La banda venezolana pisó España por primera vez para ofrecer un doble concierto coincidiendo con un nuevo disco, congregando a una fiel legión de seguidores
Tomates Fritos
Concierto en Sala Nazca, Madrid
La Bella City Tour
(Noviembre 25, 2025)
Han pasado casi 30 años desde que vimos por primera vez a Tomates Fritos tocando en directo. Era el Festival Nuevas Bandas de 1997 y la banda de Puerto La Cruz -que se había formado el año previo- estuvo a punto de ganarlo. De aquella camada es la única que sigue existiendo y produciendo.
Nuestro último encuentro con la banda databa exactamente del 15 de noviembre de 2017 (leer crónica), ocho años antes de este momento emotivo de su debut en Madrid.
Tomates Fritos fue portada y reportaje central de la edición impresa 16 de Ladosis. Ha sido protagonista de muchas crónicas de conciertos y reseñas de discos, y luego -ya en web- de una estupenda entrevista cuando lanzaron el homónimo y rupturista quinto disco en 2016, tras el cual no había sido publicado un nuevo álbum. Hasta ahora.
Tomates Fritos nunca había cruzado el océano, por lo cual este debut en Barcelona y Madrid significa mucho, aunque sea tardío, como en el caso de otra banda que se también se atrevió este año, Los Mentas (crónica aquí). En ambos casos, una parte de su público forma parte de la diáspora que recaló en España.
Tomates Fritos es uno de los casos más notables de resiliencia en el espectro del rock venezolano. Reynaldo Goitía (Boston Rex) y Carlos “Kike” Franco han mantenido la banda a flote contra viento y marea. No es cualquier cosa en un país que no ha proporcionado las mínimas condiciones para desarrollarse como músico y que no cuenta con una industria sólida, a pesar de diversos esfuerzos desde el ámbito privado a lo largo de los años. Eso sin mencionar la larga lista de problemas en la vida diaria. Por ello, es un acto heroico que una banda 100% independiente siga existiendo y que asuma el riesgo autogestionado de cruzar el Atlántico.
Esta aventura española contó con otra pieza clave en el engranaje desde los inicios, el baterista, ingeniero y productor, Max Martínez, ahora viviendo en España.
En formato trío -con puntuales y muy relevantes apariciones de Carlos Angola en el bajo- afrontaron estas dos presentaciones, ante un público conocedor de su obra evidentemente agradecido y muy participativo. A estas alturas, escuchar a Tomates Fritos en directo produce una mezcla de sensaciones que pasan obviamente por la nostalgia pero también por la admiración y ganas de escuchar el nuevo material.
Unos días antes de este viaje la banda lanzó sorpresivamente su nuevo disco, La Bella City, el cual originalmente debía haberse publicado en 2024 pero la compleja situación derivada del fraude electoral convertido en golpe de estado del 28 de julio echó al traste los planes.
Cuatro canciones del disco fueron interpretadas durante el show, una de ellas -“Nada que hacer”- como tema abridor, una especie de declaración de principios: “somos los Tomates Fritos y seguimos más vivos que nunca haciendo música”.
Los acompañó Carlos Angola en un vigoroso bajo, al igual que en el siguiente tema, “Me haces bien” un single de 2019 que fue rescatado de esa especie de limbo que son las plataformas de streaming para una canción suelta.


Rápidamente, para que no pasara más tiempo sin lograr la conexión absoluta con el público nos lanzaron la infalible “Nadaré hasta llegar” seguida de “Hombre Bala”, dos de aquel disco de 2010 que traía de vuelta a los Tomates luego de Molly (2006).
Enseguida sonaron “Pretexto” y “Vero”, dos de las más representativas canciones de La Bella City, y en las cuales parecen aflorar tardíamente las influencias de Cerati.
Boston Rex sigue siendo el motor de la banda. Cuando coge el bajo significa que tocarán canciones de la etapa en la que el sonido de Tomates estaba influido por Tom Petty, Travelling Wilburys y similares (Molly, Hombre Bala y Hotel Miramar, discos grabados con tres guitarristas), y cuando se pasa a los teclados afloran las referencias de los 80 como The Cars, Men at Work y otros muchos, presentes en Tomates Fritos y La Bella City.


Esto se hizo notar en los lotes alternados de canciones: “Me cansé” y “Calma” de Tomates Fritos, que fueron seguidas por “Aunque me falle tu querer”, “Te molesta” -ambas de Hotel Miramar– y la fenomenal “Sister Saigón” de Hombre Bala, para entonces regresar al presente con “No recuerdo”, después de la cual Boston pidió “hacer la tarea” con el nuevo disco. Es obvio que merecen que todos nos sumerjamos en esta nueva ofrenda.
Y así pasó en el resto del concierto. El trabajo de varios guitarristas fue asumido por Kike Franco de manera brillante, y quizá por el grado de concentración no se movió mucho de su esquina. Max Martínez estuvo impecable en la batería, y como cabia esperar, el sonido estuvo fantástico.
Por su parte, Boston Rex demostró estar muy en forma con su voz, por demás expresiva, en línea directa con Santiago Motorizado y Heberto Áñez (Sr Presidente). Siempre diáfano y genuino se iba comunicando con el público, conocedor de la banda en su amplia mayoría.



Quizá faltó más trabajo de promoción para llenar el local, o coincidió con una atípica semana en la que tocaron tres grupos de rock venezolano, los otros dos (La Vida Bohème y Zapato 3) con público fiel ya comprobado.
Pero el show de Tomates contó con una asistencia notablemente conectada con su música y que no por casualidad provenía de varias regiones de Venezuela, lo que demuestra la acertada siembra que ha hecho la banda por décadas recorriendo el país y la región.
Siguieron con un trio de temazos: “Camino” y la maravillosa “Mi cura, mi enfermedad” -ampliamente cantada por todos- y “Multicolor”
El tramo final del concierto fue sensacional con un cuarteto de canciones infalibles.
La primera fue “Granola” -que representó tremendo reto para Franco-, “Eterna Soledad” (otra muy coreada), “Me veo sin ti” y la favorita de muchos, “Tripolar”.

Terminado el concierto nadie quería irse. Caras conocidas se saludaban y muchos esperaban a los protagonistas para felicitarlos y tomarse fotos.
La siembra ha comenzado, esperamos ver muy pronto a Tomates Fritos de nuevo en España. Lo merecen ellos y nosotros también.
Juan Carlos Ballesta
Fotos: Óscar Ribas



