El quinteto caraqueño ofreció un concierto sólido y emotivo, con la nueva incorporación del guitarrista Rudy Pagliuca
Zapato 3
Concierto en Sala Mon, Madrid
Rimas y Cicatrices Tour
(Noviembre 29, 2025)
Un año después del anterior concierto en Madrid (crónica aquí) la nueva visita despertó muchas expectativas dada la reciente y sorpresiva renuncia del guitarrista Álvaro Segura.
Sobre tan trascendente acontecimiento la banda tomó una posición distante y silenciosa, sin emitir comunicado alguno, mientras siguió promocionando las fechas de la gira, la mayoría ya comprometidas antes de que se conociera la retirada de Álvaro, desde 2024 instalado de nuevo en Caracas.
Por el contrario, Carlos Segura (voz), Fernando Batoni (bajo), Jaime Verdaguer (teclados, secuencias) y Darío Adames (el baterista que tuvo la dificil misión de asumir el trágico vacio dejado por Diego Márquez) se concentraron en montar el repertorio, contando con el experimentado guitarrista y productor Rudy Pagliuca (Malanga).
El concierto en la Sala Mon podría en principio haber parecido una repetición del realizado en el mismo recinto hace un año. Pero no, el resultado fue distinto y las vibraciones también.
Zapato 3 venía amenazando con un nuevo disco, pero en la práctica solo tocaron la estupenda “Corazón fantasma”, un primer adelanto que ha dejado satisfechos a todos los seguidores. No hubo más señales al respecto y el repertorio volvió a estar anclado en sus cinco discos grabados en un período de 10 años, entre 1989 y 1999.
¿Cuál fue entonces la diferencia respecto a pasados conciertos? Pues poco y mucho.


El repertorio escogido tuvo pocas variantes respecto a 2024 -muchas menos de lo que cabía esperar, todo hay que decirlo- con apenas tres canciones distintas del viejo repertorio (“Súper subjetivo”, “Tocarte Tocarte” y “Obstinado”).
La verdadera diferencia ocurrió en el performance, con acento puesto en Rudy Pagliuca, cuyos aportes no se quedaron en interpretaciones fieles de los riffs y solos ampliamente conocidos, sino que le agregó su propio veneno, especialmente en solos y en segmentos extendidos como el de “Uñas asesinas”, recreación acelerada y rockera.
Presentado como “el director de la banda”, Jaime Verdaguer ha ganado cada vez más peso dentro del sonido de la banda, sin que ello signifique que los teclados sobresalgan en exceso. Ubicado en un lateral, Verdaguer lleva el pulso con expresivas capas de teclados y adecuadas secuencias aquí y allá, cosa que adquiere especial relevancia en “Corazón fantasma”.
Batoni, ahora con nuevo look, ha logrado establecer una interesante sociedad rítmica con Adames, quien luce bastante sólido y seguro ya con suficiente tiempo en la banda como para realizar sus aportes.
Mientras tanto, Carlos Segura, ha seguido un proceso inverso al de la mayoría de los vocalistas, quienes a medida que pasa el tiempo sufren para lograr cantar ciertas notas, además de lucir fuera de forma. Segura demuestra que los años le han sentado bien en seguridad y potencia.
Zapato 3 ha logrado resucitar -de nuevo- mucho mejor que en 2012 en aquella acción tipo Ave Fénix que trajo a la banda de vuelta tras 12 años de ausencia. Ahora todos lucen cómodos, incluso Pagliuca, como si tuviera años con el grupo. Es lo que tiene ser un músico solvente y versátil.


Dentro del repertorio de 20 canciones, los discos que ocuparon más de la mitad fueron Bésame y suicídate (1991) y Cápsula para volar (1995), con seis y cinco canciones, respectivamente.
Y claro, a esos dos discos pertenecen canciones ineludibles que ahora suenan re-oxigenadas. Del que muchos consideran el disco clave de Z3, tocaron “Como un fantasma”, la indispensable “Tan cerca de ti”, “Amo las estrellas” -cantada a todo pulmón por el público-, el clásico de Seguridad Nacional “Uñas asesinas”, “Ahora estoy sin ti” y “Pantaletas negras”.
Mientras, de Capsula para volar (1995), disco que incorporó muchas de las influencias de los 90 y en el que Verdaguer tuvo gran protagonismo, estuvo representado por la infalible “Cuchillo”, “Muriendo por ti” (que ellos rebautizan “Dulce”), “Súper Subjetivo” (bienvenida después de años), “La razón de estar aquí” y el otro clásico de la Seguridad Nacional, “Vampiro” -dedicada a Cangrejo, fallecido hace unos meses-, todas interpretadas durante el primer tercio del concierto.
La dos piezas que escogieron del debut, Amor, Furia y Languidez (1989), “Tocarte tocarte” y “No puedo despegar” sonaron repotenciadas, quizá porque aquella grabación fue bastante precaria.
“Pienso perdonarte”, la soberbia “Obstinado” y la clásica “Amor de hierro” fueron las escogidas de Separación (1993), mientras que de su último disco, Ecos punzantes del ayer (1999), solo aparecieron “Antonin Artaud” y el infalible cierre, “Entrada de bala”.

Fue un concierto redondo, con buen sonido -a pesar de ciertos problemas en la prueba de sonido que Segura dejó entrever en un comentario- y estupendas visuales que incluyeron dosis de IA (sin apabullar), público entregado, producción a la altura de Alex Rivas, aunque siguen en deuda con nuevo material ya que solo tocaron dos composiciones del siglo 21, “Amaranto” y la mencionada “Corazón fantasma”, por lo cual, hasta previo aviso, Zapato 3 sigue removiendo la nostalgia de dos o tres generaciones de venezolanos, pero ahora con una renovada energía que apunta que habrá Zapato 3 por mucho tiempo más.
Juan Carlos Ballesta
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