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Trout Mask Replica: la obra esencial de Captain Beefheart & His Magic Band

Captain Beefheart Trout Mask Replica

El 16 de junio de 1969, Don Van Vliety su mágica banda, publicaban su tercer disco, donde lo grotesco, disonante y surreal se convierten en obra maestra

Captain Beefheart & His Magic Band
Trout Mask Replica

Straight Records. 1969. EE.UU.

 
El significativo hecho que resulta de la producción de este disco, ya en sí remueve nuestros más perversos sentimientos de locura y ambición. Y Frank Zappa† es, en buena parte, responsable de ello.

El disco que compartimos es una arriesgada, surreal, disonante, excesiva y alocada obra adelantada a su tiempo donde el cantautor, multi-instrumentista y artista visual californiano, logra mezclar elementos de delta blues, rock, free jazz, doo wop, trabalenguas y una rítmica muy peculiar que encuentra cobijo en un amplio rango vocal.

Su legado discográfico de 13 obras producidas entre 1967 y 1982 es suficiente evidencia que con alta frecuencia nos encuentra en terrenos de lo absurdo, dado en parte por su enigmática personalidad que en el tiempo ha ido construyendo una legión de seguidores y artistas influidos por él dentro del rock experimental y músicos de la era punk que en su alianza con Zappa dio origen a una relación de un beneficio recíproco, aunque bastante inestable.

De Tom Waits a David Thomas y Pere Ubu, hay un amplio espectro de artistas influidos por Van Fliet y su desprejuiciada formula. Y quizá haya habido una retroalimentación con Dr. John.

Esta obra, concebida como un doble LP que en total suma casi 79 minutos, reúne 28 temas que rara vez superan los cuatro minutos. Su peculiar estilo está cimentado en mitos sobre su vida, una que para muchos es la vida y obra de una suerte de dictador.




Trout Mask Replica se grabó en Sunset Sound Recorders Studios, Whitney Studios y equipos móviles en localidades de California. No hubo presupuesto y según cuentan varios de los protagonistas, se alimentaban muy mal y las exigencias del repertorio minaron las condiciones de salud.

La fotografía de portada obra de Cal Schenkel con diseño de Ed Caraeff y el propio Schenkel son ya un aviso de lo que nos espera al poner la aguja del LP en el primer surco, o si lo prefieren darle play al CD o cualquier plataforma.

En esta ocasión, la formación de sexteto la conformaban Captain Beefheart en la voz líder y casi una decena de instrumentos; la sección rítmica de Drumbo y Rockette Morton (batería y bajo respectivamente); Anteannae Jimmy Semens y Zoot Horn Rollo en las guitarras y The Mascara Snake† en el clarinete bajo y la voz.

Es importante destacar que cada apelativo corresponde a un alias que, para no romper el hechizo, lo dejaremos así. A ellos se les suman para el tema “The Blimp” músicos de alto calibre como el productor, Roy Strada al bajo, Ian Underwood en los vientos, Don Preston en las teclas y Arthur Tripp III en batería y percusión, entre otros.

Según el autor, los temas fueron compuestos en una única sesión de ocho horas que arrojó el tiempo citado al inicio, lo que pudiera decir mucho de la naturaleza orgánica de este doble LP.

La primera parte consta de seis temas que inician con la breve “Frownland” donde el idiosincrático compositor nos dice: “Mi sonrisa está estancada / No puedo volver a tu Ceñolandia / Mi espíritu está hecho del océano / Y el cielo y el sol y la luna ‘N’ todos mis ojos pueden ver…

Luego una voz hablada en tono blusero nos presenta “The Dust Blows Forward ‘n’ The Dust Blows Back”, que es seguida por “Dachau Blues”, tema con un saxo que nos aturde por momentos, pero que responde al concepto del artista




Luego se abre espacio “Ella Guru”, una de las sorpresas del disco, entre las «mas accesibles».

Los 5 minutos siguientes son del instrumental “Hair Pie – Bake 1, un tema que rompe los esquemas por sus vientos disonantes y lúdica ejecución. Es el primero de 3 instrumentales, siendo los otros dos “Dali’s Car” y “Hair Pie – Bake 2”.

