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La clase magistral de León Benavente en Tomavistas Extra

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Tomavistas Extra León Benavente Chaqueta de Chándal

Si hay una banda de rock en España que lo tenga todo esa es León Benavente. Así quedo patente en Tomavistas Extra, con Chaqueta de Chándal como atractivo preámbulo

León Benavente + Chaqueta de Chándal
Tomavistas Extra
Concierto en Ifema, Madrid

(Septiembre 18, 2021)

Hacía casi dos años que León Benavente no tocaba en Madrid. Aquel concierto en La Riviera el 14 de noviembre de 2019 (leer crónica aquí) fue realmente telúrico, en tiempos prepandémicos con el público codo con codo y el sudor haciendo ósmosis de uno a otro.

Ahora la forma es muy distinta, cada asistente en una especie de jaula individual -la sillas- con grilletes imaginarios en los tobillos.

El cuarteto conformado por Davis Cobas Pereira aka Abraham Boba (voz, percusión y sintes), Eduardo Baos (bajo, sintes), Luis Rodríguez (guitarra y teclados) y César Verdú (batería), no ha hecho sino crecer en su puesta en escena y sus canciones madurado de manera extraordinaria.

No tienen material nuevo justamente desde su tercer disco de 2019, por ello el repertorio interpretado en Tomavistas no presentó casi variantes, salvo la emotiva versión de “Niño futuro” en homenaje al fallecido cantautor Rafael Berrío.




Así, disfrutamos de cuatro canciones del debut León Benavente (2013), otras cuatro del segundo álbum (2, 2016) y cinco de Vamos a volvernos locos (2019), con lo cual la condensación de canciones imprescindibles fue del 100%.

León Benavente posee una magia que muy pocos grupos poseen. Abraham Boba es quizá el cantante de rock en español que mejor se le entiende, modula y pronuncia de forma óptima y conoce muy bien sus fortalezas. En directo, parte del mérito lo comparte con el ingeniero de sonido, quien realiza una inmejorable mezcla en la que todo suena equilibrado y potente.

Pero, además, los textos huyen de los tópicos. No importa que hable de amor o de política, Boba se las arregla para construir unas letras memorables y así contarnos de forma imaginativa -con los necesarios recursos literarios sin caer en lo excesivamente intelectual- sobre la cotidianidad de un español medio, los planes de una pareja o sobre las interrogantes del mundo actual. Al mismo tiempo, se desdobla magistralmente tocando el sintetizador o descargando furia en roto toms.León Benavente Tomavistas ExtraLeón Benavente Tomavistas Extra

El peso instrumental cae en Baos, Rodríguez y Verdú, cuya fuerza, precisión y matices permite que las canciones puedan pasar de momentos de absoluta euforia y frenetismo a otros de contenida emotividad.

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Recordar el segmento avanzado el concierto que conformaron “Ayer salí” y “Tipo D” -dos synth pop trepidantes a lo Primal Scream-, el wall of sound de aroma funky con declamación incluida de “Aún no ha salido el sol”, el galope tendido de “Disparando a los caballos” -con juego de luces inmejorable- y esa especie de twist maldito llamado “Gloria”, es referirse a una apoteosis muy difícil de lograr.

Sin duda, esa seguidilla valió todo el concierto, aunque no por ello el resto dejó de ofrecer grandes emociones. Allí estuvo a punto de romperse el orden ya que el público -inevitablemente, como era lógico- comenzó a brincar y a intentar abrir espacios para bailar.

La verdad es que desde antes de comenzar el show, León Benavente se ocupó de conducirnos por el camino correcto, escogiendo una música de ambiente que incluyó Autobahn de Krafwerk, “Fame” de David Bowie, “Coconut” de Harry Nilsson, y otras delicias del más infeccioso synth pop.

Y aunque en esos momentos previos daba la impresión que sería una noche con menos público que la previa, lo cierto es que minutos antes de arrancar las primera notas, ya se había llenado el patio y buena parte de las gradas.

Cuatro monos” y “Amo” rápidamente sintonizaron a toda la audiencia. No hubo titubeos ni en performance ni en sonido. Todo perfecto desde el primer minuto. Y ese profesionalismo se agradece.




De ahí en adelante, la noche algo fría se volvió cálida. La soberbia linea de bajo de Baos y el sinte condujeron “Como la piedra que flota”, mientras Boba cantaba: “Cuando me acerco a ti / Me acerco a un universo /Hecho con flores de cactus sobre la arena en la playa de Barra / Vamos a volvernos locos / Vamos a volvernos locos / Sí, Como la piedra que flota / Como la piedra que flota / ¿Estás conmigo en esto? / Que esto no sé hacerlo solo / Salir a salvo de todo este lío es cuestión de suerte”

Luego tocaron “Estado provisional”, un tema a menor velocidad con letra de despecho, la cual dio paso a “Mano de santo”, una de las canciones de aroma ochentero, otro midtempo.

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Entonces nos regalaron “La Ribera”, con su elegante y eufórico aroma a britpop de Elbow o Doves en el que reluce la guitarra, precediendo a la acelerada “Celebración (siempre hacia adelante)”, que contó con luces centelleantes para potenciar el ritmo.

