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La Vida Bohème en Madrid: el largo camino de la resiliencia hasta uno de sus mejores conciertos

La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas

Con un nuevo disco recién publicado, la banda caraqueña regresó a Madrid para ofrecer uno de los mejores conciertos que le hayamos visto

La Vida Bohème
Concierto en Sala But, Madrid
Tierra de Nadie Tour

(Noviembre 26, 2025)

Si algo ha demostrado La Vida Bohème en estos casi 20 años de carrera, es que siempre han dejado, concienzudamente o no, que la resiliencia termine llevando el timón.

Ese pequeño grupo que se impuso en el Festival Nuevas Bandas 2008, se las ha visto de todos los colores en el largo camino para llegar al comienzo de su nueva gira, este 26 de noviembre de 2025, en la Sala But de Madrid.

Esos primeros días, donde habían creado una comunidad de fanáticos que esperó fiel y firmemente a la salida de su rompedor debut, Nuestra, en 2010, se veían atropellados por los estudios de su cantante, Henry D’Arthenay, en el país donde decidieron comenzar la travesía de soporte de su quinto álbum, aunque, paradójicamente, esa exclusividad al no ser parte frecuente del circuito de conciertos de Caracas en su momento de mayor borboteo le entregaba muchísimo más valor a cada concierto del grupo, que agotaba salas adónde quiera que montaban su tarantín en Venezuela.

El cuarteto salió no solo vivo, sino también muy fortalecido de esa etapa, que les valió una firma con uno de los sellos del momento de la música latina en los Estados Unidos, Nacional Records, y comenzó a gestar, con el listón muy alto, la segunda parte de su trilogía planteada, Será (2013), que, en una de las estampidas migratorias causadas por la crisis venezolana, los llevó a cambiar su centro de operaciones a México, desde donde se gestó La Lucha (2017), finalizando su brillante trilogía con un álbum que contrastaba la visión de Venezuela desde Venezuela con una óptica de Venezuela desde fuera, con sus luces y las mil sombras escabrosas que todos los migrantes del mundo, incluyendo los casi 8 millones de migrantes reportados por ACNUR en 2024, marcando uno de los procesos migratorios que ha moldeado al mundo y sus gobernantes pese a los atrabiliarios y poco minuciosos -pero altamente efectivos- esfuerzos de unos pocos de invisibilizar la obra de los cruentos dictadores que nos tocaron por fanatismo ideológico.

Pasó la pandemia, sufrieron pérdidas familiares valiosas y dolorosas, salieron dos de los miembros fundadores del grupo (Rafael “Boli” Pérez Medina, bajista, en 2016, y Daniel De Sousa, guitarrista, en 2020), y un tercer músico, Héctor Tosta, abandonó el barco tras verse envuelto en un alegato en redes como parte del movimiento Me Too Venezuela, en 2021.




Y La Vida Bohème, ahora con su expresivo cantante, Henry D’Arthenay, su carismático baterista Sebastián “Chevy” Ayala y Daniel “Mono” Briceño (ex Salpachino y Atlas, y que sacó un EP titulado Picos y Valles junto a Beto Montenegro de Rawayana hace algunos años) en el bajo, buscó una nueva forma de seguir adelante, sin obviar la controversia y la forma de atajar el asunto, tan comentada como criticada en redes sociales en su momento.

Es de hacer notar que era un momento difícil para todos los que crecimos en esa movida, y que las distintas formas de abordar el tema resultan ser, pues, eso: formas de lidiar con algo que se siente más grande que nosotros, y que, en el medio de buscar justicia y mejores formas de relacionarnos -que no culpables ni venganza- nos tocó aprender que debe existir una proporcionalidad en los castigos, la cual extingue, o no, el camino hacia el perdón de los implicados. Y ya eso el tiempo se encargará de hacerlo, pues ni tú, ni yo, aunque quizás nosotros, tenemos algo que ver en la respuesta.

