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El mercurial, poético e intimista «Halo», séptimo disco de Juana Molina

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Juana Molina

El 5 de mayo de 2017, se publicó el séptimo álbum de la singular, inclasificable e imprescindible cantautora y productora argentina

Juana Molina
Halo

Crammed Disc. 2017. Argentina

 

La mayor dificultad de escribir sobre música es la traslación efectiva de la tridimensionalidad  sónica a las yermas planicies de lo escrito. Esa dificultad se solventa parcialmente haciendo uso de las convenciones de género.

Así podemos decir que King Crimson es prog rock y que Calle 13 hace reguetón, aunque no sea exacto. En el fondo sabemos que eso no es suficiente, y que ambas bandas no se definen por esas etiquetas. Bien sabemos que los géneros y sus variaciones son meras convenciones, señales en el camino que nos dicen para donde vamos pero que nada revelan sobre el paisaje del destino.

Esa dificultad se eleva al cuadrado o al cubo en la expresión musical de algunos artistas como es el caso de la argentina Juana Molina, quien se mueve en un lenguaje tan personal que resulta difícil ponerle un  nombre.

Si alguien me dice a que suena Juana Molina puedo decir que es una prima lejana de Laurie Anderson nacida en tierras exóticas, o que yo pienso en algunas de las cosas que he oído recientemente a bandas mediana o completamente electrónicas y amigas de los loops como Midaircondo, The Knife en su etapa más reciente o tal vez su derivación más cercana: Fever Ray.

Pero no, esa comparación es inexacta o descabellada porque hay un trasfondo de folk, o acústico o pseudo acústico en lo de Juana Molina.

Para comenzar de nuevo, diremos que Juana ya era famosa en su Argentina natal como comediante de TV, especialmente dentro del espacio La Noticia Rebelde, donde su talento resaltó al punto de que hacia comienzos de los 90 ya tenía su propio espacio llamado Juana y sus Hermanas.

Tal fue su popularidad que cuando súbitamente decide abandonar la actuación para dedicarse de lleno a la música, su primer álbum titulado Rara (1996), tuvo muy mala acogida, y severas críticas, alimentadas por la enorme rabia de un público resentido que quería seguirla viendo en TV. Todo ello a pesar del decidido apoyo y la producción de un consagrado como es Gustavo Santaollalla.

Frustrada por este primer intento, donde lo folk y lo acústico tienen cabida, Juana se aventura hacia Los Angeles y comienza a experimentar con la electrónica. De esas especulaciones digitales surge el segundo álbum que titula Segundo (2000), usando descaradamente la redundancia.

El disco sigue siendo recibido con frialdad en Argentina, pero curiosamente comienza a captar cierta atención en las emisoras alternativas y experimentales de California, a pesar de sus referencias a la argentinidad (puso música a estrofas del Martín Fierro).

A estas alturas Juana emprende un esfuerzo titánico para ponerse al día con la tecnología digital y graba en su propia casa, montando ella misma toda la instrumentación. Alcanza a fin una madurez producto de la dura labor en el album Tres Cosas (2002), el cual llega a oídos de ese zorro del universo musical que se llama David Byrne, tal vez uno de los más agudos sabuesos del talento de toda la América de polo a polo.

Las cosas comenzaron entonces a cambiar. Juana abre treinta conciertos para David Byrne y finalmente la perdonan en Argentina su salto de talanquera hacia la música cuando el crítico Jon Pareles ubica su álbum entre los diez mejores del año en una lista en la que estaban incunables como Bjork o U2.

Los siguientes tres álbumes representan la consolidación de una artista con un lenguaje personalismo. Se titulan Son (2006), Wed 21 (2008) y el genial Un día (2013).

Lo curioso de este proceso de maduración es que Juana Molina la comediante,  es extrovertida y pública como debe ser para arrancar la risa, mientras que Juana Molina, músico es más intimista, poética, mercurial y habitante de orbitas ocultas. La habitan, al parecer, dos personas.

Para el nuevo álbum Halo, se ha tomado Juana bastante tiempo, porque los últimos cuatro años los ha dedicado a giras en tres continentes, incluyendo destinos en Asia, ya que sus álbumes han recibido enorme aceptación en Japón y Corea del Sur como ella misma ha revelado en sus curiosas entrevistas.

Juana MolinaJuana Molina

Juana Molina
Juan Molina

No hay discos flojos en su carrera, pero Halo destaca por ser simplemente genial. Abre con una invocación o fórmula para elaborar una poción de amor (“Paraguaya”), avanza hacia piezas profundas y ambientales (“Lentissimo Halo”), alcanza su cenit en el vértigo de un tema increíble preñado de extraña poesía e inolvidables harmonías vocales (“Sin Dones”) y tiene otro elevado pico en “A00 B0”, un tema con voz pero sin  letra que puede sugerir cualquier cosa.

Ahora pues, hmmm… ¿cómo suena?

¿Será electrónica?, si pero no…existe el beat, pero no es lo que manda.

¿Folktrónica? Bueno…si…y no.

¿Es un disco latino? Si pero no es lo latino del mediodía caribeño ni la cálida noche carioca, sino del atardecer del sur, en todo caso. Y bien, como no se puede explicar, lo mejor es hacer la excursión a la granja musical de Juana Molina y adentrarse en Halo.

Juana MolinaLo que sí es indiscutible es que Halo va a ser uno de los mejores discos que alguien puede escuchar en 2017. Y lo va a seguir escuchando el año próximo.

Y sin ánimos de ser pitoniso, creemos que será escuchando varios años más, porque lo que tiene de buen disco, lo tiene también de atemporal.

Lo que conduce a la última pregunta.

¿Cuánto talento cabe en una sola persona?

Post Data: ¡Viva Juana!

Jaime Antonio Álvarez