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Raquel Cepeda: una geóloga apasionada por el jazz

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Raquel Cepeda
Foto por Tyran Grillo

La cantante venezolana abandonó hace unos años su profesión de geóloga para dedicarse en cuerpo y alma a su vocación dentro del jazz


Hace algún  tiempo de este fatídico año 2020, tuve la oportunidad de entrevistar a la cantante y compositora venezolana afincada en Houston, Raquel Cepeda, una geóloga que decidió dedicarse a su gran vocación: la música.

Su reciente disco, Passion Latin Jazz, publicado en 2019, adentra a su autora en terrenos del jazz latino de manera particular.

Leonardo Bigott

Mi relación musical con Raquel la inicié el 25 de mayo de 2002, cuando entonces la invité, junto a otras tres vocalistas y al reconocido guitarrista de jazz Gonzalo Micó, músico con más discos en solitario de Venezuela, a la edición #141 de Más A Jazz, mi programa en la hoy extinta pero recordada 97.7 FM La Emisora Cultural de Caracas.

Antonia Toro, Joanna Vega, Karina Stone, Raquel Cepeda, Gonzalo Micó y yo, entablamos una cálida tertulia. Todas tenían un estilo propio y cada una de ellas poseía una cualidad interpretativa cautivadora.

Sin embargo, por esa magia que suele irradiar la música, sentí una afinidad muy especial por el estilo de Antonia y el de Raquel. Esta última partiría hacia Estados Unidos varios años después, estableciendo residencia en Houston, Texas.

Geóloga de profesión pero con una excepcional pasión por la música, Raquel abandonó 15 años de una lucrativa carrera en geología. El pasado año la cantante y compositora editó un excelente álbum como solista, en el cual plasma de singular modo trece composiciones, varias de las cuales son de su autoría.

Esta vez Raquel concede un tiempo a Ladosis para compartir las experiencias de su vida artística en una emotiva entrevista realizada vía Internet.

¿Cómo nace el proyecto Passion?

Passion nació como respuesta a hacer un concierto de jazz latino en un club legendario en Houston, The Mucky Duck, en un momento en el cual yo no estaba trabajando con ese género, sino principalmente con swing y straight-ahead.

Para ese momento, a pesar de que ya hacía piezas del repertorio latinoamericano, y ya había hecho un proyecto de latin jazz con el percusionista Jorge Orta, éste no era mi foco principal.

Sin embargo, ante el reto de hacer este concierto en Mucky Duck, quería asegurarme de que el resultado fuese de altura. Para este fin tuve que sumergirme en una investigación profunda de exponentes del latin jazz y las últimas tendencias para llevar a cabo el proyecto.

Aparte de mi investigación personal, me di a la tarea de escuchar el material curado por el excelente locutor Juan Flores, quien tiene el programa “Jazz Latino” en Houston a través de KPFT 90.1 FM, revisando muchos de sus programas archivados en la página de la emisora.

Armé una banda nueva con músicos que tuvieran el lenguaje rítmico de los diversos estilos de nuestra música latinoamericana, pero que al mismo tiempo manejaran con propiedad el lenguaje del jazz americano. Lo bueno de Houston es que es una ciudad altamente multicultural y pude reclutar músicos de alta talla provenientes de Estados Unidos, Cuba y Brasil.

Conocí en ese entonces a quien sería mi pianista y colaborador en los arreglos, Barry Sames, quien me ayudó a poner en papel las ideas que se estaban cocinando en mi cabeza. Para el repertorio usé piezas conocidas así como piezas originales que ya tenía para ese momento.

El concierto se llevó a cabo el 21 de Noviembre del 2017 y fue un éxito completo. Audiencia, mis miembros de banda, y representantes de la cultura en Houston que estuvieron presentes en el concierto me decían unánimemente que tenía que grabar este material.

Me hice el propósito de llevar este trabajo al estudio de grabación lo antes posible. Un año después, tras haber crecido la banda de 5 a 7 integrantes e incluido arreglos de metales para algunas de las canciones, estábamos ya en nuestra primera sesión de estudio.

