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Vytas Brenner: la eterna ofrenda

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Vytas Brenner

El aventurado músico revolucionó la escena venezolana de los años 70 mezclando rock con las raíces tradicionales, estableciendo paradigmas aún vigentes


El 19 de septiembre de 2021 el innovador músico venezolano nacido en Alemania habría cumplido 75 años. Un infarto se lo llevó el 18 de marzo de 2004 a los 57 años, mientras preparaba un nuevo disco en Salzburgo, Austria.

El legado de Vytas permanece fresco y vigente, a pesar del olvido al que fue sometido durante mucho tiempo. Durante sus días de gloria en los años 70 junto a la agrupación Ofrenda, construyó una propuesta que imbricó sin prejuicios ni complejos la música tradicional venezolana con el rock que aún es paradigma.

Aún sus discos permanecen ocultos para las nuevas generaciones

Juan Carlos Ballesta

Probablemente no haya existido en Venezuela una propuesta musical más visionaria que la de Vytas Brenner y su Ofrenda. Desde la aparición de La Ofrenda de Vytas Brenner (1973), su influyente  y prístino disco debut, su propuesta sigue conservando su frescura y absoluta vigencia.

La Ofrenda de Vytas
Diseño de Arte: Dilcia Galea

Vytas –quizá sin proponérselo– ayudó a muchos que solo escuchaban rock a acercarse con otra actitud a la música tradicional venezolana, a la geografía del país, a su fauna y flora, a sus costumbres y personajes.

Y todo ello gracias a la decidida vocación investigadora y a su mente liberada de clichés. Brenner, como muy pocos hasta ahora, fusionó lo anglosajón con lo autóctono, sin ningún tipo de complejos, ni miedos, ni estereotipos.

Piezas como “Frailejón”, “Morrocoy”, “La Restinga”, “Playa de Agua”, “Cariaco”, “Gavilán”, “Ana Karina Rote”, “Caracas para Locos”, la adaptación de “Canchunchú Florido” de Luis Mariano Rivera y otras muchas, delatan el riesgo asumido, el amor por el país que lo adoptó siendo muy joven y un espíritu aventurero presente en toda su obra de los años 70, década en la cual también contribuyó con varias bandas sonoras de películas como “Adiós Alicia”, “Se llamaba SN” y “Carmen la que contaba 16 años

Vytas también compuso la música de muchos de los episodios de «Viajando con Polar«, que mostraban paisajes diversos de la geografía venezolana.

Los discos con la Ofrenda sucesivos al debut, Hermanos (1974), Jayeche (1975) y Ofrenda (1978), conforman un legado paradigmático dentro de la música popular venezolana  que pocos se han atrevido a superar.

Vytas Brenner Hermanos
Diseño de Arte: Ramón Rojas

Pero Vytas, quien se encargaba de los teclados y voz ocasional, no lo hizo solo. A lo largo de esa etapa contó con músicos de gran nivel, entre ellos Pablo Manavello (guitarra), Carlos Acosta (bajo), Felipe “Mandingo” Rengifo (congas), Jesús “Chu” Quintero (percusión y cuatro) –fallecido en la tragedia del Grupo Madera en el río Orinoco-, Carlos “Nené” Quintero (percusión) y los bateristas Frank Rojas, Eliazar Yánez e Iván Velásquez.

A finales de los 70 se unió Luis Olivier para ayudarlo con los teclados.

Entre sus logros memorables estuvo aquella gira nacional de 1976 cuyo audio fue registrado y editado en el doble LP, Ofrenda en vivo (1977), un hito para la industria discográfica venezolana, poco acostumbrada a editar trabajos en directo.

Vytas Brenner en Vivo

Fue el primer disco en vivo de calidad editado en Venezuela. De hecho, siguen siendo muy pocos los que a la fecha conforman el catálogo en vivo de Venezuela. Aquella gira fue realizada contando con la más avanzada tecnología de la época, algo a lo que Vytas nos acostumbró aquellos años.

Su parafernalia de teclados era notable y ella incluía sintetizadores Moog, Solina String Ensemble, Clavinet, piano Fender Rhodes y otras herramientas claves en la era analógica que usaban los grandes grupos del mundo.

Caracas era otra en los años 70. La delincuencia no se había desatado y aún era posible caminar de noche por las calles de la ciudad o tomar un autobús, sin miedo ni paranoias. Así, era posible asistir religiosamente a cada recinto donde Vytas otorgaba su ofrenda musical: Teatro París (luego La Campiña), Teatro  Municipal, el Poliedro, Aula Magna de la UCV…

Sus shows siempre estuvieron cargados de energía, mucha innovación, audio impecable y ejecuciones memorables. En muchos de ellos participaba la formación original del grupo Madera, fallecida casi en su totalidad en un trágico naufragio en el río Orinoco el 15 de agosto de 1980.

Vytas inspiró a muchos músicos venezolanos a fundar una banda y no quedarse en lo obvio. Nunca es tarde ni suficiente para rendir homenaje a este músico nacido en Tübingen, Alemania, que dio sus primeros pasos musicales en España con el proyecto Brenner’s Folk y luego con el grupo Pic-Nic, al que pertenecían la cantante Jeannette y el guitarrista Toti Soler, pero que se desarrolló y consolidó en Venezuela, donde el primer intento fue el dúo Vytas y Mafe en 1972.

La propuesta de Vytas Brenner trascendió a su tiempo, a pesar de la incomprensible ignominia en la que cayó durante las décadas de los 80 y 90, circunstancia que lo impulsó finalmente a probar de nuevo en su país de origen.

Su desaparición física lejos de la tierra que lo vio trascender como músico, ignorado por la industria radial y discográfica, es una prueba del abandono en que caen muchos artistas venezolanos (y latinoamericanos en general) y su obra tras haber alcanzado días de esplendor.

Paradójicamente, tras su muerte unas pocas de sus canciones volvieron a sonar en radio, en algunos casos para rellenar algún espacio exigido por la Ley Resorte y otros por el conocimiento de los programadores de ciertas emisoras.

Incluso Los Amigos Invisibles se atrevieron a versionar “San Agustín” para su disco Super Pop Venezuela. Su música parece estar en cofres con cerrojo, aunque el sello español Munster Records reeditó el debut en 2015 y Best Record en Italia haya realizado una limitadísima edición de 450 LPs de Jayeche en 2016.

El sello inglés Soul Jazz Records incluyó varios temas emblemáticos en Venezuela 70: Cosmic Visions of a Latin American Earth (2016) gracias a la curaduría de DJ Tostoni (Toni Arellano).

Pero aún la deuda con Vytas es inmensa.

Bajo cualquier circunstancia, la música de Vytas permanecerá siempre como una de las más hermosas y valiosas ofrendas que haya recibido uno de los más vapuleados países del siglo 21.