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Éxigo: historias contadas con música

Éxigo: el polvo en la garganta
Éxigo: el polvo en la garganta. Portada por Estefanía Pomares

Es la primera entrega de una saga de cuatro libros escritos por el venezolano Eduardo Sánchez Rugeles, quien reside en España, con música de Nelson Castro, afincado en Francia


Éxigo: el polvo en la garganta es una obra transmedia que va más allá de la palabra escrita para ser apreciada en formato audiovisual, como un recurso de apoyo que habla de la actualidad digital

Sánchez Rugeles y Castro hablan de su experiencia en la concepción de historia y música.

Mercedes Sanz
@clavemercedes

Me puedo liberar / Mi propia historia terminó / Terminó / Soy humo gris de este incendio azul / Susurros de dolor me hacen compañía todavía / Y mi alma gris solía ser azul / Mi alma ya no está”.

Estas son las primeras líneas de “Alma azul” que se escuchan en medio de las frágiles y tristes notas de la guitarra, mientras la voz de Shena narra la historia. Ella cuenta que la canción original era más rápida, pero prefirió la versión folk.

Se trata de una de las protagonistas de Éxigo: el polvo en la garganta (Ediciones Kalathos) de Eduardo Sánchez Rugeles, escritor venezolano afincado en España. Es la primera de las cuatro entregas que incluye Camino a la perdición, Esclavos del juego y La soledad esculpida en piedra.

Es una obra multimedia que invita a escanear códigos QR para escuchar las canciones y también a ver los videos disponibles en la cuenta oficial del libro en Instagram (@exigooficial).

Sánchez Rugeles cuenta la historia de una banda ficticia venezolana de rock alternativo que nació en la década de los 90. Durante esta etapa se vivió un contexto político, económico y social difícil, marcado por cambio de gobierno (Quinta República), incertidumbre, protestas estudiantiles, censura, persecuciones, una democracia que fue menguando, entre otros problemas.

Todas estas situaciones se perciben en medio de las narraciones de los personajes principales que son los integrantes de Éxigo: Shena, Daniella, Wilie y Frank.

Éxigo: el polvo en la garganta
Éxigo, la banda ficticia. Foto: Estefanía Pomares

Ladosis tuvo la oportunidad de conversar con el escritor Eduardo Sánchez Rugeles y con el músico y coautor de la banda sonora Nelson Castro (a quien algunos deben recordar como vocalista de la banda Buenaparte)

Éxigo, el polvo en la garganta, es el primero de una saga de cuatro libros. ¿el resto de las obras también serán con bandas sonoras?

Sí, la idea es acompañar a la banda durante toda su experiencia musical, hacer los cinco discos: La esperanza (2000), Parto prematuro (2002), Doble vía (2005), MTV Unplugged (2008) y Orígenes (2010). Este acompañamiento se haría a lo largo de los cuatro libros: El polvo en la garganta, Camino a la perdición, Esclavos del juego y La soledad esculpida en piedra.

¿La novela fue concebida, su idea original, cuando vivías en Venezuela? ¿El contexto fue década de los 90?

No exactamente. Si acaso hubo una idea germinal, una premisa inspirada por el visionado de la película Almost Famous, de Cameron Crowe, pero nunca la desarrollé a fondo. Pero no comienzo a trabajar realmente en Éxigo hasta años más tarde, ya residenciado en España.

Y sí, el contexto de la historia, en particular el primer libro, es el de los años 90 en Venezuela. La banda se forma en 1998. Luego, en las distintas entregas la trama se extenderá hasta 2023. La banda se separa en 2010, pero seguimos el arco de los personajes hasta un concierto de reencuentro.

En esta novela primero fueron las canciones, junto a Nelson Castro, y el relato fue paralelo a esos temas.

Efectivamente, digamos que lo primero fue la invención o confección del argumento. Cuando lo tuve cerrado, hablé con Nelson Castro y comenzamos a hacer las canciones. No empecé a redactar hasta que escribiéramos todo el álbum La esperanza y parte de Parto prematuro. Tener las canciones previo a la redacción me ayudó a construir los personajes y profundizar en las distintas tramas de la historia.

Hay un contexto político y social venezolano específico. ¿Esto fue lo primero que te impulsó a escribir la obra?