Tras otro año de producción, el disco fue publicado el 18 de Octubre del 2019.

Raquel Cepeda Passion¿Qué significa Passion en lo personal?

Passion significa en muchos aspectos para mí, el punto más alto de una transformación que toca todo los aspectos de mi vida personal. Un deseo furioso de hacer arte, música de alta calidad y de hacer de esto un estilo de vida. Tan furioso es este deseo y determinación, que por ello dejé mi carrera como geóloga, y todos los beneficios que esto conllevaba para dedicarme a la música, y no me arrepiento ni un segundo.

Esta decisión ha dado espacios en mi vida para crecer musicalmente, para darme el permiso de aprender y mejorar el arte de componer, de arreglar, de escribir música, cosas las cuales tuve que aprender ya relativamente tarde en mi vida, ya que aunque crecí en una familia musical, no estudié música de niña formalmente.

También representa una conversación musical que muestra todos mis colores culturales y los pone al frente de la discusión.

¿Hay varios temas de tu autoría cuéntame de ellos?

Sí, hay cuatro piezas que llevan tanto letra como música mía. Estos son “Dentro dos Olhos Seus”, “From Afar”, “Your Return” y “Luz de Luna”, y una para la cual sólo escribí la letra, “Little Gem”.

La letra de “Dentro Dos Olhos Seus” la escribí dedicada a mi esposo quien es brasilero, y por ello la letra es en portugués. Habla de la dicha que es amar en paz, cosa que él representa para mí.

From Afar” habla de la experiencia de sentir a alguien que amas pero que aunque esa persona esté lejos físicamente, puedes sentir su presencia de manera tangible espiritualmente por medio del amor.

Your Return” es la celebración por un amor que regresa luego de una separación y mucho sufrimiento. Tanto “From Afar” como “Your Return” vienen de experiencias personales.

Little Gem” fue una canción que mi bajista Thomas Helton me dio como presente de cumpleaños en el 2018, y a la que posteriormente yo le puse letra. El título viene de una frase de la canción de Peggy Lee “I Don’t know Enough About You”, que al final dice: “I know bit about biology / And a little more about psychology / I’m a little gem in Geology / But I don’t know enough about you.

Esta frase “I’m a little gem in geology” (Soy una pequeña gema en geología) tiene paralelos con mi historia personal y por eso Thomas decidió titularla de ese modo.

La canción “Luz de Luna” vino de una experiencia muy interesante. La letra me llegó como ‘dictada’ de principio a fin en una noche de luna llena en medio de una playa en la Riviera Maya en México, en la que estaba de vacaciones con mi esposo.

Desde hacía mucho tiempo quería escribir una canción que recogiera mi sentimiento acerca de lo que es extrañar a Venezuela.

En ese momento, alumbrados por esa gran luna corrí a tomar mi teléfono y anotar lo que me había llegado, como si fuese una epifanía. No analicé mucho el contenido, el cual a simple vista era también una historia de amor y de anhelo por encontrarse con el ser amado al final de un largo viaje.

Lo extraño es que típicamente mis canciones comienzan con música a las que luego les añado la letra. Esta vez fue lo contrario. La letra llegó primero y la dejé descansar ocho meses, tiempo en el cual decidí ponerme a trabajar en la música.

Fue allí en donde me di cuenta que la letra, inconscientemente hablaba de mis sentimientos por Venezuela, de lo que es dejar atrás a tus seres amados, y de la experiencia de tantos que salimos, algunos a pie, buscando refugio a las dificultades de Venezuela y que soñamos con ver nuestro hogar tal como lo recordamos en su mejor momento, floreciente de oportunidades y de belleza natural.

“Dile a mi amado que espere / Que en su piel he de morir”

Esos son versos de la letra de “Luz de Luna”. En ese momento no entendía qué quería decir, a pesar de que había salido ‘canalizada’ a través mi puño y letra pero luego entendí: la piel del amado es el suelo Venezolano.