Siguió “Ánimo, valiente”, otra de las composiciones clásicas de León Benavente. Su letra es significativa: “Tú, que sabes escalar las montañas / Que recorres los caminos con paciencia / Que conoces toda España / Y vives bajo la influencia / Tú, que sabes lo que fueron los ochenta / Te mereces todo lo que te pase / Eres de la resistencia / El cuchillo entre los dientes / Ánimo / Ánimo, valiente”.

Era el preámbulo del segmento álgido del concierto, luego del cual interpretaron el temazo “La canción del daño”, un tema duro y reflexivo sobre los tiempos que corren, en realidad sobre la soledad y el auto-engaño.

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Luego de retirarse y dejar un loop de sintetizador sonando, regresaron para regalarnos el clímax final con “La palabra” -temazo con una construcción muy a lo The Jesus and Mary Chain– y el explosivo “Ser brigada”, con un bajo insuperable, una guitarra altamente expresiva y una letra que desde hace ya tiempo ha creado una increíble complicidad con el público.

Imposible estarse quieto mientras Boba narra las aventuras y desventuras de los protagonistas: “Bien pudo ser cosa de magia / Cuando se transformaron en bestias / Él en un lobo feroz y ella en un pájaro con cresta / Llegaban las malas noticias de todas las partes del mundo / Y a ellos solo les preocupaba ser felices siendo fieras en su refugio / Y ocurrió así / Ella solía cantar cuando a él le faltaba valor / Crearon su propia sinfonía y su melodía / Se escuchaba desde Lisboa a Perpiñán / De La Coruña a Gibraltar…”

Y nos fuimos eufóricos pensando en que esto es una banda de rock genuina y auténtica, con todo en su sitio. León Benavente, ahora mismo, es un paradigma dentro del rock.




Chaqueta de Chándal: el equilibrio entre ironía e intensidad

No lo tenía fácil el trío catalán que conforman Guillem Caballero (voz, teclados), Natalia Brovedanni (guitarra, voz) y Alfonso Méndez (batería, coros), sabiendo que antecedían a León Benavente y muchos no conocían su música. Ellos lo sabían.

Caballero apeló en todo momento a la ironía y el sarcasmo, generalmente con tino. De hecho, su mayor ironía fue repetir varias veces “vamos a tocar otra versión de León Benavente”, hasta que avanzado el concierto, quizá para no exacerbar el despiste de algunos, aclaró que las canciones eran propias y pertenecían en su mayoría al disco de 2019, Gimnasia Menor (el cual forma parte de nuestra lista de los 25 mejores discos españoles de 2019)

Chaqueta de Chándal Tomavistas Extra

El sonido motorik mezclado con psicodelia garagera y noise pop, recuerda por momentos a Neu!, al primer Stereolab, a algunos momentos de Inspiral Carpets o incluso la banda española Schwarz, es la inspiración principal de la mayoría de los temas del único disco, ahora enriquecido con elementos de inspiración art punk, notables en los dos temas que forman parte de un single de dos canciones publicado este año y una nueva canción, adelante del inminente segundo álbum.

Uno es “La insoportable levedad del ser rico”, una enérgica canción con guitarra envolvente y el otro, “Cayetana”, un tema de aire punkete que fue presentado por Brovedanni como una dedicatoria a su paisana argentina Cayetana Álvarez de Toledo, que incluye frases como “que te toque intimar con Aznar”.

Chaqueta de Chándal Tomavistas Extra

Chaqueta de Chándal Tomavistas Extra
Foto: Óscar Ribas T

El estreno fue “Vademecum”, un tema sobre las pastillas, que será parte del segundo disco a publicarse en 2022 y que nos hizo recordar a XTC en su primera etapa con Barry Andrews y a Magazine.




La envolvente “Bajón en el Masnou”, la pareja “Artículo primero” (con retazos de reggae) y “Artículo segundo”, “Hablemos del mineralismo” (que aborda las conspiraciones, la mano negra…), y el “El amigo del mal” (“que habla de nuestro fracaso contra el comunismo, en Madrid no os ha pasado, a nosotros si”, palabras mordaces de Guillem), en la que en la parte intermedia simularon su final (“la canción no ha acabado, es para saber si aplaudíais”), sonaron poderosas.

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Entre ellas Guillem fue lanzando dardos como “esta canción trata de gente pesada que te pone canciones de Los Planetas” o la frase más punzante “nunca hemos tocado en un sitio tan distópico”, un poco afectado porque las gradas estaban vacías y la asistencia no había sido la esperada (lo que cambió radicalmente una hora después).

La parte final con “A moderno resabiado no le mires el dentado” -pieza que recuerda mucho a Stereolab en sus primeros tiempos- y los ocho fantásticos y rabiosos minutos de “Maldito Parné”, cerraron una muy buena presentación, que adoleció de ayuda alguna en el escenario y solo contó con tímida ayuda en las luces.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Óscar Ribas Torres


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