Inicio Ahi estuvimos El desbocado fin de año de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

El desbocado fin de año de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

144
Derby Motoreta's Burrito Kachimba

La banda sevillana de kinkidelia clausuró en grande en Madrid un año pletórico en el que publicaron su fantastico álbum debut

Derby Motoreta’s Burrito Kachimba
Ochoymedio Club, Madrid
(Diciembre 19, 2019)

 

No hay duda que uno de los capítulos más relevantes del rock español durante 2019 lo representa el sexteto sevillano Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, cuyo homónimo álbum debut ha impresionado por su fuerza, que en directo se potencia.

Su cierre de año antológico en Madrid fue una verdadera catarsis, con una sala entregada y un grupo dispuesto a todo.

Chef Creador abriendo fuegos

Los tres integrantes principales de la agrupación de Salamanca, Francisco J. Báez (guitarra y voz), Israel Pérez (guitarra) y José I. Calles (batería), aparecieron en el escenario sin mucho protocolo, junto a un bajista y un teclista, para ofrecer un corto pero contundente set de cinco temas de rock garagero con reminiscencias a Primal Scream.

Comenzaron con tres temas cortos, “Como matar a un Zombie”, “Winona Forever” y “El Poder mágico del ritmo”, pertenecientes al reciente EP, Sucesos Extraños (2018). Siguieron con “Maniobra de evasión”, otro buen single de 2018, para terminar en grande con una versión extendida de “Nuevos jardines versallescos”, del disco debut de 2016, que se transformó en un coitus interruptus a los 25 minutos.

El vuelo kinkidélico de los Burrito

La bienvenida es ya tradicional que sea con el atmosférico tema “KBMD” (iniciales del grupo en orden inverso), que desemboca en el psicodélico hard rock de aroma andaluz, “The New Giss”, rápidamente transformado en el primer himno de la noche con todo el público cantando. Esa tríada introductoria la completó “Grecas”, otro tema soberbio.

Tras esos primeros trece minutos, el carismático cantante Miguelito García aka Danny Piranha saludó a Madrid y dedicó el concierto a Los Estanques: “todo el mundo debería conocer a Los Estanques si queréis un mundo mejor”. A su derecha el guitarrista Walter Scott aka Gringo aka Tera Bada -con algunos problemas técnicos iniciales- y a la izquierda el también guitarrista Alejandro García (Bacca) y mas allá Daniel Escortell (Soni), en el bajo y guitarra, conformaron una especie de frente de batalla. Entre todos se complementan perfectamente.

Un intro algo improvisado precedió al space rock “Samrkanda”, cuyo coro “Y tú te vas, te vas, te vas, te vas, te vas / A pasito lento sin mirar atrás / Se va, se va, se va, se va, se va / Se va la luna pero volverá” sobrevoló la sala. Guitarras voladoras y una base rítmica de espíritu bluesero -recordando algo al primer Black Sabbath- conformaron uno de los ejes centrales del concierto.

Este segundo segmento lo completó otro temazo, “Aliento de Dragón”, que comenzó sin pausa. La densidad de guitarra y la secuencia del sintetizador que inician el tema sirvieron para que Piranha y García interactuaran con el público, mientras se alcanzaba el clímax guitarrero y rítmico. Sin duda, un momento catártico absoluto, que puso al público a brincar y sobreexcitó a los músicos, convirtiendo todo en una especie de aquelarre.

Una temporal calma llegó con “Gitana”, un tema de inicial carácter cósmico (con todos manipulando los efectos) que se vuelve frenético e invita a desbocarse, y luego se convierte en un rock pesado envuelto en una densidad guitarrera brutal sobre la que Piranha se las arregla para destacar. Le sigue “Piedra de Sharon”, de ritmo pesado, a medio camino entre Hawkwind y Black Sabbath, luego de la cual se retiraron brevemente.

Con el público enloquecido aún, Scott y Pirahna -y casi al final Escortell- regresaron para tocar la aflamencada “Somnium Igni Part 1”, la cual recuerda ineludiblemente a Triana.

El homenaje a Camarón no podía faltar. La fantástica adaptación de “Nana del Caballo Grande” -editada en formato single- fue un momento muy emotivo. El tema transcurre de manera hipnótica, hasta que se convierte en rock cercano a los devaneos espaciales de Gong.

Pero faltaba el grandioso colofón con “El salto del gitano”, una de esas piezas de rock progresivo andaluz que contiene todos los ingredientes que hacen de DMBK una banda adictiva.

Y en medio de la euforia y el sudor, el outro sonando al fondo y Piranha levitando sobre las cabezas del público negado e irse, terminó uno de los mejores conciertos de 2019 a los que asistimos.

Juan Carlos Ballesta (Texto y videos)

Óscar Ribas Torres (Fotos)