Es una metáfora poética del éxodo Venezolano y mi propia experiencia que a su vez resume la experiencia de todos los que nos separamos de nuestro país de origen por cualquiera que sea la causa.

Productora, compositora, cantante… ¿Qué se siente? ¿Como asumes este rol múltiple?

Es una bendición tener la libertad para crear ideas, ejecutarlas desde el punto de vista musical y luego verlas materializadas en un producto físico. Poder hacer esto me hace sentir con un poder increíble de transformar la realidad para mejor. Esto me aporta mucho gozo y satisfacción.

El ser independiente también viene con sus retos. Tengo que ser extremadamente organizada para mantener al día todos mis procesos: comunicaciones, redes sociales, cuentas, contratos, calendario, personal, inclusión de nuevas piezas a mi repertorio, nuevos arreglos, nuevos vídeos, ensayos, planificación  y ejecución de nuevos proyectos o conciertos, desarrollar ideas nuevas de canciones y ponerlas en papel, terminar letras nuevas, escribir mis emails semanales a mis subscriptores, dedicar tiempo al estudio.

Es un reto constante el mantener el balance entre todo esto y mi vida personal.

Raquel Cepeda
Foto por Tyran Grillo

Interesante el arreglo de llorarás, ¿Por qué la elegiste?

Siempre quise hacer algo con esa canción, pero sabía que no quería caer en clichés al hacerla de la manera original, ya que esta canción es una de las más interpretadas por grupos de música latina en todas partes del mundo.

Como artista de jazz tengo en mi repertorio innumerables canciones estándar de otros autores, pero pienso que la magia y el reto de un artista es poder transformar algo conocido o ”estándar” en algo “extraordinario”.

Tomé la canción y comencé a experimentar con diferentes ritmos e ideas en compañía de Barry Sames al piano. Finalmente dimos con este arreglo en el que pudimos romper con los esquemas y mostrar esta historia a través de una luz musical diferente, y al escuchar el producto final fue indudable que esta versión iba a ser una joya dentro del repertorio del proyecto.

Has hecho tuyos varios de los estándares. En esta ocasión, It Don´t Mean a Thing, (You’d Be So) Easy to Love, Berimbau y Moliendo Café. Sobre la última, ¿Cómo llevas el ritmo orquídea al lenguaje del jazz?

Para mí una canción tiene varios elementos esenciales como la melodía, la letra, la secuencia de acordes, el ritmo, y la estructura de la canción. Una vez que conozco y manejo bien dentro de cada pieza cada uno de estos elementos, siento que comienza mi libertad creativa para jugar con cada uno de ellos en pos de transformar una historia conocida en algo nuevo y fresco a través de la incorporación de acordes más ricos, o del uso de ritmos diferentes a los originales -como en el caso de “Moliendo Café” e “Easy to Love”, o de la fusión de dos canciones que comparten similar secuencia de acordes, como “Quimbara” y “It Don’t Mean a Thing”.

Sin embargo, como cantante una de mis armas preferidas es el uso del fraseo adecuado para cada estilo y es lo que hace, en mi opinión, que quien escucha mi versión de “Moliendo Café” en swing sienta que escucha un estándar de jazz y que siempre fue así. O que quien escucha “(You’d Be So) Easy to Love” en songo, sienta que funciona a la perfección como canción latina aunque nunca se le hubiese pasado por la cabeza.

Dentro de mi proceso creativo he aprendido a experimentar, a no tener miedo a errar, así que muchas de estas piezas vienen de este juego abierto en el que me pregunto “qué tal si?”. A veces puedo escuchar el resultado en mi cabeza, otras, tengo que ejecutarlo con alguno de mis músicos para evaluarlo.

Si no funciona, intento una manera de abordarlo diferente hasta que encuentro la combinación que me satisface.

