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Joseph Khanem: canciones de ingrávida belleza

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Joseph Kanem

A través de las décadas, la canción de autor ha dado para todo. Desde los tiempos del trovador con su guitarra al hombro hasta el cantautor del siglo 21 cuyo instrumento principal es un ordenador portátil, hay un amplio universo. El manantial es inagotable.

El venezolano José Ignacio Hinestrosa estudió jazz en la prestigiosa Berklee College of Music de Boston, pero lo suyo en realidad es el folk de naturaleza nocturna, canciones que tiñe de sonoridades espaciales y las esconde detrás de un pseudónimo tomado del mundo del comic.

Apenas empieza su carrera, pero lo que muestra augura un gran futuro.

Ángela Bonadies

Ants crumbling kingdoms

José Ignacio Hinestrosa es un músico, cantautor y artista multimedia nacido en Caracas. Forma parte, sin quererlo, de la creciente comunidad de músicos venezolanos difuminados por el mundo. Actualmente su residencia bascula entre las ciudades de North Miami y Brooklyn. Allí en Estados Unidos ha incursionado en el diseño de sonido y la producción digital, así como en el estudio de las artes interactivas

Desde pequeño estudió piano, violín y guitarra, bases para desarrollar sus inquietudes musicales que lo han llevado hasta un interesante momento.

José Ignacio acaba de publicar su primer álbum, el cual firma como Joseph Khanem, su alter ego. De las referencias musicales, visuales y textuales que lo emocionan, de ésta producción, sus inicios y sus planes, conversamos en profundidad con él.

Vas a presentar pronto tu disco Love Song Drone ¿Cómo surgió la idea de hacerlo?

La idea del disco surgió alrededor del verano de 2018 en una visita a Nueva York, cuando mostré mis canciones a Francisco López y Mónica Brand -conocidos como Mogollón– y les gustaron mucho. Me ayudaron a producirlo y además trabajaron la parte del concepto visual del EP. De allí me pusieron en contacto con Jason Grisell, con quien trabajé en la producción musical y los arreglos de las canciones.

¿A qué género pertenece?

Yo no sé en que género lo ubicaría, pero la descripción más acertada que he escuchado es la de mi sobrino Aquiles, que lo llama “Space Folk”, o algo por el estilo. Pienso que está dentro del género folk con influencias de rock, cantautores y bandas como Leonard Cohen, Pink Floyd, Joao Bosco, Tom Waits, Beck, Genesis, la melancolía de Jeff Buckley, pasando por un poco de Joan Manuel Serrat hasta Simón Díaz y Alí Primera.

Cuéntanos sobre el Space Folk ¿Cómo lo defines?

El tema de “Space” es porque si bien las canciones tienen una onda acústica y simple, tipo trovador, nueva trova o cantante de protesta, tienen otros elementos en la producción de sonidos atmosféricos de sintetizadores, sonidos y armonías de las voces y los coros que pueden llevar a un plano menos terrenal, a perderse en el espacio.

La dirección de arte del disco, hecho por Francisco Lopez y Monica Brand, está inspirado en la película 2001 Space Odissey. Creo que hay un poco de inspiración en Bowie también.

Joseph Kanem
Foto: iolex.com

Y por este trabajo fuiste invitado al Third Street Songwriter’s Festival en Baton Rouge, un importante encuentro musical de corte folk y de cantautores. ¿Presentas allí el disco?

La presentación del disco no será en el festival, si bien llevaré algunos vinilos para promocionarlo. El disco es un EP corto de tres canciones y ahora preparo un set en vivo para poder presentar más piezas que mantengan la atmósfera pero añadan un poco más de power.

Algo así como si Leonard Cohen tocara con Jimi Hendrix en la guitarra, Jaco Pastorious en el bajo y John Bonham en la batería. Voy a presentarlo pronto en Nueva York y quiero tocar un set de más temas en vivo y con banda. Ya el EP está en las plataformas digitales.

Esos estilos que mezclas influyen en las letras, que tienen un toque poético, melancólico y absurdo. Evocan imágenes quebradas, como trozos de objetos que se rearman o sueños. ¿De dónde salen las imágenes para componerlas?

Las letras son más abstracciones de sentimientos sacadas del inconsciente y del recuerdo que metáforas de vivencias explícitas. Creo que son más introspectivas que otra cosa, por eso lo absurdo… Hablan del individuo, sus arquetipos y la soledad. La mención a figuras mitológicas me ayuda a sintetizar en una sola palabra o figura.

El toque melancólico es más relacionado a un romanticismo de una especie de guerrero o samurai solitario que de un enamorado. O quizás de un samurai enamorado. Me gusta leer mitología, historias de guerreros y ficción.

