Inicio Ahi estuvimos Octavio Suñé y Niño Nuclear (Teatrex, Caracas) (Sept 15, 2016)

Octavio Suñé y Niño Nuclear (Teatrex, Caracas) (Sept 15, 2016)

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Octavio Suñè

Octavio Suñé y Niño Nuclear

Teatrex, Caracas (Ciclo y Aparte #13)

(Septiembre 15, 2016)

El último concierto de la primera temporada de Ciclo y Aparte tuvo a dos protagonistas distintos y complementarios. Por un lado la banda de Barquisimeto Niño Nuclear, ganadora del Festival Nuevas Bandas 2014 y por el otro el conocido Octavio Suñé. La noche, por tanto, se dividió en dos vertientes del rock muy diferentes entre sí. Antes, como preámbulo, el equipo en pleno de Ciclo y Aparte subió a tarima para presentarse, agradecer y darse ánimos para venideras temporadas.

El quinteto larense presentó la novedad de un saxofonista en lugar de teclados y la propuesta no perdió peso. Más bien el saxo de Jarwin Palencia (Yardbig), le otorgó una interesante sonoridad, mientras los dos guitarristas (Obi-1 y Mechu) se encargan de los efectos espaciales con sus pedales. En varios temas apareció como invitado el guitarrista Raul Sanabría (Demedinas), aportando al wall of sound.

Niño Nuclear y Los Mutates de Saturno puede que no sea un grupo comprendido por todos, pero no hay duda que su directo tiene fuerza y la actitud de sus músicos en escena posee el desenfado que a algunas bandas les falta. El rock tiene muchas corrientes y aquellos familiarizados con el noisy rock de Sonic Youth o The Jesus & Mary Chain y el indie rock de aroma punk cercano a la estética de los Pixies, sintonizan de inmediato con Niño Nuclear.

Su muralla de guitarras luce cada vez más sólida. Quizá el único aspecto que deben cuidar es la afinación vocal, que a veces por estar enfocados en la creación de feedbacks y la libertad en tarima, pueden llegar a descuidar. Sin embargo, no es un aspecto que impida conectarse.

Ferchio (también conocido como Gnomo), el bajista, posee una presencia notable en escena. Es zurdo, pero toca con un Fender Jaguar Bass, un bajo especial para derechos con clavijero hacia abajo. Empieza tocando con chaqueta y franela, con aspecto serio e impertérrito, pero va entrando en calor y al cabo de unas canciones ya luce su torso desnudo, su mirada desorbitada, asumiendo posiciones de todo tipo. Mechu (conocido originalmente como el Niño Nuclear), por su parte, bate su guitarra en busca de feedbacks, se sienta en el piso a jugar con los efectos y va de un lado a otro de manera inquieta. Obi-1 (Ovidio Pernalete), hace lo propio, se enrolla en sí mismo con la guitarra casi a nivel de piso, muchas veces dando la espalda al público. Orekio, el baterista, mantiene el tipo cuando los demás se desbocan y encuentra resquicios para contribuir también con el caos controlado. Niño Nuclear nunca aburre.

Tocaron 11 canciones, tanto de su reciente disco Re&Sol Abierto (“B2”, “Dinastía”, “Amor plutónico”, “Las tumbas”, “Las cruces”, “Inmaduro” y “No se”), como del debut Los mutantes nunca mueren (“A la Luna”, “Lou, alma de dinosauro”, “San Cristobal”), además de la versión de “Sutil sonido” de Pacífica. El repaso fue generoso y la mayoría de la audiencia respondió con aplausos

Tras la pausa, el turno fue para Octavio Suñé en formato cuarteto, quien volvía a presentar los temas de su nuevo disco T.O.D.O., tras una fructífera estancia en Buenos Aires. Acompañado de su inseparable bajista y amigo Luis Clavell, el guitarrista Héctor Miranda (Del Pez), el nuevo baterista, Jorge “Pepino” González, de larga experiencia en bandas de rock duro, metal y prog (Dischord, Krueger, Mojo Pojo), la noche fue redonda. Otro amigo y excelente instrumentista, Pedro Guevara, apareció en ciertos temas, aportando mucho con su armónica. Lógicamente, fue un concierto más corto que su showcase del pasado 8 de junio, pero la intensidad fue notable y sobre todo se notó que los temas han madurado sobre tarima.

Abrieron con “Mentira”, y los mínimos problemas de monitoreo en tarima se fueron resolviendo para la llegada de “Amanece” y la psicodélica “La maga y el hechicero”. Octavio siempre ha sentido debilidad por las ambientaciones oscuras, por eso continuamente hacía señas para bajar la intensidad de las luces del escenario, en especial para el envolvente tema “Alguna vez”.

El primero de los dos temas que tocaron del disco debut Esto ya lo toqué mañana, “Caíamos”, sonó sólida. Fue seguida por “Mi lumia”, basado en un poema del argentino Oliverio Girondo, con palabras y frases inventadas. Está dedicado a su hija Lucia, que esta vez no estuvo presente. “Cruz del Sur, Cruz del Ávila”, es el tema en el que Suñé establece sus vínculos afectivos con Argentina y Venezuela.

El momento inesperado de la noche fue “Sabueso” (la otra canción que escogió del primer disco), para la cual invitó a Leonardo “Kmarón” Jaramillo, su guitarrista por varios años, presente en el público gracias a la visita de Okills a Caracas. Suñé prestó su guitarra a Kmaron y se produjo un momento mágico con un dueto de guitarras de alto impacto y la armónica de Guevara. Nadie  se acordó del emblemático tema “Girasol”, de la época con La Nave, y por primera vez en mucho tiempo no sonó en vivo.

El concierto fue cerrado con el tema que da nombre al disco, cuyo texto relaciona muchas cosas del universo. Fue un perfecto cierre que produjo una merecida ovación del público y de paso las ganas que empiece la segunda temporada de Ciclo y Aparte, que estamos seguros terminará convertida en una opción que, más temprano que tarde, llenará la sala.

Juan Carlos Ballesta