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Appetite for Destruction: el triunfal debut que Guns N’ Roses nunca pudo superar

Appetite for Destruction original cover

El 21 de julio de 1987, la banda californiana hizo su emblemático y triunfal debut, trabajo que jamás pudo ser superado

Guns N’ Roses
Appetite for Destruction

Geffen. 1987. EE UU

He de confesar humildemente que Guns N’ Roses no eran santos de mi devoción. Mi tímpano sufría el escozor de un sonido chato y de poco cuerpo donde una voz parecía obligada a expresar el dolor que causaba un retorcijón de nariz.

Yo, ya casi en mis 30 y devoto de Bob Dylan, agonizaba al escuchar la versión que ellos hicieran de “Knocking on Heaven’s Door”.  Pero todo trago amargo deja algo de dulzor y aquella chica… puso “Patience” en mis oídos, iniciando así mi interés por la banda de Slash y Axl Rose.

El álbum ha sido uno de los mayores éxitos de la industria discográfica en términos de ventas – aproximadamente 30 millones alrededor del orbe – estableciendo además una interesante combinación de elementos con una crudeza y agresividad que se deslindaba de una buena parte de las bandas de rock para 1987.

Si bien fue realmente así o simplemente la euforia de aquellos tiempos, Guns N’ Roses ciertamente se estableció como la banda ruda de finales de los 80 y parte de los 90. Tal vez aquello de sexo, drogas y rock ‘n’ roll alcanzó su punto más álgido en esos días.




“Welcome to the Jungle” abre el set con la filosa guitarra de Slash, sigue el resto de la banda y la eufórica voz de Axl nos dice:

“Bienvenidos a la jungla / Tenemos diversión y juegos / Todo lo que quieras / Cariño, sabemos los nombres / Somos la gente que puede encontrar / Lo que pudieras necesitar / Si tienes el dulce dinero / Tenemos tu locura…”

Hay vestigios de Led Zeppelin en la voz de Axl y el tema tiene cierta sutileza hacia la sección media. En la última parte la banda se deja ir con particular desdén.

“It’s so Easy” es el segundo tema. La banda nos cuenta que “es tan fácil”…

“Veo a tu hermana en su vestido dominical / Salió a complacer / Con su mala cara al máximo / Ha salido a llevar  / No necesitas intentarlo / Está lista para hacer”

Con sólo tres temas que rebasan los cinco minutos, Appetite for Destruction se hace audible de principio a fin y, pese a la estridencia que caracteriza al género, mi apreciación general es que los temas se diferencian muy bien entre sí como puede notarse entre “Nightrain”, “Out ta Get Me” y “Mr. Brownstone”, esta última con un interesante intro de esos que marcan. 




“Me levanto como a las siete / Salgo de la cama como a las nueve / Y no me preocupo por nada / Porque preocuparme es una pérdida de tiempo”.

“Paradise City”, es una de las piezas más atractivas del set. Axl cantando al frente con las voces de Izzy Stradlin (guitarra), Duff “Rose” McKagan (bajo) y Steven Adler (batería) como soporte. Este es el tema más largo del álbum

“Llévame / A la ciudad paraíso / Donde la grama es verde / Y las chicas bellas / Llévame a casa”

Y cuando uno piensa que el matiz llega con “My Michelle”, la banda explota y nos arroja al lado opuesto de la calle. Axl es, una vez más, desgarrador. El primer verso es una provocación y de pronto nos sentimos en un submundo:

“Tú papi trabaja en porno / Y ahora que tu mami no está / Solía amar su heroína / Pero ahora está en el submundo / Así que tú te quedas hasta tarde / Y te echas tu coca de gratis / Enloqueciendo a tus amigos / Con la locura de tu vida 

“Thinking of You”, no me dice mucho musicalmente pero en su lírica demuestra que a pesar de todo, las letras de Guns N’ Roses no son las de Sex Pistols. Contrastan con la música de forma notoria en buena parte del repertorio. Esto no es punk, claro está, pero bien vale el comentario. Hay hasta cierta inocencia en ellas.




La pieza termina cadenciosamente con la eléctrica arpegiada y nos prepara para lo que considero la más emblemática de las canciones de la banda, o al menos una de ellas. “Sweet Child of o’Mine

Con uno de los más memorables riff en el rock, Axl un tanto más nostálgico nos canta

“Ella tiene una sonrisa que me parece / Me trae recuerdos de infancia / Donde todo / Era tan fresco como el brillante azul del cielo / De vez en cuando, cuando veo su rostro / Me lleva a ese lugar especial / Y si la veo fijamente  / Probablemente estallaría en llanto / Dulce niño mío / Dulce niño mío”

En los días previos al álbum, la banda había compuesto una serie de temas que eventualmente fueron diseminados a lo largo de su discografía.

November Rain”, otro de los temas emblemáticos del grupo fue uno de varios que estando ya listo quedó fuera del álbum porque precisamente la banda ya había escogido a “Sweet Child o’Mine”.  Así, el apetito por la destrucción continuó con “You’re Crazy”, una frenética melodía con una historia de desilusión

“Di a donde vas / Qué harás / He estado buscando en todas partes / Te he estado buscando  / No quieres mi amor / Quieres satisfacción / No necesitas mi amor / Debes buscarte a otro / Porque estás loca / Estás loca que jode / Sabes que estás loca / Dije que estás loca”.

Durante el proceso de elaboración, la conocida portada fue una sustitución de otra imagen que mostraba a un robot violador a punto de ser castigado por un metalero vengador. La imagen está basada en una pintura de Robert Williams que lleva el mismo nombre del álbum.

La historia cuenta que dicha pintura hizo que los vendedores de discos se negaran a exhibirla y fue cuando el sello discográfico decidió ponerla en el interior del álbum usando en su lugar la conocida cruz celta realizada por Bill White Jr con las calaveras representando a Axl Rose, Slash, Izzy Stradlin, Duff McKagan y Steve Adler.

Appetite for Destruction

Con una u otra portada, el diseño de arte fue responsabilidad de Michael Hodgson




La más moderada “Anything goes” es la penúltima pieza. Slash empleando el talkbox – una especie de tubo colocado del instrumento a la boca – recuerda a Peter Frampton. Axl nos relata

“He estado pensando / Pensando en sexo / Siempre hambriento por algo / Que aún no he probado / Nena tal vez tengas algo que perder / Bien, yo tengo algo, algo para ti”

“Rocket the Queen” pone la guinda…

«Si digo que no necesito a nadie / Puedo decirte estas cosas / Porque / Puedo excitar a cualquiera / Tengo una lengua como una hojilla / Una dulce navaja / Puedo hacerte favores / Pero entonces tú podrás hacer lo que plazcas

Appetite For Destruction sigue siendo considerado como un álbum esencial de la discografía metalera o mas exactamente, del hard rock. Sin embargo, las diversas opiniones, en su mayoría favorables, pudieran ser un tanto exageradas.

Como dije anteriormente, el álbum se disfruta al completo y “Sweet Child o’Mine” lo hace merecedor de tener un espacio en la colección de cualquiera. Fue un comienzo nunca superado por la banda.

Leonardo Bigott


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