Sí, quería construir un relato que abarcara la historia contemporánea de Venezuela, pero no quería hacerlo de una manera directa, con personajes que fueran actores políticos, militares o militantes; elegí hacerlo desde la periferia y para eso construí a la banda. El país está ahí, de fondo, en cada canción y en cada decisión creativa.

¿Fue complicado encontrar a un narrador?

Realmente no. Sabía desde un principio que quería narrar con las cuatro voces y sí hubo como una especie de resquemor, inquietud, porque es la primera que narro con cuatro voces. Es mi primer desafío, fue mi gran reto, dos voces femeninas y dos masculinas, pero pasé tanto tiempo con los personajes durante su construcción, sus peripecias, sus idas y vueltas que cuando entré a narrar desde ellos fue muy cómodo. Te confieso que lo disfruté muchísimo, fue fácil. Más difícil fue la construcción de los personajes: sus gustos, anécdotas, personalidades, eso me llevó más tiempo.

Éxigo: el polvo en la garganta
Éxigo, la banda ficticia. Foto: Estefanía Pomares

Una pareja ideal: música y literatura

Cuando Nelson Castro emigró a París, Francia, ya tenía un recorrido musical en Venezuela. Primero con la banda de pop rock Buenaparte, de Puerto La Cruz, y después en solitario. En esta nueva etapa su estilo es diferente; sin abandonar el rock, se acerca más al folk, el blues, la balada y otros géneros.

En 2017 el cantautor concedió una entrevista a Ladosis a propósito de su debut: el EP Barcelona 1988 (leer aquí). Ya esa vena creativa para componer se manifestaba y, no en vano, Castro se ha abierto camino en la canción de autor.

Entre 2022 y 2024 fue guitarrista de la banda francesa de post-punk C.A.V.E, con la que editó el EP Peak Mental Shake. De esta manera, el músico ha hecho más colaboraciones, incluyendo su labor al lado de Eduardo Sánchez Rugeles.

Nelson Castro
Nelson Castro. Foto: Carl Harper

“Alma azul”, la tercera canción del disco La esperanza, de Éxigo, es de los temas más llamativos.

 Alma azul” es una de las primeras canciones que escribí y creo que esa es mi favorita, y lo que me encanta de esa canción es que a mí me gusta el folk, pero en esa etapa estaba muy pegado con esta música, y además habla mucho de la muerte y esa canción fue escrita para Shena.

¿Cómo nació tu vínculo profesional con Sánchez Rugeles?

Bueno, ya había hecho música para su novela Liubliana. Eduardo me contactó en Puerto La Cruz, hicimos un evento. Después yo me fui a Francia, Eduardo me llamó y me dijo: tengo una idea y me envió un email como de cinco páginas –risas–.

Eduardo ya tenía avanzada la historia y fue escribiendo el libro a medida que íbamos haciendo la música. Recuerdo que en las primeras etapas él me contó la idea y me contaba de cada personaje, de los músicos principalmente, porque eran músicos que yo tenía que conocer para componer como si yo estuviese en sus cabezas.

Componer pensando en que eran canciones cantadas por chicas y modificaba un poquito el tono de las canciones, pero la dinámica que teníamos en ese momento es que Eduardo me dice: estos son los personajes. Él tenía muchas veces las canciones o los títulos y yo desarrollaba la letra. Muchas veces él me decía, por ejemplo, “Alma azul”, que es una canción de la que se habla bastante en el libro, él me decía: aquí es dibujo libre, necesito una canción para Shena, escribe algo muy de ti, pero pensado para ella.

Y yo encontraba a Shena como un personaje oscuro, así que escribí una canción que habla de la muerte.

Hay un poquito de mí en la canción, pero también está pensada para eso. Otras veces, Eduardo venía con cinco páginas de versos con rimas y me decía: escribe esta canción, podemos ponerle música. Se trata de un momento específico de la historia, en donde hay unas hormigas amarillas que se montan en el cuerpo de Daniella y que hablan del primer amor de ella. Yo lo transformé en canción y así íbamos haciendo.

O alguna letra que yo escribiera eso hacía que él modificara un poco algún relato. Pero fue una colaboración pelota para allá, pelota para acá –risas–.

