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Limpiacabezales: un proyecto que “incomoda”

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Limpiacabezales

Claudio Sánchez, Juan Carlos Medina y Andrés Carabaño son los actuales integrantes de uno de los grupos que más ha llamado la atención de la escena independiente larense y venezolana. Tienen una pizca de todo. Matices y capas de indie rock, folk, country, blues y otros estilos convergen en el conjunto que ya prepara nuevo disco. Por lo pronto, el 26 de noviembre podremos disfrutarlos en nuestro concierto #44 (8vo. Aniversario).

Mercedes Sanz

@JazzMercedes

 

Tienen dieciséis años rodando. Y en ese trayecto han logrado cristalizar un demo, un EP y un larga duración, el más reciente, Así pasó en Estocolmo (2014). Limpiacabezales es de las bandas larenses con un sonido propio, con una amalgama de muchos componentes que hacen de su propuesta algo tan particular que ni ellos mismos pueden explicar.

“Hemos ido recogiendo diferentes ingredientes. Todos tenemos un background variado. Tenemos ingredientes que corresponden a los sonidos de la ciudad. Aquí el rock barquisimetano tiene una especie de filo muy hacia el noise o hard rock y el indie. Hay elementos también de donde se origina cada grupo. Limpiacabezales es muy underground. Siempre me gusta pensar que es una banda de punk (risas) que interpreta otros sonidos y no sale así. A veces pienso que si hay algo que puede definir qué es el rock, en medio de tantas submezclas y etiquetas, es que te dé miedo hacerlo. Si te da miedo, es rock, si te puede causar alergia, lo es. Qué cantidad de ese picante le puedes meter a la cosa, al menos ese sería nuestro camino”, comenta Claudio Sánchez, voz y guitarra.

En Limpiacabezales se escucha desde noise, space rock, indie, country, blues, folk rock, canción de autor. “A mí me gusta la movida de Austin. Hay raíces, es un pasticho. El disco (Así pasó en Estocolmo) está sembrado de huevos de Pascua de tantas cosas. Todo es intencional en cuanto a objetos reconocibles”, añade Sánchez.

En varias entrevistas la banda ha referido que el álbum fue un producto de ejercicios en estudio y de una larga pausa entre sus últimos trabajos (Intro, 1999; y Limpiacabezales o Silla negra, 2011, producido por Boston Rex). El resultado es una placa con texturas que dan la sensación de ir viajando por una carretera. Desde la primera pieza instrumental, “Eneal”, se dibuja un ambiente nocturno, se escuchan el sonido western y efectos de grillos. “Oficina #2”, “La balada de Bonnie Parker”, “La muerte de otro”, “Henai Nacir Ema”, “El gran escape”, son canciones que se destacan en cuanto a composición, arreglo y el trabajo de guitarras. Realmente todo el disco merece ser escuchado. Su aceptación le valió ser reseñado entre los mejores de 2014 por Ladosis y otros medios. A esto se suma el video experimental de La balada, filmado en un tanque de agua, donde el grupo toca desafiando las condiciones sonoras.

Actualmente el trío está integrado por  Claudio Sánchez (CS), Juan Carlos Medina (JCM) (bajo, coro y teclado) y Andrés Carabaño (coro y batería). Los dos primeros músicos dieron sus impresiones a Ladosis:

Cuando dices (a Sánchez) que prefieres pensar que Limpiacabezales es un proyecto de punk, ¿es en cuanto a sonido, o actitud? ¿En qué sentido?

CS: Sí, es hiperdelicado acuñar el término punk para alguna cosa. No hablaría del estereotipo musical o de la más trillada actitud, no es nada punk ser un automarginado iletrado; más bien desde la autosuficiencia, sostenibilidad y perseverancia. Hay un mensaje, una conducta un poco kamikaze que, a pesar de que no se manifiesta como un sonido punk, si es que alguna vez lo hubo, tiene que ver con una presencia sonora visceral, a la que aprendimos a manejarle la intensidad, y ahora se entiende lo que decimos. Y sí, de actitud quizás, cosas como que tenemos un video, incluso luego se hizo un concierto, donde tocamos dentro de un tanque de agua vacío y ese tipo de cosas. Siempre intentamos algo nuevo o somos los conejillos de Indias de alguna nueva idea con todo lo bueno y todo lo malo de eso.

¿Qué diferencia al trío de otras bandas?

CS: La honestidad respecto a sonido, actitud, integridad y, a esta altura, dieciséis años más tarde, la madurez ¡claro! (risas). Te das cuenta de que es más difícil ser tú mismo que el mejor o el más popular.

JCM: No dejamos pasar oportunidades, disfrutar lo que hacemos, siempre una estrategia clara y práctica a pesar de todo, y saber decir “no”, incluso en la música.

¿Quiénes componen?

CS: Escribí todo en el Así pasó en Estocolmo, pero en los temas del disco nuevo, vienen muy buenas letras de Juan Carlos y otras escritas entre los dos. Temas como “Mi distancia”, que hace tiempo está colgado en un video en Youtube en su primera versión.

¿Cómo es el proceso creativo de ustedes?

JCM: Depende de las ideas que se traigan al estudio. A veces los temas salen espontáneamente en una tarde, sin necesidad de mucho; otras veces los temas son más lentos y cuesta terminar de tallarlos con las letras y la intención final que se desee.

CS: Normal, se presentan una melodía y una letra, las ensayamos. Y si podemos recordarlas para el próximo ensayo, o la próxima vez que uno las toque en la casa, se quedan (risas).

