25 años después de su debut discográfico la banda venezolana de rockabilly y surf rock dio el primero de tres conciertos en España
Los Mentas
Concierto en Sala Uni, Madrid
(Octubre 16, 2025)
Una representativa cantidad de venezolanos residentes en Madrid que por muchos años disfrutaron en Caracas y otras ciudades de la música contagiosa de Los Mentas se encargaron de recibir y hacer sentir como en casa a Juan Olmedillo, Carlos Aray, Richard “El Chicha” Blanco, Héctor “Lucas” Paredes y Luis “Droopy” Pulido.
La verdad, era como estar en Discovery Bar, El Molino o El Teatro Bar en tiempos en los que, a pesar de la crisis, la escena caraqueña ebullia.
Muchas caras conocidas, reencuentros, abrazos, recuerdos y deseos de rememorar momentos no muy lejanos. No se trataba exactamente del tipo de nostalgia melancólica tan común cuando hay desarraigo, sino de una nostalgia revitalizadora al constatar que con un océano de por medio y aún después de tanta desazón, hay cosas en común que no desaparecen. Y una de esas formas de retroalimentación la representan las canciones de Los Mentas, que nos recuerdan el lado jodedor y festivo, parte de la idiosincrasia del venezolano.
Y es justamente ese el sello distintivo de Los Mentas, cuya combinación de surf rock, rockabilly y punk es universal, pero cuyas letras son reflejo de un modo de ser y de una realidad particular que va de lo glocal a lo global.
Parece increíble que este haya sido el debut en España de una banda formada en 1998, ganadora del Festival Nuevas Bandas en 1999 compitiendo contra ocho bandas que hace añales no existen, y cuyo primer disco cumple 25 años en este 2025. Y es más increible aún si consideramos que su estética musical tiene bastantes adeptos en España. Nunca es tarde para emprender ese camino.
Los Mentas ha pasado por diversas etapas, incluidos los períodos de silencio producto de las circunstancias venezolanas que han obligado a sus integrantes a estar esparcidos en varias ciudades de América y Europa.
Con la imagen jovial que los caracteriza -pantalones cortos y camisetas con el logo del grupo y los nombres de cada quien detrás- los cinco músicos salieron decididos a armar la fiesta. Y lo lograron. El generoso setlist estuvo configurado como un continuum, algo que solo pueden hacer aquellos grupos con repertorio amplio y fiel legión de seguidores a la que no hay que presentar canción alguna.




El público asistente se sabía cada tema, por lo que el concierto fluyó maravillosamente, siempre en ascenso.
El fantástico rockabilly instrumental “Playa Lido” (de Masacre en el Pin 5, 2004) dio el pistoletazo de salida y la verdad que no hizo falta mucho más para que se produjera la conexión. El sonido fue controlado por el conocido Ricardo Martínez (Remoto Estudio), quien se encontraba casualmente en España, y más allá de ciertos temores, la prueba fue superada con suficiencia.
El acelerado punk “U.E.L.M.”, especie de himno, produjo el primer mini-pogo. Fue seguida por el balcan-punk “La Cooperativa”, otra del disco Unidad Educativa Los Mentas (2011) el disco que propició la portada y reportaje de la edición impresa 14 de Ladosis.
Fue estupendo comprobar que “On My Way”, de álbum debut Taguara’s Forever (2000) sigue conservando su encanto. Mientras Juan lanzaba su reconocible grito de guerra “¡Arriba Carajo!” comenzaba el tema. Sin pausa, una favorita de grandes y chicos, el psychobilly “Bistec”, cantada eufóricamente por todos. Es una de esas letras que identifica una jerga y nadie que no sea venezolano entiende sin ser explicada.
Juan saludó y agradeció por primera vez. Y arrancó el contagioso surf rock “Prueba de sonido”, de uno de los discos esenciales, Sopa, Seco y Jugo (2008). Carlos Aray demostró una y otra vez su destreza y liderazgo en la guitarra.
El country-rock, “Vicente”, fue una excelente elección y funcionó como puente con “El Ron”, vitaminada pieza que identifica perfectamente la etapa inicial de Los Mentas. Y de manera natural siguieron con “Dios”, del álbum Dios, El Diablo y El Dinero (2014), hasta ahora el último que han editado con composiciones propias.





Después de contar que habían ido a El Brillante a comer bocadillos de calamares, otra de las varias y acertadas grabaciones que sonaban entre canciones presagiaba una especie de homenaje al rock venezolano (que en 2022 tomó forma en el álbum El Museo de los Pillos), segmento que incluyó “Confesión” de King Changó, “Uñas Asesinas” de Seguridad Nacional (popularizada por Zapato 3), “Flamingo” de La Vida Boheme y “Nadaré hasta llegar” de Tomates Fritos (banda que también aterrizará en Madrid por primera vez en noviembre). Las versiones, llevadas al terreno de Los Mentas, funcionaron bien.
Después de un momento distendido retomaron con “Soy pobre”, un sosegado country rock ideal para “bautizar” a Pierina, que subió al escenario. “Te vamos a sacar todos los diablos que tienes adentro” y ella respondió abriendo la boca para recibir el trago de ron añejo. Luego Droopy ejerció de predicador para exculparnos de pecados.
El tramo final fue telúrico, con una seguidilla que comenzó con “Tomar”, el infalible “Carne con papas” (otra expresión “vernácula” de connotación sexual), continuando con los psychobilly “La Motosierra” y “Pataenelsuelo”, para desembocar en la locura colectiva “Alegría”, que incluyó una “hora loca”, típico segmento de fiestas venezolanas en las que los cinco músicos bajaron al público y hasta un “trencito” armaron.
Era la despedida en falso, porque el encore fue una verdadera explosión de adrenalina.
“Johnny Ramone” -una declaración de principios- dio inicio. Siguió “El Kiosko”, momento para el cual la Sala Uni era un pogo colectivo, una celebración absoluta que se extendió “Shawarma Mixto” y el brutal final con “Sopa, seco y jugo”.
Fue un concierto fantástico que dejó satisfechos (y sudorosos) a todos los asistentes y a los músicos, y deja las puertas abiertas para un retorno.
Solo faltó la “burundanga”.
Juan Carlos Ballesta
Fotos: Frank Chávez

Aquí puedes leer la crónica del concierto de Los Mentas de los panas de Arepa Volátil con los que disfrutamos el show