A veces las imágenes pueden venir de objetos que me hacen ver una situación o al revés, una situación que me hace pensar en algún objeto. El hecho de escribir en inglés, que no es mi lengua materna, hace que tenga que decir más con menos palabras, por eso una imagen o palabra puede significar muchas cosas y da esa sensación de absurdo.

Por alguna razón sentí que estas canciones, las compuestas en los últimos años, me sonaban mejor en inglés. También tengo canciones en español. Y es interesante lo que la gente percibe y te dice que entiende.

¿Cuál es tu método para componer? ¿Lees o escuchas algo en particular cuando estás componiendo?

Para mí componer es parte de un proceso, una disciplina o ritual. Me gustan las mañanas, soy tempranero. Me levanto entre 4:00-4:30 am. Hago ejercicios de respiración y voy calentando la voz y el oído. Es una rutina normal, como si fueses a trotar a algo así. Calentar y estirar los músculos.

Luego agarro el piano o la guitarra y practico combinaciones de acordes mientras voy improvisando, cantando melodías sin letras, para dejar salir lo que venga.

En este proceso me encanta descubrir nuevos acordes o combinaciones de notas. A medida que voy descubriendo patrones, comienzo a añadir palabras a la melodía, puede ser simplemente el nombre de un objeto que me rodea, de una persona o simplemente algo sin significado, el sonido crudo de la palabra.

Así, día a día, voy construyendo pedazos que se van ensamblando, como jugar con legos. Luego voy construyendo las letras con combinaciones de palabras que me gustan y forman frases. Luego estas frases las sobrepongo a diferentes combinaciones de acordes. En mi caso es más como desempolvar algo que ya está hecho para descubrirlo.

Joseph Kanem
Foto: iolex.com

Aparecen la música, el cine, lo visual y también lo físico, los deportes: el eco del samurai…

Para mí es importante el ejercicio, necesito movimiento para funcionar. A veces combino esta rutina de calentamiento musical con ejercicios físicos, hago unas formas que se llaman Hyungs -en coreano- que son formas y patrones de un arte marcial que practiqué muchos años.

También me ayuda hacer lo que llaman «shadow boxing», practicar combinaciones de golpes y movimientos de boxeo en el aire sin oponente. Luego me voy a trabajar.

Ya que me preguntas de deportes, debo confesar que el único deporte que veo es la UFC (Ultimate Fighting Championship). Recuerdo haber visto el primer evento de la UFC completico. Increíble que hoy en día es el deporte de mayor crecimiento aquí. Mucha gente no entiende cómo alguien puede ver eso y los entiendo.

¿Qué libros son esos que nombraste de ficción, historias de guerreros y mitologías?

De chico leía mucho Sandokan, el tigre de la Malasia. Recuerdo que en mi casa había un aparato en el que ponías diapositivas y luego lo girabas y proyectabas una historia. Me fascinaban El Conde de Montecristo y Robinson Crusoe. Mi papá tenía la colección completa de Julio Verne que me encantaba.

Las historias de detectives de Alfred Hitchock y los tres investigadores. Leí mucho Tolkien, mi preferido era El Silmarillion. Y mucho Asimov, tanto sus ensayos científicos como historias de ficción. La serie Cosmos de Carl Sagan.

Más que ficción, diría que leo y veo temas relacionados a la física, astrofísica y cosas de esas. También leo de descubrimientos científicos en general. No es ficción pero parece, eso me gusta, porque me hace pensar que es una ficción posible de experimentar… La teoría de cuerdas, física cuántica… Me gustan mucho los libros de Neil De Grasse Tyson.

En esos pequeños espacios del día donde andas googleando, leo sobretodo extractos de mitología, no solo griega, también celta, azteca. En el tráfico me encantan los audio books. A veces pongo un playlist de algunos podcasts que me gustan y los escucho. Me encanta la radio. Veo muchos documentales sobre historia. Me gusta una serie que se llama “Grandes Batallas de la Historia”. Las biografías, Stefan Zweig.

Me gusta lo que dices del samurai enamorado, me viene a la cabeza una mezcla de Kurosawa y Truffaut, de dibujos animados y luchadores.

Varias de mis películas favoritas son de Kurosawa, como Dersu Uzala y Los Sueños. El capitán Centella, Sawamura, Mazinger Z… Toda esa cultura del manga y comic japonés que tanto vimos aflora en alguna metáfora. El nombre “Khanem” lo puso Mónica después de hablar toda una noche, con Francisco, sobre nuestros personajes favoritos. Uno de ellos era Gekko Kamen, el Capitán Centella.