Dentro de mi proceso también hago mucha investigación. Cuando tengo una idea, busco a ver si alguien ya la ha grabado o expuesto de similar manera. A veces encuentro algún trabajo dentro de la línea que estoy buscando y que me ayuda a enriquecer mis propias ideas, entonces trato de aprender de éste qué es lo que le funciona y qué es lo que puede mejorar, y trato entonces de preguntarme cómo puedo llevar esto al siguiente nivel y hacerlo mío.

La mayoría de las veces sin embrago no encuentro nada relacionado con lo que tengo en mi cabeza, y es allí donde me digo: “Esto me toca inventarlo”. Es allí donde comienzo a experimentar, y en ciertos casos, a componer desde cero.

¿Qué te motivó a escoger estos temas?

Cuando se habla de latin jazz es difícil poner un solo ejemplo que identifique el género, ya que Latinoamérica tiene tantos ritmos y tendencias como rica es su historia, su geografía, y sus influencias.

Sin embargo quería asegurarme de tener una buena representación de sonidos que abarcase una buena variedad de toda esta riqueza cultural. Por eso el disco recoge ritmos de Brasil, Cuba, Argentina y Venezuela, y dentro de ellos, su influencia africana, al tiempo de hacer una integración con ritmos y sonidos norteamericanos.

Adicionalmente, parte del criterio para incluir dichas canciones es que fuesen composiciones de alta calidad no solo desde el punto de vista musical, sino cuyas letras fuesen de altura en cuanto a forma y mensaje.

Finalmente, que las melodías me permitiesen un rango vocal amplio y expresivo para poder explorar como cantante todo lo que una voz puede añadir a un mensaje, y presentar mis composiciones originales, que para el momento terminaron siendo 5.

Raquel Cepeda
Foto por Tyran Grillo

Ahora la música la tienes a tiempo completo. ¿Algún temor?

Sí, estoy a tiempo completo dedicada a la música y tengo confianza absoluta en la Providencia Divina, de que si mi trabajo es bueno y agradable al Creador y añade valor al que lo escucha, voy a seguir teniendo todos los recursos necesarios para seguirlo llevando a cabo, pues es de Dios que he recibido cada uno de los dones musicales manifiestos en mí y todo lo que hago lo para traer más belleza al mundo.

En las notas del disco desnudas un poco tu alma sobre este paso tan importante

Este disco en verdad es una apuesta de total confianza en esa providencia de la que hablo en mi párrafo anterior. No me he reservado nada. Cada paso está hecho con extrema entrega pero también extrema confianza.

Años distantes de Venezuela, ¿Que añoras? ¿Te siente exiliada?

Sí, añoro a la Venezuela que conocí. La sencillez de la gente, lo genuino de muchas personas, sus paisajes, sus calles, sus olores, sus colores y sabores. A mi gente, mis amigos.

No me siento exiliada porque se que puedo volver y visitar, más regresar de visita me pone muy en evidencia los cambios tan dramáticos que ha sufrido nuestro pueblo y que despiertan en tantos la necesidad de irse. Ha sido difícil para mi, como se que lo es para todos, aprender a entender esta realidad.

Sueño en “que los campos reverdecen” como dice mi canción “Luz de Luna”, y mientras tanto me aferro a mis memorias felices en Venezuela como un tesoro sagrado, hasta que llegue ese día en que podamos reencontrarnos con nuestra tierra amada en un ambiente de paz, seguridad, respeto, justicia, y progreso.

La banda esta enteramente acoplada contigo ¿Cuál ha sido el mayor reto como productora y directora de este proyecto?

Los músicos con los que trabajo son de talla tan alta que uno de los retos más importantes para mí ha sido crecer musicalmente para estar a la altura de ellos y hablar su propio lenguaje para poder ejercer el liderazgo de este proyecto eficientemente. En este proyecto he aprendido o afianzado el arreglar, componer, dirigir, escribir música, todo de manera acelerada.

Debo mucho de este aprendizaje a mi pianista Barry Sames y mi bajista Thomas Helton, los cuales han sido muy generosos y pacientes en explicar muchas de mis preguntas y guiarme. Hay que recordar que vengo de una carrera científica, y que mis estudios de música no son tan extensos como los de ellos. Pero este aprendizaje musical acelerado ha sido una de las ganancias más importantes de esta experiencia.

