Inicio Ahi estuvimos Deep Purple en Madrid: el digno repaso de un legado inmortal

Deep Purple en Madrid: el digno repaso de un legado inmortal

Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T

Con el disco 23 a punto de ser publicado, la legendaria banda inglesa visitó Madrid en el inicio de su gira #31 desde 1968

Deep Purple
=1 More Tour
Concierto en Parque Tierno Galván, Madrid
Festival Alma Occidente

(Junio 13, 2024)

Que un grupo cuya carrera comenzó en 1968 y que ha pasado por varias etapas aún sea capaz de editar nuevos discos con cierta regularidad es, sin duda, admirable y muy bienvenido.

Suele pasarle a la mayoría de los más legendarios grupos que establecieron paradigmas en sus primeros años, que buena parte de su público siga enganchado a aquellos grandes clásicos publicados hace más de 50 años. El material de discos posteriores no siempre es recibido con la misma euforia.

En este concierto en Madrid, sin embargo, tuvimos el privilegio de disfrutar de dos estrenos absolutos pertenecientes al inminente disco 23 en estudio que será lanzado el 23 de julio con el nombre de =1, el cual trae la novedad de ser el debut con la banda del guitarrista norirlandés, Simon McBride, quien desde 2022 sustituye a Steve Morse.

El caso de Deep Purple es muy llamativo. De los miembros fundadores que dieron vida a la llamada Mark I (primera formación) hace 57 años solo queda Ian Paice (75), quien demostró estar aún en gran forma en la batería. Su compañero de base rítmica, Roger Glover (78), el segundo con más años en la banda (1969-1973, 1984 al presente), con su distintivo aspecto de bucanero, lució cómodo y muy solvente con el bajo.

Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T
Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T
Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T
Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T

El veterano Don Airey (75), el sustituto desde 2002 del recordado teclista fundador Jon Lord, tuvo un gran protagonismo durante todo el concierto, teniendo incluso dos solos (el primero dedicado a Lord, y el segundo quizá innecesario). Armado de un increible órgano Hammond de nueva generación (clave en el sonido de Deep Purple, tanto o más que la guitarra), un Moog y un versátil teclado digital, aportó densidad y también muchos solos memorables.

Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T

Mención aparte para McBride, quien fue presentado oficialmente como nuevo guitarrista y se le dio la oportunidad de hacer un solo como carta de presentación, en el cual demostró su poderío. Lo más relevante es que cumplió a cabalidad con todos los conocidísimos solos y riffs de Ritchie Blackmore -algo que el público siempre exige porque se lo saben al 100%- pero tuvo la libertad de recrear las canciones con su estilo. McBride tiene 45 años -no es un jovenzuelo- pero al lado de cuatro septuagenarios lucía lozano.

El caso especial es el del venerable Ian Gillan (78), quien hizo grandes esfuerzos para poder cumplir con el repertorio. Su voz lleva años en franco deterioro, pero ahora ya es evidente, tanto en potencia como en muchos de los registros que la hicieron grande por mucho tiempo.

Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T
Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T

Quizá por eso “Highway Star” fue ubicada al inicio, para salir pronto de un compromiso ineludible pero que en estos momentos luce como el Himalaya. Con el público comenzando a calentarse había más posibilidades de no salir tan herido.

Se hizo patente el sufrimiento de Gillan, rehuyendo con gestualidades que denotaban frustración de aquellas partes donde debía subir el registro y simplemente alejaba el micrófono. También, se mostró tembloroso toda la noche.

A diferencia de otros casos similares de pérdida sensible de voz -ejemplo evidente el de Ian Anderson (Jethro Tull) que sin embargo con la flauta se desquita- Gillan no toca un instrumento. Es ley de vida, aunque en ciertos casos el deterioro es más evidente que en otros. Como Tom Jones, nadie. O Peter Hammill. Incluso Mick Jagger.

A pesar de ese handicap, Deep Purple estuvo a la altura, con un performance de altos quilates durante el cual todos se lucieron. Las visuales, sin ser extraordinarias, funcionaron muy bien apoyando diversos pasajes. Desde el punto de vista estético, cada uno vistió muy distinto, siendo los mas rockeros Glover y Mcbride, quien en una especie de declaración de principios, mostraba una camiseta de Jimi Hendrix.

Deep Purple en Madrid, 2024
Foto: Óscar Ribas T

De la amplia discografía de Deep Purple, el disco premiado fue Machine Head (1972), ya que además del tema de apertura, tocaron el magnífico boogie rock “Lazy” y cerrando el set las esperadísimas “Space Truckin’” y “Smoke on the Water”, ampliamente cantadas por el público.




Repartidas a lo largo del set estuvieron las tres piezas del nuevo disco, dos de ellas en estreno mundial (“A Bit on the Side” y “Bleeding Obvious”) y la otra (“Portable Door”) tocada por segunda vez tras el predecesor concierto en Singapur el 1 de mayo.

Una tríada de temas con todos los ingredientes purplelianos, contundente base rítmica, riffs y solos de guitarra y órgano, y un Gillan más cómodo en canciones pensadas para su voz actual, en especial con la primera de ellas, con la que pasaba el trance de “Highway Star”.

Aparte de Machine Head, otro guiño a la etapa de Mark II (Lord, Blackmore, Glover, Gillan, Paice) fue la pesada “Into the Fire” de Deep Purple in Rock (1970), a mi juicio una de las mejores para Gillan y quizá por ello su escogencia en lugar de la indispensable “Child in Time”.

Del resto de la amplia discografía, escogieron tres temas. “No Need to Shout” del fantástico álbum lanzado durante la pandemia, Whoosh! (2020), la cual podría facilmente recordar a cualquiera de los primeros 70, con un Gillan mas relajado y Airey desdoblándose entre órgano y piano. Si bien en la versión de estudio hay varias voces, en vivo no hubo coro alguno (conociendo el estado de la voz de Ian, sería bastante útil esa ayuda).

Precedida por el solo de McBride como carta de presentación, tocaron la épica “Uncommon Man” de Now What?! (2013), mientras que de The Battle Rages On (1993) -el último con Blackmore- interpretaron “Anya

La banda se retiró quizá antes de lo previsto, aunque era claro que “Smoke on the Water” anunciaba la falsa despedida. Ni un minuto después ya estaban de nuevo en el escenario para regalar un encore de solo tres canciones pero extenso, el cual comenzó con “Hard Lovin’ Man” del disco The House of Blue Light (1987), con un endemoniado solo de órgano de Airey. Brillaron por su ausencia los impresionantes agudos de aquella grabación.

Hush”, la exitosa y psicodélica adaptación del tema de Joe South que el quinteto original popularizó en 1968 y que es parte de su debut Shades of Deep Purple, sonó en una versión extendida disfrutada a plenitud por la entregada audiencia, compuesta principalmente por adultos mayores de 45 años.




La euforia final con “Black Night”, aquel fabuloso single de 1970, fue premiada con una gran versión en la que McBride trajo el fantasma de Blackmore a escena.

Los viejos rockeros nunca mueren, ni siquiera cuando dejan este plano. Allí estaban frente a nosotros los legendarios Ian Paice, Roger Glover e Ian Gillan, camino a los 80 años, desafiando los tiempos y las modas en compañía de Don Airey.

Incorporar como miembro oficial a Simon McBride a estas alturas del campeonato es un buen síntoma, una señal de querer seguir adelante, aunque el nombre de la nueva gira “1= More Tour” pueda encerrar el mensaje subliminal de ser “uno más y ya el último”.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Óscar Ribas Torres