Prueba patente de ese empuje a seguir hacia adelante luego de la crisis son los EPs FR€€$$R (2020) y TITULARES (2022), cuyas canciones terminaron en el larga duración Caribe Caribe (2023), sin olvidar mencionar a sus predecesores: el Live Session Tiempo Compartido (2021) y su EP acompañante, Tiempo Comparti2 (2022), donde ofrecían versiones alternativas de distintas piezas de su repertorio.

Todo esto abrió paso al reencuentro con el público que seguía en Venezuela y también estupendo disco en vivo Diáspora Live Vol.1 (2024), una grabación que volvió a acercar al grupo al público que lo acompañó en sus primeros pasos y de la forma que los conquistó: con el poder de sus canciones y la energía imprimida en cada una de sus presentaciones. Ese período se vio reflejado en su fabuloso concierto de 2024 en Madrid (leer crónica)

El camino hacia Tierra de Nadie (2025), aunque no exento de polémica, no ha tenido tantas curvas, aunque sí las hubo, como cuando abrieron un debate sobre el uso de Inteligencia Artificial en algunas de las imágenes relacionadas a la promoción del álbum y sus sencillos, lo cual, por supuesto, dio pie a un debate con todo tipo de opinión, a favor y en contra, sobre el uso de estos modelos generativos en el arte que consumimos, la ética en juego por la forma en las que son nutridos, y de lo que me abstendré a opinar porque puedo entender muchos argumentos a favor, pero entiendo aún más los que se enfrentan a este avance tecnológico que parece formar parte de todo lo que hacemos hoy en día, y que busca condenar al olvido a todo aquel que no se monte en el barco, o quizás soy yo siendo dramático.

Debate aparte, sí he de decir que la música de La Vida Bohème la siguen haciendo personas, y que, a juzgar por lo visto en el escenario de Malasaña, barrio vital de la movida cultural madrileña, también la siguen haciendo personas. De hecho, y quizás viniéndome arriba por lo bien que sonaron, es posible que esas personas hayan dado uno de los mejores conciertos de la carrera del grupo caraqueño. O, aquí sin temor a equivocarme, uno de los más emotivos de su carrera.

Ataviados de rojo, con ánimos de reivindicar el color de la revolución, Henry D’Arthenay (voz y guitarra), Daniel Briceño (bajo y sintetizadores) y Sebastián Ayala (batería y secuencias) se presentaron en tarima no solo con Iván “Gon-Gon” Infante, exintegrante de Sónica y San Tomé que desde hace algunos años forma parte del grupo como músico en vivo, en la guitarra y percusión menor, sino con Daniel De Sousa, guitarrista original de la banda, retomando, con su inseparable camiseta del Caracas F.C., su puesto dentro de La Vida Bohème, al menos temporalmente. Uno de los bonitos reencuentros, aunque no el único.




El show arrancó puntual con “Entretenimiento”, segundo track de Tierra de Nadie, una canción con ecos a LCD Soundsystem y, por supuesto, al indie sleaze que tanto influenció al grupo a finales de la década de los 2000.

Manos Arriba”, de Caribe Caribe y de la banda sonora de FIFA 2021, y la muy aplaudida “Calle Barcelona” seguían en un setlist que volvía al disco a promocionar con una de sus mejores canciones: “Pobres Románticos, una muy linda canción de amor sobre los arrepentimientos.

La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas
La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas

Lejos” sería la quinta canción del recital, y dejó uno de los tantos momentos memorables de la noche con Henry D’Arthenay cantando desde el público en perfecta comunión, como si se abrazaran viéndose desde su condición de migrantes. “¡Coño!”, otro track de Tierra de Nadie, comenzaba a subir la distorsión, y era seguida por “Acción (O: decreto de guerra a muerte a los traidores del rock latinoamericano)”, de Caribe Caribe, y “¡Al Coro De Las Masas!”, otro track de su más reciente trabajo.

El noveno track fue “Control”, otro regreso a Caribe Caribe, para presentar “Calle en el Cielo”, otro corte de difusión de Tierra de Nadie.