Por otro lado, lanzarme como productora en este proyecto ha sido un acto osado pero lleno de mucha confianza por las experiencias previas que ya había tenido durante la producción de mi primer disco en Venezuela con Gonzalo Micó, Juegos de Playa, producido por Federico Pacanins, y de mi primer disco como solista I’m Confessin, producido por Paul English.

Ambas experiencias fueron cruciales para entender el proceso y decidirme a llevarlo a cabo en Passion sin temor. De cualquier modo tampoco estuve sola, tuve al gigante ingeniero de grabación Andy Bradley y a mi increíble percusionista Cassio Duarte, quienes también han producido proyectos, y los cuales estuvieron acompañándome en muchas decisiones como co-productores.

Little Gem” es ¿nostalgia geológica?

Ciertamente “Little Gem” tiene muchas metáforas de elementos naturales que bien entiende un geólogo. Estas metáforas hablan de fuerzas y elementos naturales en alegoría a nuestras emociones: “She moves the waves and tides of the ocean” (‘Ella mueve las olas y mareas del océano’).

Pero nada de esto es forzado, quiero decir que cuando me senté a escribir la letra, no me dije ‘voy a hablar de elementos geológicos en mi canción’, sino que fue un proceso altamente guiado por la intuición. En este arte soy yo quien dejo que la canción me ‘hable’ y me cuente su historia.

Obviamente con mis antecedentes es de esperar que muchas de las imágenes que la canción me transmitió en su melodía viniesen traducidas a la letra a través de los elementos que guardo en mi baúl de herramientas creativas y científicas.

¿Cuál es el tema o temas que más te gustan y qué significado tienen?

En estos momentos puedo decir que mis temas preferidos son Luz de Luna, porque en ella se plasman mis sentimientos por Venezuela, y “Dentro dos Olhos Seus”, porque es el tema que resume mi amor por mis esposo, Helton Mendes.

Español, portugués, ingles… está claro el deseo de la internacionalización. ¿Cuál es o son los próximos pasos?

Los pasos son seguir escribiendo nueva música hasta tener una nueva colección de material para grabar, y mientras tanto seguir promocionando este album a nivel internacional.

Este año 2020 ha traído retos importantes con la pandemia del Covid-19, pero creo que dentro de poco estaremos nuevamente en posición de realizar conciertos y llevar esta música en persona a otros países. Ya hay algunos lugares fuera de Estados Unidos que han expresado interés en mi proyecto.

¿Como surge tu relación profesional con Barry Sames?

Barry vivía en Filadelfia y estaba ya haciendo planes para mudarse a Houston a mediados del 2017. Antes de mudarse quiso conectarse con músicos aquí y fue allí cuando me encontró por internet y me contactó.

En uno de sus viajes previos antes de mudarse definitivamente tuvimos un almuerzo y establecimos una buena relación, así que en cuanto llegó a Houston yo comencé a invitarlo a una serie de jazz que yo estaba llevando a cabo y tocamos juntos. Allí pude darme cuenta de su talento como pianista de jazz, pero además su versatilidad y conocimiento de ritmos latinoamericanos.

Coincidió en ese entonces mi invitación para tocar en Mucky Duck para hacer el proyecto de latin jazz, y vi en él una persona que podía aportar mucho valor al proyecto, así que le propuse ser parte y él aceptó. Le expliqué que el proyecto incluía sentarse a trabajar en los arreglos.

Allí comenzamos a reunirnos para este fin, y lo demás es historia.

Raquel Cepeda
Foto por Tyran Grillo

Brevemente coméntame sobre los músicos

Los músicos que integraron el proyecto de grabación de Passion incluyen a Barry Sames como pianista y colaborador en los arreglos musicales, y Thomas Helton en el bajo.

