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L.A. Woman: la legendaria última grabación de The Doors con Jim Morrison

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The Doors L.A. Woman

El 19 de abril de 1971 vio la luz el sexto álbum de la banda californiana, convertido por la fatalidad en el último de Jim Morrison en vida

The Doors
L.A. Woman

Elektra. 1971. EE UU

Para el momento en que el cuarteto californiano The Doors publicó su sexto álbum de estudio, pocos sospechaban que podría convertirse en el último que grabaría el vocalista y poeta Jim Morrison.

Meses antes, el 12 de diciembre de 1970 en el concierto en New Orleans, Morrison aparentemente sufrió un ataque de nervios en plena escena, golpeando el micrófono muchas veces contra el escenario y negándose a seguir cantando el resto del show.

Luego de ello la banda no se volvió a presentar y no había planes de un nuevo concierto, aún con un nuevo disco en ciernes. Ray Manzarek (teclados), Robby Krieger (guitarra) y John Densmore (batería) habían llegado a la conclusión que era el fin de los Doors en concierto ya que Morrison parecía que no podría presentarse más.

El proceso de grabación de L.A.Woman fue distinto a los anteriores. Las relaciones con su productor de siempre Paul A Rothchild se habían deteriorado por diversas razones, pero muy en especial porque a Rothchild no le gustaban los nuevos temas.




La composición de Krieger, “Love Her Madly”, uno de los primeros temas en grabarse y elegido como punta de lanza, fue la primera discordia, al cual el productor catalogó como “música de cóctel”. No obstante, otro de los temas iniciales, el grandioso “Riders on the Storm”, en palabras de Krieger fue el que había rechazado Rothchild (lo que ha negado repetidamente).

El abandono del productor encontró a The Doors por primera vez sin esa ayuda, decidiendo asumir la producción junto a su ingeniero Bruce Botnick, quien años después escribió en su libro que una poderosa razón por la cual Rothchild no pudo trabajar en el disco fue su devastación tras la muerte de Janis Joplin, cuyo último disco, Pearl (1971) él produjo.

La grabación se llevó a cabo en el local de ensayo de The Doors, donde el grupo pudo hacer las cosas con menos prisa que en un estudio de grabación y sin los costos asociados. Con una consola de mezclas previamente propiedad del sello Elektra ubicada en la parte de arriba de las escaleras, y monitores, teclados y micrófonos abajo, con Morrison ubicado en el baño, procedieron a grabar.

A diferencia de discos anteriores, acudieron a Jerry Scheff (bajista de Elvis Presley) y el guitarrista rítmico Marc Benno para intervenciones adicionales. En apenas seis días el álbum estaba listo, con un alto componente de blues y mínima cantidad de adiciones.

Mientras se hacía la mezcla en los Poppi Studios en Hollywood, Morrison decidió viajar a París con su novia Pamela Courson el 13 de marzo. Desde allí se mantuvo algo ajeno al proceso de lanzamiento y promoción del disco. El 3 de julio Courson lo encontró muerto en al baño.

De alguna manera, Jac Holzman -ejecutivo de Elektra- presentía que podría no haber más álbumes, por lo que ideó un empaque de colección como colofón a la carrera del cuarteto (The Doors editó otros tres discos, dos de ellos con Krieger y Manzarek como vocalista y un tercero con poemas y lecturas que había grabado Morrison en varios momentos).

Con foto de y efectos visuales de Wendell Hamick, y concepto y diseño de Carl Cossick, la primera edición del álbum presentaba la imagen del cuarteto (con Morrison por primera vez con tupida barba) sobre una especie de papel translúcido sobre un fondo amarillento ubicado en un recuadro central, con los bordes de cartón redondeados.

La llamativa presentación era, sin duda, una llamada a comprar el LP. Pocas reediciones han conservado ese diseño original




El disco abre con “The Challenging”, un enérgico tema de cierto aire funk con elementos blues, en el que Morrison parecía anticipar que dejaría Los Angeles en frases como: “He vivido en la zona alta. He vivido en el centro, pero nunca he estado tan arruinado como para no poder salir de la ciudad / El ha vivido en la playa y en las colinas. Ha tenido dinero y ha estado arruinado. Ha tenido su aventura en Los Ángeles y estaba fuera”.

