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Bare Trees: el transicional álbum de Fleetwood Mac

Fleetwood Mac - Bare Trees

En marzo de 1972 fue publicado el sexto álbum de la híbrida agrupación anglo-americana, grabado en un periodo de grandes cambios que acabarían por definir el sonido de la banda.

Fleetwood Mac
Bare Trees

Reprise Records. 1972. Inglaterra / EE.UU.

 
Para 1972, Fleetwood Mac estaba conformada por la teclista Christine McVie, la sección rítmica del bajista John McVie y el baterista Mick Fleetwood, y las guitarras de Bob Welch y Danny Kirwan, este último factor clave de las composiciones que conforman Bare Trees, un disco que representa una etapa de cambios para esta banda anglo-americana que originariamente sentó sus bases en el blues y fue transformándose en una propuesta más complaciente en la década de los 80.

En esta etapa que abarca los primeros cuatro años de los 70, la banda sufriría cambios sustanciales, siendo tal vez la entrada de la cantante Stevie Nicks y el guitarrista Lindsey Buckingham en 1975, el más drástico y representativo de una era turbulenta marcada por conflictos internos no sólo durante este año, sino del siguiente con la adición del guitarrista Bob Wetson y  el cantante Dave Walker de Savoy Brown e Idle Race, lo que resultó en el álbum Penguin en enero de 1973.

Bare Trees cerraba la etapa de Danny Kirwan que arrojó una excelente trilogía con los trabajos anteriores Kiln House (1970) y Future Games (1971)




El set inicia con la estupenda y movida pieza de Kirkwan titulada “Little Child of Mine”. Además del excelente solo de guitarra, este rock teñido de blues es una muestra clara de un sólido sonido menos conocido por las audiencias cautivadas a partir de la segunda mitad de los 70.

“Pequeño hijo mío / serás amoroso como tu pequeña madre / lo escuché antes en algún lugar / no te dejaré como lo hizo mi padre…” El contenido conecta con la experiencia personal de Danny y su padre biológico.

Seguidamente, la banda nos ofrece una pieza escrita por Bob Welch titulada “The Ghost” y que refleja cierto aire de misterio. En sus versos nos dice: “Mantente / hasta que el fantasma aparezca / ese día durará años / una rara brisa soplará sobre el pueblo / el relámpago nos golpeará…”

El sonido de lo que pareciera una flauta y en realidad es un mellotron es fundamental en esta pieza. Tal vez sean las teclas de Christine quien ha compuesto la siguiente pieza, «Homeward Bound«, para plasmar su adversidad a viajar en avión e ir de gira con la banda.

La pieza contiene un atractivo solo de guitarra eléctrica y ya al final es la acústica la que se diluye en el tiempo. No puedo pasar por alto la contribución de Christine tocando el órgano.




“Sunny Side of Heaven” es un hermoso instrumental que matiza con gran efectividad el repertorio hasta ahora presentado por la banda. Compuesta por Danny Kirkwan, apreciamos una sencilla melodía que cautiva desde el mismo comienzo y que la banda ha escogido para cerrar el lado A.

Una atrevida “Bare Trees” coquetea con un poco de funk y se nos incrusta en el recuerdo con el riff de la guitarra. “Estaba solo en el frío de un día de inverno / tú estabas sola y tan cómoda en tu cama…”

Luego Bob Welch es el que matiza con su pieza “Sentimental Lady” donde escuchamos a Christine armonizando y tocando un solo de órgano.

Bob canta: “Estás aquí y cálida / pero pudiera mirar a lo lejos y verte marchar / por que vivimos en tiempos cuando lo significativo de nuestras vidas cae en pedacitos / y por eso he viajado desde lejos / porque he venido tan unido a donde estás”.




Acto seguido, Kirkwan nos ofrece “Danny’s Chant” que con su corrosivo inicio, es en esencia otro tema instrumental con un particular acento en la percusión y en voces que se adhieren como otro instrumento.

“Spare A Little Of Your Love”, es la segunda contribución de Christie McVie al repertorio de Bare Trees, una sencilla canción que ha sido versionada por otros artistas y que frecuentemente fue parte del repertorio de las presentaciones en vivo de la banda.

“¿Por qué no te acuestas en mis brazos / y escuchas la noche? / has de saber que tienes cierto atractivo y siento que el momento es perfecto…”

En ella Fleetwood Mac deja colar un poco de country.

La banda sigue el set con “Dust” cuya letra es tomada de un poema de 1910 escrito por Rupert Brooke† quien en vida fue conocido por sus sonetos sobre la Primera Guerra Mundial. Kirkland nos cuenta sobre la muerte, “Cuando se haya ido la blanca llama en nosotros / y hayamos perdido las delicias del mundo / endurecidos en la oscuridad / abandonados para desmoronarnos en nuestras luces separadas / cuando tu veloz cabello inmóvil en muerte…”

La última pieza es un poema escrito y leído por Mrs. Scarrott, mujer que para el momento era vecina de la banda. El texto lleva por título “Thoughts On A Grey Day” (Pensamientos en día gris) “Gracias mi Dios / por un amor y paz perfectos / los asiré firmes / y siempre mía eternamente, amor, amor, tan grande, tan divino…”

Viajemos en el tiempo para recordar a este álbum espléndido.

Leonardo Bigott


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