La primera parte cierra con “Moonlight On Vermont”, tema que pudiera imaginarse como una velada romántica que pronto se desvanece por la ausencia de dulzura.

La parte 2 inicia con un atractivo tema cuyo nombre no escapa de la influencia hispana, “Pachuco Cadaver”, una extensa cantidad de versos que conectan entre sí y que inician: “Un calamar comiendo masa en una bolsa de polietileno / Es rápido y bulboso, ¿me entendiste? / Cuando se pone su bolero entonces empieza a bailar / Todos los pachucos empiezan con las manos viejas / Cuando conduce su Chevy, las mariquitas no se atreven a mirar / Chaquetas amarillas y burbujas rojas zumbando alrededor de su cabello…

Seguidamente, “Bills Corpse”, tema que no alcanza los dos minutos y del que pudiéramos decir es una insania transitoria en busca de una identidad.




Un tema más convencional o menos aventurado en lenguaje de blues es “Blues Blues Bulbs” donde Beefheart nos habla del “jardín de sus damas¨ expresión que nos deja a libre interpretación.

“Neon Meate Dream Of A Octafish” continua el set con versos hablados que desafían la negación de otras formas más asimilables. “Prueba de tentáculos lúcidos y enfundados / Y unidos, y articulados, patrones de espalda de diamantes puntiagudos de jade / Carne de neón sueña con un octapez / Artefacto sobre pétalos de rosa / Y pétalos de carne en macetas…

Vale expresar que estos versos pudieran ser inspirados en experiencias lisérgicas.

Sigue la Banda Mágica con más blues e improvisación en “China Pig”, tema solo con acompañamiento de guitarra en el cual, entre tantas cosas, nos dice el autor :“no quiero matar”.

Culmina el disco 1 con “My Human Gets Me Blues” y el segundo instrumental de este álbum.




El disco 2 inicia con la segunda parte del primer instrumental, tema enteramente interpretado en la guitarra que es seguido de dos cortos temas, “Pena” y “Well” donde el verso hablado es nuevamente parte indisoluble de estas piezas.

Los cinco minutos y dieciocho segundos siguientes son de “When Big Joan Sets Up”, un tema donde resalta el saxo y el insistente verso hablado.

Acto seguido son las composiciones “Fallin’ Ditch”, “Sugar ‘n’ Spikes” y “Ant Man Bee”, obras que en conjunto no ocupan ni 10 minutos. Admito que a esta altura tengo un cierto hastío que me exige un alto en el set de estos peculiares blues ensalzados con malicia vanguardistas.




La última parte son ocho cortos temas, la cual abre con “Orange Claw Hammer”, una pieza interpretada a capela que en parte dice: “Una espesa nube atrapó la cola de un cachorro de gaitero / La cerilla se encendió en azul en una vía de ferrocarril / El viejo caballo de hojaldre estaba saliendo adelante / Y un hombre llevaba una pata de palo para siempre… 

La pieza vocal combina estrofas de 4, 3 y 2 versos para luego dejarnos escuchar “Wild Life” una pieza de disonante música con participación del saxo y la casi omnipresente guitarra de Don Van Vliet, quien además se ha apoyado en los arreglos de John “Drumbo” French.

Luego nos dejan con “She’s Too Much For My Mirror” un breve tema donde Don expresa en cuatro pequeñas estrofas que “ella es demasiado para su espejo”.

Luego es “Hobo Chang Ba” y una significativa pieza llamada “The Blimp” con músicos de Zappa quien también participa.




Los pocos minutos restantes pertenecen a “Steal Softly Thru Snow”, “Old Fart At Play” y “Veteran’s Day Poppy”, temas que, como el resto del repertorio reflejan el apego por formas improvisadas sin restarle espacio a obras menos informales.

Demos entonces el gran salto para escuchar a un disco sui generis de finales de los 60 que libre de normas ármonicas, rítmicas y melódicas, para bien y para mal. Y como se ha dicho en diferentes momentos, es un disco que merece un 10/10 pero también un 1/10, según el estado de ánimo con el cual se escuche.

Leonardo Bigott


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