¿De dónde sale el nombre del grupo?

CS: En las horas libres de la Unexpo, antes de armar la banda, yo solía dibujar posters de toques ficticios con las bandas de la época. Siempre que me quedaba corto con alguna, escribía “limpiacabezales” como chiste; además de lo cómico, en aquella época (1998) los demos aún se llevaban en cassette a la radio, así que al escribirle “limpiacabezales”, alguien tendría que ponerlo alguna vez en la radio. Un día se armó la banda y ya el nombre estaba a la mano, pero la tecnología pasó rápido y ahora es un nombre algo retro. Y luego yo me volví publicista, hago montones de posters de rock. Algunas cosas de ficción se volvieron reales en el proceso.

Así pasó en Estocolmo tiene varias lecturas y hay quienes consideran que es el primer disco formal del grupo, ¿cuál es la visión o concepto de ustedes?

JCM: No es el primer disco, Así pasó tuvo la última difusión y más trabajo de exposición por parte de la banda, se logró mover barreras y explorar nuevos territorios para el grupo.

CS: Sí, en efecto antes de Así pasó en Estocolmo existe un EP (2011) homónimo que tiene una silla negra en la portada, que fue grabado en Puerto La Cruz y producido con Boston Rex. Creo que puede verse como el primero que se convierte en disco físico original, a pesar de que ya veníamos dando vueltas con esos temas. No sé si concepto, pero fue un momento muy importante porque ocurre luego de un bajón duro para la banda. Nos habíamos propuesto grabar un tema para no perder el ritmo, relajados, sin ánimos de un disco. Lanzamos primero “La balada de Bonnie Parker” y nos dimos cuenta de que podíamos echar mano a varios temas que teníamos en reserva. Así que hay temas oscuros acústicos, con otros más psicodélicos, o algún instrumental post-punk y algo de folk. Es un disco que se hizo en la carretera, de hecho, la melodía de “Eneal” me llegó manejando y fue justo ahí donde me detuve a anotarla con el celular. El puente de “Bodegón” me llegó a la cabeza un fin de semana muy soleado, buscando piezas para la Dodge Tradesman de un gran amigo y terminó siendo parte del tema en pocos días. Alguna vez leí la peor crítica que alguien le haya hecho a tan humilde disco, de un muchacho valiente y anónimo que pasó por todas las canciones, no le gustó ninguna, a lo mejor buscando algo que le pareciera familiar dentro de una producción que no conocía, y al final describió algo que era también un claro objetivo del disco: incomodar un poco, llevarte a otro sitio, atormentar con tu propio diálogo interno justo como pasa en la carretera. Quizás es así. Así pasó en Estocolmo lo hicimos con los que estaban, en donde estaban, con lo que había, no queríamos más que eso ¡Y salió bien! Por cierto, toda nuestra música está en descarga libre en limpiacabezales.com.

¿Por qué el llamativo nombre?                  

CS: El nombre mismo también fue una reflexión de esas que sólo se dan manejando en carretera. Fue más bien una exclamación o una respuesta.  El disco se iba llamar Chipo,y estaban hechos los bocetos del arte y cualquier otra cantidad de cosas. Un día estaba manejando y, entre mis reflexiones, esa era la respuesta a muchas cosas que pasaban en ese momento, aceptar tu estado de secuestro como una normalidad o bienestar.  Así pasó en Estocolmo fue una revelación que, aunque no hay mucho que explicar aplicado en otros contextos y a pesar de lo que parezca, fue dentro de todo una respuesta a situaciones personales, que, sin embargo, explicaban muchas cosas más para nosotros y para los demás.

Afirmaron que están preparando otro material discográfico.

JCB: Estamos trabajando de la mano de Luis “Droopy”Pulido como productor, gran artista de nuestra ciudad que ha logrado tener una vasta experiencia con bandas como El Pacto, Antena Mantis, Circo Urbano, Los Mentas, La Pequeña Revancha, Zoundcolector.  Nos ha dado un par de buenas bofetadas para cambiar muchos de nuestros paradigmas y sacar lo mejor de nosotros. El disco está en proceso de grabación desde hace algunos meses, esperamos culminarlo este año y poder presentarlo lo más pronto posible.

CS: Hicimos baterías en Remoto Estudio con Ricardo Martínez (ingeniero de grabación), Ricardo Parra (drum-tech) y en la mezcla estará Fidel Goa. Aún no tiene nombre, será un larga duración. Tenemos muchas ganas y corazón puestos en esto que viene, no es una seguidilla de Así pasó. Hay más comida y cuidados en detalles, sin sacrificar o comprometer la identidad. Lo cierto es que es un disco de rock. Se nos fue del país, hace poco, Manuel “Chaplin” González  Croce (guitarra y voces), parte super importante de este nuevo disco. Te dedicamos esta entrevista y te mandamos un abrazo.

¿Consideran que la participación de Luis Pulido alterará el sonido de Limpiacabezales?

CS: ¡No! Para nada. Droopy es un tremendo profesional. A nosotros nos hacía falta pulir el sonido de la banda en el estudio. Yo lo conozco desde hace quince años, es cercano a la banda y me parece que es un productor que puede aprovechar el sonido del grupo. Los temas están adelantados, y estamos grabando entre Barquisimeto y Caracas. En este álbum estamos sacando el filo a la honestidad.

¿Qué otros proyectos tienen en mente?

JCM: Tocar en otros países, enfocarnos en grabar videos.

CS: Sí, ya hacen falta los videos (risas).