Ambos son de Norteamérica. Tuve dos bateristas los cuales se destacan en distintas piezas, Adriano Santos de Brasil, y Orlando Fuentes de Cuba. En la percusión tuve a Cassio Duarte de Brasil. En los metales tuve a Omar Martínez de Puerto Rico con la trompeta y el fiscorno, y a Ernesto Vega de Cuba con el saxo alto, el clarinete, y la flauta.

Cada uno de ellos es un músico destacado y con proyectos discográficos y composiciones propias. Altamente experimentados y de talla mundial.

Adicionalmente tuve otros invitados especiales de lujo: el cuatrista Jorge Glem y el percusionista/baterista Marlon Simon, ambos de Venezuela, el argentino Héctor del Curto en el bandoneón, y al cantante y saxofonista americano David Cáceres en los coros de una de las canciones.

¿Qué motiva invitar a Jorge Glen, Marlon Simon, David Cáceres y Héctor del Curto?

Tanto Jorge Glem como Marlon Simon vienen invitados al proyecto a raíz de la grabación de “Luz de Luna”. Yo terminé de componer esta canción después de que las primeras sesiones de grabación del disco ya habían sido llevadas a cabo y el proyecto ya estaba bastante avanzado en producción.

La canción era buena y decidí que valía la pena invertir el tiempo y el dinero que conllevaba grabarla y producirla.

Desde su concepción, esa canción fue pensada como una canción con sonidos venezolanos y quería incluir a un cuatrista. Al mismo tiempo, necesitaba a alguien en la percusión y la batería que entendiera los acentos y estilos venezolanos.

Fue una coincidencia tremenda que al llamar a Jorge Glem para preguntarle si tenía planes de visitar Houston me dijera que de hecho ya estaba aquí por un proyecto, e inmediatamente llamé al estudio para reservar fecha para la grabación dos días después. Marlon Simon, baterista y percusionista venezolano, también se acababa de mudar a Houston y fue claro que era la persona idónea para grabar esa canción.

Aparte de “Luz de Luna”, también “Little Gem”, un tango, había sido terminada recientemente, así que decidí incluirla en esa misma sesión de grabación y en ella participó en la batería.

Para “Little Gem”, en mi afán de traer lo mejor de cada región quise asegurarme de conseguir un buen bandoneonista argentino, y tras buscar un poco en internet di con el nombre de Héctor del Curto, quien acababa de ganar un Grammy, y le propuse que participara. Ya habían pasado varias semanas de la grabación general de la canción. Héctor fue el único que grabó sus partes en un estudio fuera de Houston, ya que él vive en Nueva York, pero me mandó sus tomas y aquí las editamos e integramos a la maqueta.

David Cáceres es un saxofonista que ya había participado en mi primer disco y que además tiene una voz maravillosa y habla un poco de español. Quería añadir una voz masculina a los coros de “Quimbara”, así que me pareció la persona adecuada para grabarlos.

¿Cómo fue el proceso de poco a poco irte dedicando más y más a la música? ¿Hubo un punto de inflexión?

Si bien el proceso de dedicarme más y más a la música ha sido gradual, hubo dos puntos de inflexión importantes que definieron y aceleraron mi visión del futuro y precipitaron en mí un cambio de paradigmas. El primero fue después de la grabación de I’m Confessin’, mi primer disco ya como solista en el 2013.

Aún me encontraba trabajando en la industria petrolera, pero es allí donde llego a la importante realización, luego de tener un álbum de tan alta calidad, de que si quiero avanzar como artista tengo que dedicar una cantidad considerable de tiempo a mantener presencia, mantener relaciones, a hacer publicidad, a optimizar mis comunicaciones y a cultivar mi imagen como artista para complementar mi música.

Ante la realidad de lo demandante de mi trabajo como geóloga empiezo a sentirme en una disyuntiva, y es allí cuando comienzo a amasar la pregunta de “¿Y que tal si me dedicase completamente a la música?”.

Al principio esta idea resultó ser aterradora, pues hasta entonces mi trabajo en la industria petrolera me había proporcionado una seguridad y una estabilidad tremendas. No sabía lo que era la incertidumbre y no podía concebir el ‘elegir’ tener incertidumbre en mi vida voluntariamente.

