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Henry The Horse: La cabalgata psicodélica en Caracas, 50 años después

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Henry The Horse

Qué duda cabe la importancia e influencia del disco Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band, el octavo publicado por The Beatles y que en 1967 se convirtió en el pináculo de la psicodelia pero también en un antes y un después en el universo pop. En todas partes del mundo se ha celebrado el 50 aniversario y en Venezuela no ha sido la excepción. El proyecto Henry The Horse surgió de una iniciativa puntual y tal fue la aceptación que las secuelas se han multiplicado y podría convertirse en algo permanente.

Juan Carlos Ballesta

 

El año 1967 fue el pináculo de la estética psicodélica. El cine, las artes plásticas, la literatura y por supuesto la música, reflejaron el momento de manera brillante y aunque han pasado 50 años y las modas han ido y venido su influencia no ha cesado.
La música tuvo un rol fundamental en una etapa en que la sociedad cambiaba aceleradamente, gracias fundamentalmente a una nueva generación (la primera de la post guerra) que rompió con los modos de pensar y actuar de sus padres y abuelos, retando al poder a hacer las cosas diferente. Las luchas por los derechos civiles y contra la segregación racial, la liberación sexual, las protestas contra las guerras, todo englobado en el soñador slogan “paz y amor”. En 1967 surgieron los festivales masivos al aire libre en los que el rock tuvo protagonismo central. El llamado “Summer of Love” y el “Monterey Pop Festival” llevaron la batuta, mientras surgían nuevas agrupaciones y artistas que rompían reglas e imponían nuevos paradigmas.

La Beatlemania, que explotó en Norteamérica en febrero de 1964 y se extendió por todo el planeta, en 1967 era ya otra cosa. The Beatles había cambiado y su decisión de retirarse de los escenarios tomada en 1966, detonó un proceso creativo de grandes proporciones que tuvo en Revolver (1966) la primera expresión de libertad en los estudios de sonido y con Sgt Pepper un paradigma difícil de superar en muchos aspectos. Arte gráfico, concepción de la carátula, las letras incluidas por primera vez, pero sobre todo el proceso de grabación, fueron elementos que revolucionaron la industria.

Sgt Pepper fue entendido como un trabajo de estudio, como una banda alter ego, pero jamás se pensó para ser interpretado en vivo por la dificultad que representaba poder reproducir todo el trabajo, la cantidad de instrumentos, overdubs y otros detalles. Por ello, es un reto mayúsculo para cualquier agrupación poder lograr con dignidad una interpretación de una obra tan emblemática.

Henry The Horse ha sorprendido. Hana Kobayashi (voz), Luis Irán (guitarra, voz), Víctor Rodríguez (teclados, voz), Luis “Tafio” Méndez (bajo) y Francisco “Chewie” Vallés (batería), han conformado un grupo fenomenal. Todos amantes de la música de los Beatles, el reto lo han asumido con seriedad, pasión y mucha inspiración. A las puertas de su presentación en el Centro Cultural BOD este jueves 9 de noviembre, una especie de prueba de fuego, conversamos con Luis Irán, director musical.

¿Pueden contarnos el génesis de esta idea y también como fue el proceso para elegir el nombre?

Todo comienza con una llamada de Félix Allueva para invitarme a participar en la semana Liverpool Caracas organizada por el British Council. En principio, su idea era hacer algo súper minimalista ya que el evento sería en la pequeña Sala Cabrujas de Los Palos Grandes. Le pedí unos días para armar algo y terminé llamando a los músicos que me acompañan en mi proyecto solista (Víctor Rodríguez, Luis “Tafio” Mendez, “Chewie” Vallés), quienes son mis grandes amigos y con quienes tengo la confianza musical como para embarcarnos en un proyecto tan complejo como es emular el Sgt Peppers. Por esos días, en mis más recientes presentaciones, había invitado a cantar con nosotros a Hana Kobayashi, a quien admiro muchísimo y con quien me une el vínculo Beatle desde que nos conocimos precisamente en un tributo a los Fab Four en el año 2007. Me pareció que era el ingrediente perfecto para completar la alineación.
Si bien la invitación inicial era para mi, me pareció más divertido crear algo nuevo, con espíritu de banda y que emulara estos alter egos que son la banda del Sargento Pimienta; es por eso que escuchando “Being For The Benefit Of Mr. Kite”, tuve una pequeña epifanía al escuchar la frase “and of course, Henry The Horse, dances the waltz…!”

Partiendo de la base que Sgt Pepper fue un disco no entendido para ser tocado en vivo y que por tal motivo posee una libertad creativa e invenciones novedosas para 1967, ¿Cuáles han sido las principales dificultades en el proceso, tanto en la adaptación como en la ejecución?

Estuvimos conscientes de estas limitaciones desde el principio, por eso, la intención nunca fue emularlo con la fidelidad del disco, sino que nuestras interpretaciones no dejaran vacíos extraños y que hicieran honor al espíritu de las canciones. En este sentido, tampoco queríamos hacernos la vida fácil, corriendo el riesgo de perder “momentums” importantes en los temas. Así que hicimos una amplia investigación de las diferentes versiones de estos temas hechos por otros artistas a través de los tiempos. Algunas de esas versiones nos ayudaron a resolver ciertas “complejidades” y en otros casos, los resolvimos a nuestro estilo.

