del disco. Inicia con Tony arpegiando la eléctrica y cautivándonos desde el primer momento. Tony muestra sus dotes de multi instrumentista tocando piano y flauta en esta delicada canción llena de imágenes lúgubres. También Butler se luce con la línea de bajo.




Cierra el álbum la pesada “Into The Void”, la más agitada del disco en la que Ozzy nos dice: “Los motores del cohete están quemando rápido el combustible / elevándose y entrando en el oscuro cielo estallan…” y se pregunta si es el fin de los tiempos y de la humanidad.

Dada la limitada capacidad de los vinilos, hoy tenemos el tiempo para disfrutar esta joya una y otra vez así que volvamos a empezar.

Leonardo Bigott


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