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Tabula Rasa: la brutal seducción industrial de Einstürzende Neubaten

Einstürzende Neubauten

El 16 de febrero de 1993 la emblemática banda alemana de música industrial publicó su sexto álbum, estilizando su sonido hacia una nueva era

Einstürzende Neubauten

Tabula Rasa

Mute. 1993. Alemania

Para el momento de la edición del sexto disco de la emblemática banda berlinesa, paradigma de la música industrial, muchas cosas habían cambiado.

Sus cinco álbumes anteriores (excluyendo la banda sonora Die Hamletmaschine, 1991) se publicaron en la Alemania pre caída del muro de Berlín, una década en la que Neubauten se erigió como el epicentro musical de la ciudad con una propuesta de espíritu punk y rompedor que hacía honor a su nombre, que se refiere a “colapsar las nuevas edificaciones”, aquellas construidas después de 1945, tras el fin de la guerra.

La llegada de la nueva década y una realidad distinta, trajo consigo cambios sustanciales en la propuesta de la banda, una evolución entendible y necesaria. El vocalista Blixa Bargeld cambió su estética punk e industrial provocadora por trajes elegantes, un shock para todos los fanáticos pero en definitiva un movimiento de ruptura.

No abandonaron el uso de instrumentación industrial, como las planchas de zinc, motores, taladros, carritos de supermercado y barriles, pero si comenzaron a tener más relevancia los teclados y el bajo, mientras las letras ampliaron su mensaje.




Tabula Rasa representa un notable punto de inflexión en la carrera de Neubauten, a partir del cual su producción en estudio bajó el ritmo, aparecieron con más frecuencia las melodías y su puesta en escena se hizo impecable.

La sólida formación de Bargeld, Alexander Hacke (guitarra), N.U. Unruh (percusión), F.M. Einheit (percusión, teclados) y Mark Chung (bajo, coros), se resquebrajaría luego de este disco con la partida de los dos últimos. Einheit participó muy poco en Ende Neu (1996).

Tabula Rasa contiene probablemente los que hasta ese momento eran los pasajes más sosegados e hipnóticos de la banda, sin por ello perder la esencia de su sonido.

El comienzo con “Die Interimsliebenden” es uno de los momentos intensos característicos, así como el cierre con los épicos 15 minutos de “Headcleaner” (la cual contiene una referencia a “All You Need is Love” de The Beatles con ligeros cambios: “Cause nothing has been done that can’t be done / Nothing has been sang that can’t be sung / And nothing has been said, so forget how to play the game / It’s easy”).

Entre ellas hay todo un universo con la exquisita “Blume” (con la voz de Anita Lane) como punto álgido.




Tanto “Zebulon” como “Sie” poseen una atmósfera inquietante y a la vez seductora que funcionan como perfectos elementos de balance, mientras la aterradora “Wüste” con su ambiente sombrío explora los terrenos del darkwave.

Mientras, “12305(te Nacht)” es uno de los más logrados enlaces con su etapa de los 80, haciendo uso de su distintiva parafernalia industrial.

Tabula Rasa combina brutalidad, seducción y misterio, redondeando uno de los trabajos más logrados en la carrera de la esencial banda alemana.

El maravilloso diseño de arte y empaque en el que estuvieron involucrados Pit Beyer, Fritz Brinckmann y Blixa Bargeld, que incluso fue capaz de lucir dignamente en el reducido formato CD, refuerza el poder de este disco.

De esas sesiones salió poco después el EP Interim (1993), complemento perfecto para entender ese momento bisagra en la extensa carrera de Einstürzende Neubauten

Juan Carlos Ballesta


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