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Suspiria: la obra maestra de Goblin

Goblin Suspiria

Uno de las soundtracks más impactantes de la agrupación italiana de progrock fue publicado en 1977, potenciando el filme de terror sobrenatural de Dario Argento

Goblin
Suspiria

Cinevox. 1977. Italia

 
El pasado 23 de junio falleció Massimo Morante, uno de los bastiones de la super banda italiana de progrock Goblin, antes conocida como Cherry Five y Oliver.

La agrupación se dio a conocer por las bandas sonoras de varios films a lo largo de una carrera que inició en 1972 y continúa en el presente. Dos obras del género horror dirigidas por Dario Argento, Profondo Rosso de 1975 y Suspiria de 1977, pusieron en el mapa musical a esta extraordinaria agrupación que enfocó sus esfuerzos en grabar música para películas.

Suspiria (titulada Alarido en Latinoamérica), coescrita por Argento y Daria Nicolodi, parcialmente basada en el ensayo de Thomas De Quincey de 1845 Suspiria de Profundis (Suspiros desde las profundidades) fue protagonizada por Jessica Harper como una estudiante de ballet estadounidense que llega a una prestigiosa academia de danza en Alemania, pero se da cuenta, después de una serie de brutales asesinatos, que la academia es el frente de una conspiración sobrenatural.

La película es la primera de la trilogía que Argento denominó Las tres madres, que completan Inferno (1980) y La terza madre (2007)




Otros dos fabulosos discos fuera del ámbito cinematográfico y dentro del rock progresivo, el instrumental Roller (1976) y el conceptual Il Fantastico Viaggio Del Bagarozzo Mark (1978), se sumaron al catálogo con el que irían abriéndose camino para ser hoy venerados como una de las bandas más apreciadas de Italia

Para el momento de la publicación de este memorable álbum, Goblin estaba conformado por el finado Massimo Morante en las voces, guitarras y bouzouki, instrumento de cuerda muy popular en Grecia; Agostino Marangolo en la batería, percusión y voz; Fabio Pignatelli bajo y voz; y Claudio Simonetti con un arsenal de teclados generadores de una inmensa paleta tonal: mellotron, Moog, piano de concierto, piano eléctrico Fender Rhodes, celesta, órgano Elka, instrumento de manufactura italiana, y otros.

El increíble tema titulo “Suspiria”, es el iniciador de este álbum conformado por ocho piezas. El tema, de gran dinámica, se desarrolla en torno a la celesta, los sintetizadores y bajo unos timbres que suelen evocar hechizos.

Seguidamente es el tema “Witch” con reverberantes sonidos y voces de ultratumba con las cuales Goblin nos embruja y nos hace caer en un aterrador trance para luego seguir con “Opening To The Sighs”, donde la percusión es fundamental en apenas unos 34 segundos

Enseguida nos adentrarnos en “Sighs” (suspiros) inyectando terror con una mezcla de voces que parecen reproducirse de todos lados para acosarnos y paralizarnos.




“Markos” sigue el repertorio con una percusión en parte metaloide y con una voz efectizada que recuerda al talk box. La distribución espacial de los diversos sonidos es evocadora de un sinfín de imágenes.

“Black Forest” es la siguiente composición en la que el Moog, el saxo de Antonio Marangolo y el Fender sin trastes de Fabio se entrecruzan con la guitarra de Morante, quien junto a Claudio solea en este interesante tema.

Acto seguido es “Blind Concert” con una propuesta más espontánea y rasgos de jazz, gracias en parte a la guitarra de Massimo.

El álbum cierra con un claro ritmo de vals en “Death Valzer”. Por alguna extraña razón, la pieza despierta o me recuerda The Shining, el film de psico terror de 1980 que excelentemente dirigió Stanley Kubrick y protagonizaron Jack Nicholson y Shelly Duvall, con música de Wendy Carlos

En 2018 fue estrenado el remake de Suspiria del director Luca Guadagnino con una interesante banda sonora de Thom Yorke, totalmente distinta a la que concibió Goblin, la cual ha sido relanzada con temas extras en ocasión de sus aniversarios.

Vayamos ahora a 1977 y experimentemos como Goblin nos impacta con su música para este film.

Leonardo Bigott