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20 años de Parachutes: el perfecto debut de Coldplay

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coldplay parachutes

El 10 de julio de 2000 se editó el fantástico álbum debut del cuarteto inglés, con el cual entraron por la puerta grande al universo pop

Coldplay
Parachutes

Parlophone. 2000. Inglaterra

Tras la estela del rock melancólico y de tinte agridulce impuesto en por Radiohead en OK Computer (1997), surgiaron varias bandas británicas cuyo éxito tipifica muy bien la eterna vigencia del rock introspectivo, lánguido, romántico y a veces corrosivo, pincelado de cadencias folk y energía guitarrera.

Es claro ejemplo del triunfo de lo emocional sobre lo efímero, de lo pasional sobre lo estrictamente comercial. Los ejemplos más representativos de esta vertiente de la música pop los encarnaron en la transición entre décadas, las agrupaciones Travis, Doves y Coldplay, las cuales obtuvieron notable atención de crítica y audiencia en Gran Bretaña, algunos países europeos, y en importantes epicentros musicales de Estados Unidos como Nueva York y Chicago.

El año 2000 fue la catapulta para Coldplay, un cuarteto londinense cuyo debut se había producido dos años antes con The Safety EP (1998), producido de forma independiente.

Al año siguiente, también en una irrisoria cantidad de 500 ejemplares, se editó el single Brothers and Sisters (1999), pero rápidamente, gracias a la mezcla de magníficos textos y agrias melodías salpicadas de dulzura, son contratados por el legendario sello Parlophone, casa de The Beatles y Radiohead y subsidiaria de EMI, con quienes lanzan al poco tiempo sus primeras cinco piezas bajo el título de The Blue Room (1999).

Para el momento, la prensa británica comenzaba a compararlos con Travis, la banda más popular del año 1999.

Dos nuevos EPs arrivaron en la primavera del 2000, Shiver y Yellow, antes de que el primer disco de larga duración apareciera. Sus cuatro integrantes, Chris Martin (voz principal), Jon Buckland (guitarra), Will Champion (batería) y Guy Berryman (bajo), en apenas dos años, estaban a las puertas de transformarse en una banda de cabecera para muchos seguidores del pop británico.

Parachutes publicado el 10 de julio de 2000 se convirtió en el disco más vendido en Inglaterra, y Coldplay pasó a ser una de las bandas de más arrastre, agotando las entradas de todas sus presentaciones y ganando el prestigioso Mercury Prize Award.

El encanto de Coldplay radicaba en la relativa simpleza de su música, a medio camino entre la desesperanza y el optimismo, una propuesta que puede agradar a varias generaciones por igual.

Parachutes está lleno de grandes momentos. “Shiver” es amarga y lacrimógena; “Everything is not lost” es tímidamente optimista, con cierto aire blues; “We Never Change” está llena de idealismo y a la vez de resignación; mientras que “Spies”, “Don’t Panic” y “Yellow”, recuperaban el emotivo sonido de The House of Love, una maravillosa aunque injustamente olvidada banda que había tenido su momento de gloria hace 11 años antes.

A lo largo de cada pieza de Coldplay, en mayor o menor grado, aparecen los espíritus de Mark Hollis, Jeff Buckley, Nick Drake, Luke Haines (The Auters), Guy Chadwick (The House of Love), Neil Hannon (The Divine Comedy) y Belle and Sebastian, entre otros exponentes del más fino pop británico.

La melancolía pop de canciones como “Sparks” o “Trouble” recuerdan inevitablemente a al Travis del glorioso disco The Man Who, y a su vez inspiraron a grupos como Keane o Starsailor; mientras que “High Speed” posee un cierto aroma shoegaze.

Con todo el futuro por delante, Coldplay comenzaba demostrando que para llegar al corazón de la audiencia solo era necesario mezclar adecuadamente cierta dosis de apasionada y seductora melancolía, algunos falsetes, pinceladas de glamour, un poco de veneno guitarrero, y una decidida vocación para crear melodías pop de carácter universal y eterno.

Hace 20 años, Coldplay era una gran esperanza.

Juan Carlos Ballesta