Entonces comencé a hacer un poco de investigación tratando de buscar testimonios de otros artistas y de entender cómo hacían ellos para manejar esa incertidumbre. Hablé con varios amigos músicos y artistas en otras áreas creativas.

Entendí que dentro de su incertidumbre había también una extrema confianza en la Providencia y en los dones recibidos por ésta, una libertad increíble, y una satisfacción profunda por ir en dirección de su propio llamado interno. Comencé a considerarlo fuertemente, hablé con amigos, más todos me aconsejaron actuar con mucha prudencia y esperar.

Era difícil para mí esta espera, pero tomé el consejo de mis amistades y decidí que entonces me iba a plantear un tiempo hipotético de tres años para que esto ocurriera, y que mientras tanto iba a utilizar mis recursos de tiempo y dinero en formarme para el ‘caso hipotético’ de que la música, al final de ese lapso, fuese mi única fuente de ingresos.

Mi idea era que al llegar al final de los tres años iba a tomar una decisión de si seguía adelante sólo con la música, o si continuaba en paralelo con la geología como hasta ese entonces.

Sin nada que perder, me inscribí en clases de música en el Houston Community College bajo la dirección de Joe LoCascio y en clases de artes visuales en la escuela de arte Glassell, cursos que tomaba a diario luego del trabajo. Con Joe aprendí de escritura musical, manejo de ensambles de jazz, improvisación y composición.

En Glassell aprendí de diseño, dibujo y pintura. Estos aprendizajes en las artes visuales me han ayudado mucho a la hora de diseñar mis posters y publicidad. También en ese lapso invertí tiempo en aprender de publicidad y redes sociales, que ya estaban comenzando a ser una herramienta esencial en la difusión de eventos.

Poco después de haberme trazado este plan de tres años me encontraba en una reunión de trabajo en mi compañía. Era una reunión con varios expertos en diversas áreas y entre todos intentábamos solucionar un problema difícil. Tras una intensa y productiva discusión técnica hice una pausa y me senté a observar todo desde otra perspectiva. Me vi a mi misma intensamente enfocada en resolver el problema en cuestión y vi a mis compañeros completamente abocados en esta tarea con igual intensidad.

Pude sentir en todos nosotros un empeño profundo por la excelencia y por crear valor, usando para ello todos nuestros recursos creativos, toda nuestra energía, todo nuestro intelecto, toda nuestra preparación, y toda nuestra voluntad. Sabía que con el trabajo de todos íbamos a encontrar una solución y que esta solución iba a ser buena.

Hice silencio y me pregunté a mi misma: “Y qué tal si utilizase toda esta energía creativa, intelecto, pasión por la excelencia y disciplina para llevar mis proyectos personales hacia el éxito?”

Entendí que si bien los beneficios eran inmensos al trabajar para una empresa como la que estaba, al final del día todo ese sudor, toda esa intención, toda esa fuerza se quedaban en el objetivo de la compañía, no en el mío. Y supe que si yo puedo hacer que la compañía sea exitosa, también puedo hacerlo conmigo misma si está también en los planes de Dios para mí. Esta realización me dio el aliento para creer que sí iba a ser posible. Este fue mi segundo punto de inflexión.

Dos años y medio después de haber hecho mi plan ‘hipotético’ de tres años, en el 2015 ocurrió la gran crisis petrolera mundial y la compañía tuvo que salir de gran parte de su personal. Pude entonces salir no sólo con el beneficio que me daba el haber estado 10 años en la compañía, sino además habiendo reconocido mi pasión, definido mi sueño, erigido mis razones, y haberme ya encaminado en una trayectoria de formación hacia estos sueños.

Esta situación de verme sin la seguridad de mi trabajo en la compañía, que para muchos representó una crisis profunda, fue para mi una bendición y el empujón definitivo para dedicarme completamente a la música. Y desde ese entonces no he mirado atrás.