¿De todos los temas de Sgt Pepper cual les surgió con mayor facilidad y cuales han sido más dificultosos?

Buenos ejemplos son nuestra versión de “She’s Leaving Home”, que fue originalmente grabada con una sección de cuerdas y arpa; nosotros lo resolvimos con una melódica, una guitarra acústica y la voz de Hana. También es curioso el caso del crescendo intenso de “A Day in The Life” que lo terminamos resolviendo con un pedal de delay con los controles al máximo. Sin embargo, estos no fueron los más difíciles. El caso de “Good Morning Good Morning” es particular porque suena tan “fácil” pero tiene una métrica que requiere de mucha concentración y práctica. Hablando de “Within You Withou You”, creo que nos ayudó vencer el paradigma de vernos obligados a usar una cítara y asumirlo como nosotros mismos.

Teniendo en cuenta que en la grabación original se utilizó una amplia gama instrumental que incluye cítara, tambura, vientos, clavicordio, etc… ¿Cómo decidieron, sin acudir a músicos invitados, suplantar esas sonoridades?

Son decisiones que se toman sobre la base a cómo suena el tema en el estudio de ensayo. Suplantamos sonoridades con nuestra propia instrumentación, la verdad son versiones muy honestas, muy respetuosas y muy sencillas; nos enfocamos en que las dinámicas de los temas estuvieran ahí, sin importar qué instrumento las reproducía. También, debemos confesar, ha sido un trabajo bajo mucha presión de tiempo. Esto nos obliga a ser rápidos y, ya teniendo nuestra propia dinámica, nos parecía riesgoso incluir un elemento adicional.

Henry The Horse

En el caso de Hana ya existe una increíble experiencia previa con Pepperland, aunque con otro tipo de adaptaciones. En el caso tuyo, en tu música siempre ha estado presente la influencia Beatle. ¿Cómo abordar la música de los Beatles y en especial este complejo disco, desde la admiración y el respeto y no desde el fanatismo? ¿Es posible mejorar el producto original?

En mi caso, estuve con una banda llamada “Early Stuff L18”, con músicos de altísimo nivel y de grandísima experiencia en el tema, como Tomás Arias en la guitarra líder, Aquiles Torres en el bajo y Carlos Moreno en la batería, que durante 4 años nos reuníamos todos los martes a ‘estudiar’ los primeros cinco discos de Los Beatles. Estas reuniones se hacían contrastando partituras oficiales y libros de cifrados con las grabaciones de estudio, en vivo y bootlegs; la idea era reproducirlos fielmente bajo una mirada extrema ortodoxa, con tan solo la instrumentación básica guitarra lead-guitarra rítmica-bajo-batería-voces; incluyendo además, los mismos instrumentos usados por Los Beatles, dígase bajo Hofner, Rickenbacker 325, Gretsch Tenessean y amplificadores Vox AC30. Tocamos repetidamente en Taima, Discovery y en muchísimas fiestas temáticas. Esto fue, realmente, más que una universidad para mi y este principio es el que he aplicado a la hora de afrontar los temas del Sgt Pepper. Obviamente, cuento con músicos de alto nivel, admiradores de Los Beatles, que comprenden el concepto y son profundamente respetuosos de la música.
La idea nunca fue mejorar el producto original, es inmejorable, nunca pasó por nuestras mentes, sería simplemente una locura.

¿Les dio miedo afrontar este reto? ¿Hubo dudas?

No dio tiempo de pensar, lo asumimos con el temor propio de un profundo respeto. Las dudas se disiparon a medida que íbamos logrando hacer sonar los temas.

¿Podría el éxito de esta idea extender el alcance de Henry The Horse hacia, por ejemplo, el disco blanco que cumple 50 años en 2018?

Esta banda se creó para un toque íntimo, pequeño, de una sola vez. Muchísima gente se quedó afuera. Luego, fueron dos. Más gente se quedó afuera. De repente, estábamos en la tarima del Festival Nuevas Bandas y sin darnos cuenta, estamos preparando una presentación en la Sala de Conciertos del Centro Cultural BOD. Nada ha sido planeado. Es tan al día que ni redes sociales tiene el proyecto. En palabras de Hana ‘este podría ser el último toque de Henry The Horse’.
Ahora que lo mencionas, lo del White Album suena tentador, pero tomorrow never knows…

Tomando en cuenta que Sgt Pepper dura unos 40 minutos, ¿Cómo harán para extender la duración del concierto a un tiempo razonable, digamos, una hora? Incluirán los dos temas previos (“Strawberry Fields Forever” / “Penny Lane”) y algunos de los de Magical Mystery Tour, que casualmente cumple 50 años en este mes de noviembre?

El foco es el Sgt Peppers, en este caso podría decirse que prevale la calidad sobre la cantidad. Pero sí, hay algunas sorpresitas adicionales.

Henry The Horse