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Donna Summer: la eterna Reina del Disco

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Donna Summer

En 1976 la fiebre de la disco music crecía como la espuma. Un año después ya era el mayor fenómeno comercial del planeta. Y entre toda la vorágine y desenfreno, una reina: Donna Summer.

Ninguna voz fue más representativa que la suya, pero por sobre todo, ninguna actitud más arrojadamente sexual y liberada que la de ella. Nada de lo que hizo y dijo después para deslastrarse de aquella imagen de mujer arrojada y subyugante pudo borrar su influencia y la imborrable huella de sus emblemáticas canciones.

Tras sufrir un cáncer de pulmón que ella achacó a los aires tóxicos que respiró durante los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York, Donna murió el 17 de mayo de 2012

Juan Carlos Ballesta

 

De la iglesia a las pistas de baile

LaDonna Adrian Gaines nació para cantar. A los 10 años fue por primera vez la voz solista en la iglesia de Dorchester, la vecindad de Boston donde nació y creció. Su voz de niña ya sonaba adulta. Ese fue el temprano punto de inflexión en el que ella sintió que algún día sería famosa.

Corría el año 1958. En 1967, unas semanas antes de graduarse de bachiller se fue a Nueva York. Al poco tiempo audiciona para la famosa obra “Hair”, pero el papel fue para otra. Se va a Munich a participar en la producción alemana de dicha obra y allí se queda, participando en varios montajes, entre ellos «Godspell«.

Tres años después se muda a Viena, Austria. En 1971 edita un primer single, que pasa desapercibido, igual que el segundo en 1972. Cuando en 1974 se casa con el actor Helmuth Sommer, cambia su apellido, renombrándolo en inglés.




Ahí comienza la historia de Donna Summer, la Reina del Disco Music, la voz más representativa del frenetismo de una era de pistas de baile, luces estreboscópicas, lentejuelas, altas plataformas y pantalones de bota ancha.

Donna Summer

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Foto de Michael Ochs

La era Moroder

Su carrera alzó vuelo cuando los productores Giorgio Moroder y Peter Bellotte la vieron haciendo coros para el recordado grupo Three Dog Night. El primer disco, Lady of The Night (1974), apenas tuvo impacto en Bélgica y Holanda, pero su título ya indicaba la intención de su autora.

En 1975 lanza la soberbia “Love to Love You Baby”, cuya versión de 17 minutos encargada por Neil Bogart, el dueño de la disquera Casablanca, causó gran controversia por la gran cantidad de orgasmos que Donna simula durante la pieza.

Para las discotecas este tema fue una verdadera conmoción, pero muchas radios lo obviaron por su contenido explícito. Cuando Donna decidió convertirse en una “cristiana renacida” en 1979 y desligarse de la escena disco, la canción quedó apartada durante 25 años de su repertorio en vivo.

Seis discos en tres años fueron un frenético ritmo de trabajo, además de los conciertos. Otros éxitos llegaron: “Last Dance”, “McArthur Park”, “Hot Stuff”, “Bad Girls”… pero sobre todo la fantástica “I Feel Love”, con un sonido electrónico creado por Moroder inspirado en Kraftwerk.




El lento declive de Donna Summer

A pesar del éxito, Donna vivía deprimida y enganchada a los fármacos. Se convierte al cristianismo en 1980, se casa con el músico Bruce Sudano, cambia de disquera y emprende una nueva etapa alejada del disco music, con algunos nuevos éxitos como la versión de Jon & Vangelis, «State of Independence«.

A mitad de los 80 se envolvió en una controversia al afirmar que el Sida era un castigo de Dios para la vida inmoral de los gays. Tardíamente, en 1989, se disculpó.

A pesar de una errática carrera durante los últimos 25 años de su vida, su legado ya había sido construido en los 70. Desde Madonna a Kylie Minogue, de Beyoncé a Marc Almond y Jimmy Sommerville, y muchos más, su influencia se pierde de vista.

Antes de tiempo, a los 63 años, se fue pero nos dejó mucho. Han pasado cinco años y Donna Summer sigue presente en las radios y discotecas del planeta, y sobre todo en la mente de millones de fanáticos.

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