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Un momento “Pop”: a 20 años del más arriesgado y electrónico disco de U2

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U2 Pop
U2
Pop
Island. 1997. Irlanda

 

Uno de los períodos más largos y retadores que la banda irlandesa ha tomado para editar un nuevo disco fue entre Zooropa (1993) y Pop (1997). Durante aquellos cuatro años el cuarteto irlandés siguió adelante con el proceso de redefinir su sonido, influido por el uso de los recursos electrónicos que permeaban buena parte de lo que ocurría en el universo pop de los 90.

Gracias a los productores Flood (que fungió como un coordinador de todas las ideas), Howie B (el cerebro detrás de los sampleos y ritmos electrónicos) y Steve Osborne (dando ideas de la escena electrónica), U2 incorporó elementos que hasta ese momento le eran ajenos, muy especialmente los loops, las baterías programadas, las secuencias y los samplings. La ausencia en los primeros meses de grabación del baterista Larry Mullen Jr. debido a una operación que le impedía tocar, dio rienda suelta a los productores en el aspecto rítmico, aunque Mullen no estuvo tan de acuerdo. Era la primera vez que el grupo no trabajaba junto en la concepción de los temas y más aún en el proceso de grabación. Cuando se reincorporó Mullen, en febrero de 1996, muchos temas debieron revisarse y todo se retrasó a tal punto que la fecha original de lanzamiento (noviembre 1996) tuvo que ser pospuesta hasta el 3 de marzo de 1997, lo que complicó los ensayos de cara al inminente PopMart Tour que comenzó apenas dos semanas después y mostró a la banda un poco insegura en las primeras fechas.

Aunque ya habían comenzado la reinvención del sonido en los dos discos anteriores (Achtung Baby y Zooropa), el paso previo que los ayudó a adentrarse en terrenos desconocidos fue en realidad el disco experimental Original Soundtracks 1, que publicaron en 1995 junto a Brian Eno con el pseudónimo de Passengers. Esa especie de exploración sirvió como base para comenzar a trabajar en el siguiente trabajo de U2 y que arrancó aquel mismo año.

El caldo de cultivo estaba en todos lados. A mitad de los años 90 la electrónica en varias de sus formas se había apropiado de la escena musical, dejando el estatus underground para ocupar la atención de muchos y pasar a ser un género masivo. Agrupaciones cómo The Chemical Brothers, Underworld, Leftfield, Fluke, The Prodigy y muchas otras, copaban el interés con su sonido frenético, mientras Massive Attack, Portishead y Tricky construían paradigmas en el ámbito del trip hop. También, bandas de rock como Primal Scream o el propio David Bowie, se habían dejado seducir por las sonoridades electrónicas del momento, con resultados fantásticos. Incluso Howie B, uno de los productores de Pop, incursionaba con éxito en terrenos electrónicos editando discos como Turn the Dark Off.

Casi todas las premisas conocidas en el sonido y los métodos de trabajo de U2 sufrieron algún tipo de procesamiento, y eso incluyó, además de la batería, la guitarra de The Edge y el bajo de Adam Clayton. En ambos casos los efectos aplicados lograron que por momentos no fuesen reconocibles. Bono por su lado, optó por cantar de manera más cruda, dejando de lado los falsetes. Como nunca antes, en Pop realizaron un acercamiento profundo a terrenos del techno-rock, la electrónica, el dance y el rock alternativo. Este es un disco injustamente subestimado.

La señal inequívoca de lo que traía el noveno disco de U2 provino de “Discoteque”, primer single extraído y con el cual dejaron en claro la orientación. El tema comienza con una guitarra acústica distorsionada, procesada a través de un sintetizador ARP 2600, utilizado en muchas partes del disco, y representa un acercamiento al dance rock psicodélico. “Do You Feel Loved”, es rítmicamente potente, y entre el bajo distorsionado y la batería se mueve una guitarra wah wah que le da carácter a la canción.

“Mofo” es probablemente el más techno de todos los temas, con una rítmica que mezcla batería acústica y secuencias y una guitarra sampleada que The Edge toca en teclados. En ella, Bono lamenta la pérdida de su madre, y quizás por ello su voz suena más bien susurrante.

“If God Will Send His Angels” es una balada en la que Bono clama por ayuda de Dios y en la que destaca la guitarra de The Edge, en este caso con sonido más puro que en el resto del álbum. El segundo single extraido fue “Staring at the Sun”, convertido a la postre en el más popular del disco probablemente por ser el más fiel al sonido clásico de la banda, con guitarras acústicas y un riff eléctrico distorsionado. El tema siguiente, “Last Night on Earth” es uno de los más lisérgicos, con un bajo distorsionado de inspiración funk, densas capas de guitarras, una batería contagiosa y la voz de Bono desdoblada en diversas armonías.

La segunda mitad del disco posee un espíritu más experimental y si se quiere envolvente, con acercamientos al trip hop. “Gone” explora elementos del krautrock, especialmente en la rítmica probablemente inspirada en Can y el uso del emblemático sintetizador VCS3 por parte de Flood y una guitarra que en ocasiones suena como una sirena. Aparece entonces la maravillosa “Miami”, con su “tumbao triphopeado” inicial que recuerda a Massive Attack y la vocalización libidinosa de Bono. Aunque Pop de U2 y Vanishing Point de Primal Scream fueron lanzados el mismo año con diferencia de cuatro meses, hay similitudes en el uso de los recursos electrónicos y el bajo funky casi dub en ocasiones.

“The Playboy Mansion” es el momento más sensual del disco, con un ritmo aletargado sobre el que navega la guitarra, mientras Bono disecciona con ironía varios tópicos pop como el de Michael Jackson y su obsesión por la belleza. El mismo “mood” prosigue en “If You Wear That Velvet Dress”, con una atmósfera algo misteriosa a la que colaboran los teclados de Marius De Vries y una guitarra que por momentos suena a David Gilmour (Pink Floyd). En “Please”, Bono se lamenta de los problemas en el proceso de paz irlandés. Destaca la sección rítmica, sólida y al mismo tiempo hipnótica.

El álbum lo cierra el tema “Wake Up Dead Man”, una composición de la época de Achtung Baby que también dejaron de lado en Zooropa. Para un disco en el que U2 salió completamente de su zona de confort es la forma ideal de concluirlo con una de las pocas canciones del grupo que aborda temática profana y religiosa en simultaneo.

En su momento Pop fue recibido con críticas divididas, unas en positivo y otras un tanto lapidarias. El grupo no sintió que el disco estaba listo del todo y quizá por ello para el compilado The Best of 1990-2000 regrabaron seis de los temas incluidos. Su manager Paul McGuinness lo achacó a que había “demasiadas manos en el caldo”, refiriéndose a los varios productores. En el más reciente “Innocence + Experience Tour” de 2015 no fue incluida ninguna canción de este disco, el único de toda su discografía con ese dudoso honor.

No hay duda que este disco permanece como uno de los más arriesgados discos de toda la trayectoria del cuarteto irlandés, un aspecto de gran valor para un grupo que posee una legión de fans fiel y no tan dispuesta a permitir experimentos o devaneos que se alejen demasiado de su distintivo sonido. Quizá Pop es el más acertado título para un trabajo endiabladamente ligado a su momento histórico y que 20 años después sigue sonando aventurado y vigente. Aunque no sea el más popular de U2, este es uno de nuestros favoritos.

Juan Carlos Ballesta