Paul Simon
Stranger to Stranger
Concord. 2016. EE UU
Muchas aguas turbulentas han pasado por debajo del puente desde que Paul Simon y Art Garfunkel entraran en la escena musical ha finales de los 50 bajo el pseudónimo de Tom & Jerry.
El sonido híbrido entre folk y rock pronto iría decantando hacia formas más sofisticadas dejando en el camino éxitos como “Mrs. Robinson”, “Bridge Over Troubled Water”, “The Sound of Silence” y “The Boxer”, entre otros.
Música y letras con un claro interés en lo social fueron tornándose en un lenguaje poético pero accesible y una música de gran belleza que emanaba principalmente del genio creativo de Paul Simon, quien desde el lanzamiento de Paul Simon Songbook en 1965 hasta Stranger to stranger en 2016, ha delineado un atractivo estilo que mezcla sonoridades africanas, jazz, rock y cualquier género que aporte nuevos colores. Su vasta influencia ha alcanzado a bandas como Yes y a músicos como Annie Lennox.
En éste álbum, el 12 veces ganador del Grammy®, nos presenta 11 composiciones que desde la primera nota nos dicen de la proclividad de Simon a la experimentación sonora que a lo largo del disco revela instrumentos hechos a la medida del compositor.
Simple e injusto resulta llamar a Simon un músico de folk rock, pues la mezcla de elementos que sobresalen en su música es más extensa. Ya en “The Werewolf” Paul inicia con una especie de kalimba en este tema donde el órgano evoca un aire fantasmal.

Empleando una rítmica electrónica, Simon aborda un sonido contemporáneo en “Wristband”, apoyándose en el talento de C.J. Camerieri en la trompeta y Clap! Clap! (el italiano Cristiano Crisci) para la rítmica electrónica.

El breve “Clock” emplea un reloj al inicio, recordando a “Time” de Pink Floyd, de Dark Side of the Moon (1973). El tema pareciera una especie de intro para “Street Angel” donde el autor nos cuenta que “mi corazón va al ángel de la calle…” y “…hace sus versos para el universo.”


Destaca en este álbum la participación de más de 30 músicos que incluyen al legendario baterista de jazz Jack DeJohnette, Gil Goldstein en los arreglos de la sección de cuerdas y la magia vocal de Bobby McFerrin.
Resalta también la participación del compositor y teórico musical Harry Partch quien fabricó para Paul Simon algunos instrumentos a la medida como los cloud-chamber bowls que son una especie de platos hondos invertidos colgando de una barra de madera apoyada en dos columnas del mismo material y que son tocados con palillos de timbal sinfónico.
Simon emplea también el chromelodeon, un curioso instrumento de teclas creado, en su primera versión, en 1945 y que contiene octavas de 43 notas. Esto significa que el uso de microtonalidades es parte de este excelente trabajo musical donde Simon amplia su espectro musical con relativa delicadeza. Glenn Branca, es otro músico que emplea microtonalidades pero en un lenguaje musical más arrollador y estridente.
En el tema titulo Simon nos relata que nerviosamente “esa es mi forma de lidiar con mi gozo”. La canción es de particular belleza sobre todo por la presencia de la trompeta con sordina.

El ligero eco añade también un elemento de profundidad. Sigue con una rítmica explosión “In a Parade”. El ángel de la calle reaparece con esquizofrenia.

En el tercer tema de este segmento, “Proof of Love”, el autor inicia con un hermoso sonido que recuerda aquel trabajo de Ry Cooder con Alí Farka Touré, Talking Timbuktu (1994), o aquella grabación de Herbie Hancock y Foday Musa Suso, Village Life (1985).

Y es que desde mitad de los 80 con el lanzamiento de Graceland en 1986, Paul Simon ha venido demostrando su pasión por la música africana a través de su lenguaje musical que ya en “El cóndor pasa” (1970) mostraba interés por otras fronteras.
Otro breve instante lo conforma “In a Garden of Edie”, un hermoso solo de guitarra acústica que culmina en una serie de armónicos, haciéndolo el tema más introspectivo de este interesante álbum.

“The Riverbank”, “Cool Papa Bell” e “Insomniac’s Lullaby” conforman la parte final de Stranger to Stranger. El primero me recuerda en algo a “Digging in the Dirt” del álbum Us (1992) de Peter Gabriel, uno de los principales promotores de las músicas del mundo a través de su sello Real World.



En el segundo tema hay un evocación del elemento africano lleno de brisa caribeña. Simon se convierte en un sujeto despreocupado pero agradecido por el día a día. La última pieza inicia con el sonido de una sirena y unas campanadas distantes que se desvanecen a la entrada de la guitarra de Paul. “Oh! Señor no me tengas en vilo toda la noche” canta.
Beat electrónicos, cuerdas, instrumentos de vientos, maracas, palmadas, saxofón, tuba y otras sonoridades menos convencionales brotan en cada frase de este álbum que sin reserva alguna les recomiendo.
Paul Simon, miembro del Rock ‘n’ Roll Hall of Fame desde 2006 y una de las 100 personas que delineó el mundo, según la revista Time… y ¿Saben qué? Su discografía junto a Garfunkel y en solitario es una que debe tenerse de la A a la Z.
Leonardo Bigott