La Vida Boheme en Madrid

La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas
La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas
La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas




Flamingo” y “La Belle Époque” (originalmente con la cantante mexicana Fer Casillas) dieron pie a otro momento especial: Rafael “Boli” Pérez Medina volvía a enfundarse el bajo para tocar con el grupo que dejó en 2016. El músico, ahora establecido en Madrid, donde formó parte del grupo Todo Bien Todo Mal, tocó uno de los temas donde su trabajo en el bajo se siente más marcado: “La Piel del Mal”, del álbum Será.

Entre abrazos, a casi diez años de la última vez que tocaron con él, un Henry, notoriamente emocionado, presentaba el track homónimo a su nueva placa discográfica, para terminar el show -antes del encore, por supuesto- con “La Vida Mejor”, tema que siguió con un jamming que dio paso a que sonara el clásico “Caracas de Noche” de Javith y DJ Marvin, uno de los temas insignias de la electrónica caraqueña, que dio pie a “Niña Bonita”, un tema en clave de tambores con el que también despiden en Diáspora Live Vol.1.

El corto descanso de rigor devolvió a tarima al quinteto, para despedir con unas excelentes versiones de “Radio Capital”, “Cementerio del Sur, Cementerio del Este”, “El Zar” y “Nicaragua”.

La Vida Boheme en Madrid
Foto: Moisés Arenas

No hay notas: sencillamente fue un gran cierre para un concierto que supo repartir muy bien cada canción en un orden casi perfecto, y que aún así dejó grandes temas del repertorio del grupo por fuera.

Se echaron en falta “Hornos de Cal”, “El Sentimiento Ha Muerto”, “Viernes Negro”, “Danz!”, “Angelitos Negros”, “Mi Mar Mi Nada”, “Você”, “El Futuro Funciona”, “Carrusel / Suzie Kamikaze” o “¡Plis, plis, plis!”, así como las que nunca tocan (“I.P.O.S.T.E.L.” y “Nuestra”, aunque tuve la suerte de verlos tocarlas a doble función junto a VINILOVERSUS en 2010 en el por entonces llamado Centro Cultural Corp Banca, la que probablemente fue la última vez que las tocaron).

Sus canciones y sus potentes shows siguen hablando por ellos, que además se sienten tan merecidamente orgullosos de su nuevo álbum que se atreven a dejar muchas de sus más queridas creaciones para mostrar su nuevo repertorio y la apuesta, a mi parecer, funcionó.

Lo fácil hubiese sido darle al público principalmente temas de Nuestra y Será, a priori, los dos álbumes más queridos por el público. Pero La Vida Bohème no es esa banda. De hecho, me parece que han hecho un gran trabajo de no hacer lo obvio en estos últimos años.




En un mundo que sigue siendo muy pop, su música se ha hecho, si cabe, más rockera y pesada. Sus letras se han vuelto más lúdicas y ocurrentes y menos poéticas, pero conservan el mismo desenfado punk que aquellos chicos que ganaron el Nuevas Bandas con sus cascos amarillos.

Con un público que sigue recordando los míticos conciertos de la plaza Alfredo Sadel, los baños de pintura de la era de Nuestra o el sentimiento que genera Será en todo aquel que lo escuchó en el momento en que salió, La Vida Bohème se plantan, enhiestos y resilientes, a mostrar todo lo que tienen para decir luego de haber pasado juntos algunos momentos difíciles que sin duda moldearon a los músicos que son hoy, y, entre lo malo, qué buena noticia que ver esos eventos desde el retrovisor corresponda con un gran momento creativo para D’Arthenay, Ayala, Briceño y compañía.

Barcelona (28/11), Nueva York (18/12), Miami (20/12) y Caracas (22/12) esperan al grupo para el resto de esta gira soporte de su nuevo álbum y yo, si estuviese en alguna de esas ciudades y estoy leyendo estas líneas, no dudaría ni un momento que ir sería una buena elección, no solo por recordar la música de la Venezuela donde crecimos, sino porque La Vida Bohème nunca, probablemente, había sonado así de bien, pero siempre, con toda seguridad, las canciones han sido estupendas.

Alejandro Fernandes Riera

Fotos: Moisés Arenas