O la más clára: “Voy a dejar el pueblo en un tren nocturno”.

El término que le da título lo exploró Morrison en uno de sus escritos de 1968 y se refiere a la criatura con forma humana del folclore europeo que se creía era un hada que era dejado en lugar de un humano raptado por las hadas.

La pieza fue la primera en grabarse y originalmente fue pensada por el grupo como su primer single, pero finalmente ocupó el lado B del sencillo “Riders on the Storm”, lanzado en junio.

Love her Madly” sigue en el orden. El tema de la discordia con Rothchild se convirtió en uno de los temas que más alto escaló en las listas de éxitos en Estados Unidos.

A pesar de ser compuesta por Krieger, es Manzarek el que mas presencia tiene en el tema, y solo al final hay un comedido solo de guitarra. Fue publicado como primer single, con el lado B “You Need Meat (Don’t Go No Further)«, con Manzarek por primera vez como voz líder.

Surge entonces uno de los más potentes blues del disco, “Been Down So Long”, una composición colectiva con letra de Morrison que habla de depresión, liberación y sexualidad, quizá reflejando la prisión en la cual se sentía encerrado Jim.

Con Scheff en el bajo, Benno en la guitarra rítmica, la pieza sirve para que Krieger se luzca en la guitarra slide

La atmósfera bluesera continúa con el más libidinoso tema “Cars Hiss By My Window”, que trata sobre la vivencia personal de Jim conviviendo con una chica caloente, presumiblemente Pamela Courson.

Al final, Morrison vocaliza como si soleara con una guitarra wah-wah.

El cierre del lado A es con la épica pieza que da nombre al disco, un auténtico tour de force en el que Morrison utiliza el anagrama de su nombre “Mr Mojo Rising”, siendo “mojo” un término de connotación sexual en el universo del blues. Al respecto, Densmore ha explicado que fue la inspiración para el manejo rítmico, comparándolo con el proceso de un orgasmo, yendo de gran velocidad a un ritmo lento y de nuevo acelerando.

El lado B lo abre la misteriosa “L’America”, que había sido compuesta para el famoso filme “Zabrinskie Point” del italiano Michelangelo Antonioni, pero finalmente no utilizado. Esa banda sonora corrió a cargo de Pink Floyd.

Estaba prácticamente listo antes de comenzar las sesiones de grabación y solo fue reforzada la batería, la cual Densmore toca principalmente con el redoblante.

Sigue “Hyacinth House”, con letra basada en la belleza y juventud del amante de Apollo en la mitología griega y ritmo más aletargado. El solo de órgano posee referencias a la conocida “Polonaise in A-flat major, Op. 53” (Polonesa en La Bemol mayor) de Frédéric Chopin

Crawling King Snake”, es una versión del conocido blues que John Lee Hooker formalizó y que The Doors había interpretado desde sus inicios y que en ocasiones era unido con el poema “The Celebration of the Lizard

The WASP (Texas Radio and the Big Beat)” presenta a Morrison recitando parte de un poema de 1968, de alguna manera presagiando lo que los tres miembros restantes harían en 1978 en el disco An American Prayer.




El cierre del álbum es magistral. “Riders on the Storm” es uno de esos temas que pueden escucharse miles de veces sin cansar. El piano eléctrico Fender Rhodes nos conduce durante siete minutos de absoluta inspiración, con Densmore desplegando un exquisito ritmo jazzeado y Krieger pincelando todo con una guitarra magnífica.

La canción fue inspirada por el viejo tema country de los años 40 “(Ghost) Riders in the Sky: A Cowboy Legend” de Stan Jones, la cual fue popularizada por Vaugh Monroe.

Parte de la letra fue inspirada por el asesino Billy Cook, quien mató a seis personas en corto tiempo, incluida una familia completa.

Fue la última canción grabada por Morrison con The Doors, siendo lanzada como single los últimos días de junio de 1971, coincidencialmente convertida en el gran éxito póstumo ya que a los pocos días se producía el fatal desenlace con Jim Morrison

L.A. Woman cerró un capítulo único en la historia del rock, y dejó muy en alto el listón, siguiendo el gran pico del anterior disco Morrison Hotel (1970). Luego del homónimo debut de 1967, es el disco más vendido de The Doors

Juan Carlos Ballesta


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