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Los Mesoneros rompiendo expectativas

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Los Mesoneros en La Quinta Bar, Las Mercedes, Caracas. Foto: Juan Carlos Ballesta

Los Mesoneros
La Quinta Bar, Caracas

(Enero 29, 2016)

Ante la inminencia de su segundo disco, la primera presentación del quinteto caraqueño en el 2016 levantó mucha expectativa. El resultado fue un local abarrotado hasta la incomodidad, tanto que para muchos fue imposible poder tener una visual decente de la tarima y ni siquiera poder acercarse a la barra.

No obstante esta circunstancia, el show de Los Mesoneros estuvo soberbio, con un sonido sólido y un repertorio de 13 temas enérgicos, muy ensayado, aunque con poco material del venidero álbum, que en principio parecía la excusa perfecta para mostrar empezando el año.

Con Luis Jiménez (voz, guitarra) al frente, flanqueado a sus lados por Andrés Belloso (bajo, coros) y Juan Ignacio Sucre (guitarra. coros), más atrás Carlos Sardi “Kalin” (teclados, coros) y montado en la sobretarima rodeado de un incómodo parabán, Pablo Mora (batería), haciéndole la suplencia a Andrés Sucre.

Desde el comienzo con “Cicatriz”, quedó claro que el público había ido a cantar cada canción y así Los Mesoneros respondieron con un set en el que incluyeron diez de los once temas que conforman Indeleble (2011), su todavía único álbum. Lanzaron de inmediato “Cuando llegue el momento”, uno de sus temas más emblemáticos, al que siguió “Tokio”. Luego tocaron “Ya no estoy”, que dio paso al primero de los tres temas nuevos que tocaron, aún sin nombre oficial pero al que denominan con su nombre de trabajo, “Rockefeller”.

“Aquí sigo” y “La Máscara” continuaron el show, con una audiencia entregada en una especie de celebración colectiva. Si algo tienen los integrantes de Los Mesoneros es que conservan un espíritu de cierta candidez, que se nota sobre todo cuando se dirigen al público, el cual se mezcla con la electricidad y potencia de sus composiciones. Entre ellos opera la química construida desde la infancia y alimentada por la inspiración que sin duda tienen al momento de componer y tocar.

Otro tema nuevo, “Solo”, algo menos frenético, precedió al conocido “Indeleble” y como si ya fuese una canción de toda la vida el primer single del inminente segundo disco, “El paraíso”, demostró que el quinteto caraqueño sabe muy bien tocar las fibras de su audiencia.

Ya en el clímax, interpretaron “Un segundo” y “Sol Rojo”, con Jiménez, Sucre y Belloso fundidos en una especie de explosivo tridente que dejó a todos con ganas de más. El regalo final fue “Retroceder”, título contrario a lo que realmente demuestra la banda, decidida a avanzar. Las muestras de madurez son obvias al haber dejado sus distintivos uniformes de mesoneros en el pasado y asumir ahora una imagen más sobria y libre, acorde con su crecimiento.

No deberían posponer mucho el lanzamiento de nuevo material.

Juan Carlos Ballesta