Pero, sobre todo, obviamente, él tenía la batuta de saber qué tipo de canciones quería y qué tipo de letras quería. La música es como el móvil que los protagonistas utilizan para expresarse. Eduardo me decía: necesito una canción como “Ode To My Family”, de Cranberries, por ejemplo, y me la ponía. Necesito algo así que comience así, muy simple, con una guitarra. Muchas veces él tenía esa dirección muy clara, y hasta la letra, y otras veces yo tenía carta abierta para hacer lo que quisiera.

La siguiente pregunta era precisamente sobre la canción “Hormigas”.

Sí, es preciosa, muy inocente. Es letra de Eduardo, moldeada luego por mí. Fue hecha intencionalmente como una balada melosa y lenta. Se supone en el libro que la letra es de Daniella, pero Shena la interpreta porque Daniella en realidad odia esa canción.

¿Qué estabas oyendo en ese entonces?

Recuerdo que Iron and Wine y Elliott Smith.

Suenan muy lo-fi los temas.

Sí, tienes razón, pero es un efecto de tape que le quisimos poner a cada canción para dar la impresión de que estás escuchando un casete grabado en garaje. Tipo grabadora portátil.

¿Qué enseñanza te dejó esta obra como músico y lector?

Esa pregunta la estoy pensando y trato de responderla profundamente. Por el momento, sólo me llega a mi cabeza una de las cosas que me enseñó Éxigo y trabajar para este proyecto y es que puede ser mucho más fluido de lo que uno pensaría: trabajar con dos ramas diferentes dentro de las artes, es decir, trabajar con la música para la literatura, y con la literatura para la música. Pensé que podía llevar más trabajo, pero no, van muy bien juntas y estoy seguro que eso pasa con el cine. Puedo ser flexible en cuanto a trabajar para otros artistas.

Éxigo me llevó a conocer personas que ahora son amigos. La comunidad que hicimos con este proyecto. Y desde el punto de vista más personal, pensaría que soy capaz de crear muchísimo en muy poco tiempo. Trabajar con gente hace que las canciones tengan una mezcla del alma de cada quien.

Otra cosa es que el contexto de Éxigo es el venezolano y cuando estuve viviendo allá me habría gustado involucrarme más sobre este tipo de temas. Pero no sé por qué los artistas no nos atrevemos a hablar contra una dictadura y este es el contexto. Así que participar en el libro me llevó a decir: sí puedo decir que esto está pasando.


Eduardo Sánchez Rugeles
Eduardo Sánchez Rugeles. Foto: Lisbeth Salas

¿Quién es Eduardo Sánchez Rugeles?

Es licenciado en Letras en la Universidad Católica Andrés Bello y en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. Es Magister en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Autónoma de Madrid y en Estudios Literarios por la Universidad Complutense de Madrid. También se desempeñó como docente en el Colegio San Ignacio de Loyola por más de dos años.

Ganador del premio Iberoamericano de Novela Arturo Uslar Pietri; del certamen Internacional de Literatura, Letras del Bicentenario, Sor Juana Inés de la Cruz y premio de la Crítica de Venezuela.

Los filmes en los que ha participado como coguionista han recibido reconocimientos en certámenes como: Festival de Cine de Málaga, Seattle Latino Film Festival, Festival Internacional de Cine de Guadalajara y BCN Film Fest, entre otros.

Creció en Caracas, hijo de abogados, gran parte de su biblioteca consistía en textos de derecho. No obstante, Rugeles rememora que de niño encontró gran satisfacción en una colección de literatura juvenil, con algunos de los libros menos populares de Julio Verne, Mark Twain y Hans Christian Andersen. También disfrutaba mucho del cine, veía las películas que pasaban por televisión y las que alquilaba en clubs de video: “La guerra de las galaxias, por ejemplo, para mí fue un antes y un después”, comentó.

Entre sus libros más conocidos se encuentran Etiqueta Azul (2010), Liubliana (2012), Jezabel (2013) y El síndrome de Lisboa (2020).

En Éxigo, el polvo en la garganta, una novela que fue presentada en la Feria del Libro de Madrid, el escritor narra los orígenes de una banda ficticia que marcó a varias generaciones. El telón de fondo de la historia es la Venezuela de las últimas décadas. El proyecto trasciende lo literario porque incluye canciones originales y toda una propuesta visual en redes. Además, hay planes para una serie.

Éxigo: el polvo en la garganta
Éxigo, la banda ficticia. Foto: Estefanía Pomares