¿Cómo ha sido tu formación?

Empecé a estudiar el piano a los 8 años. Aprendí con el método Suzuki. Luego fui a conservatorios que no me gustaron. Como a los 12 años comencé a tocar guitarra, cuando descubrí el rock a traves de una colección increíble de vinilos que tenía mi papá.

Recuerdo haber escuchado de todo. Pasé por Bob Dylan, Donna Summer, Neil Diamond, Miles Davis, Jeff Buckley, Louis Armstrong, Duke Ellington, Jimi Hendrix, Donna Summer, Jobim, Toquiño y Vinico de Moraes, Alí Primera, Silvio, Serrat, no discriminaba mucho, creo que elegía de acuerdo a la carátula que más me gustaba.

Joseph Kanem¿Y cuál podrías considerar tu propio punto de partida?

El primer disco que compré en mi vida fue Moving Pictures de Rush. Todavía recuerdo el olor del vinilo nuevo. Lo compré en el Centro Plaza en una tienda de Caracas que se llamaba Allum’s Maracaibo Import. Luego pasé a los Rolling Stones y creo que fue la primera banda de que la fui fan de verdad. Escuché mucho Pink Floyd, Genesis, Yes

Me gustaban las bandas de rock sinfónico. Por esa época comencé a aprender guitarra por mi cuenta y a componer mis primeras canciones. Eran canciones de protesta, porque por esa época me puse a leer sobre la Revolución Rusa y me apasioné con Bakunin. Me hice anarquista.

Creo que a los Beatles los comencé a escuchar bastante después. Luego estudié violín clásico varios años con Williams Naranjo y piano con Olga Capriles. Estudié sobre todo Bach, Mozart y Beethoven.

También Chopin y me gustaban mucho los españoles, Granados, Albéniz, Manuel de Falla…Williams era super exigente con la afinación, con él aprendí de disciplina. Toqué muchas escalas y estudios de técnica.

Veo esa época y pienso que estudiar música era como ir a unas olimpiadas o algo así. El tema de la perfección en la interpretación me terminó cansando y me quedé más con el piano y la guitarra, que me ayudaban a hacer canciones. Durante esa época armé una banda que se llamó La Otra Banda y tocamos en La Universidad Católica Andrés Bello.

También estudié un año con Gerry Weil y de allí me fui a Berklee.

¿Cómo fue esa experiencia, el cambio?

Fue extraño, mientras estudié allí no recuerdo haber hecho una sola canción que valga la pena recordar. Creo que me perdí un poco intentando ser jazzista, que no era lo mío. Me gradué en una carrera que en aquella época se llamaba «Music Synthesis» y ahora se llama «Electronic Production & Design».

Me sentía libre jugando y experimentando con sintetizadores y diseño de sonidos. Me separé de la música y fui a hacer un postgrado a NYU. Estudié dos años en un programa que se llama ITP (Interactive Telecommunications Program) y ya contar eso sería irme hacia otra historia. Lo que puedo decir es que lo disfruté mucho y aprendí cosas que me abrieron otras puertas.

Ahora te vas a presentar en un festival. ¿Cómo te eligieron?

Aplicas enviando tus canciones a través de un website. Mandé unas mías producidas y me contactaron para decirme que era un festival estilo “Nashvile”, lo que quiere decir “acústico”, el cantante y su instrumento. Es un subgénero del estilo country. Mi estilo, pienso, no es country y suena con acento latinoamericano, lo que me parece interesante y divertido.

Joseph Kanem
Foto: iolex.com

Y ¿qué viene después? ¿Qué planes musicales -o no musicales- tienes?

Mis planes en música son consolidar mi sonido en vivo con banda en los próximos meses y buscar presentaciones tanto en Estados Unidos como afuera. Quiero ampliar mi repertorio y para eso me puse como meta terminar por lo menos una canción a la semana, cuatro al mes, para lograr un sólido repertorio de las veinte mejores y armar un buen show para final de año.

También, como parte de mi entrenamiento, hacer la mayor cantidad de open mics (micófono abierto) disponibles. Como probablemente imaginas, son eventos, usualmente en bares, donde te presentas, pones tu nombre y tocas dos o tres canciones. Esto me ayuda a vencer el miedo escénico, con el que tengo que luchar como un verdadero samurai.

Además de la música, tengo un trabajo como Digital Media Manager en una compañía aquí en Miami. ¡Y pienso seguir entrenando artes marciales hasta la muerte! Quiero dedicar tiempo a proyectos educativos y comunitarios.

Si bien a veces el arte nace en la soledad, pienso que se nutre y enriquece en el servicio y la entrega a los demás.