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Sónar 2016: De la vanguardia a lo predecible

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Sónar 2016
Field complex. Foto: Ariel Martini
El Festival Sónar lleva 23 años de camino en Barcelona y su legado se extiende a lo largo y ancho del globo. Ahora hay ediciones del Sónar en ciudades tan disímiles como Reikiavik, Bogotá o Hong Kong, pero lo que más destaca no es la internacionalización sino la pérdida de vanguardia y de atrevimiento en las propuestas de cada edición.
Lo que ocurrió en Barcelona este año fue una muestra de que el Sónar+D, como hermano tecnológico, tiene mucho más que ofrecer que su par fiestero. Mientras que las propuestas para la cuarta edición del Sónar+D incluyeron ponencias de Brian Eno y Jean-Michel Jarré, el cartel del Sónar dejó a muchos con incertidumbre y preguntándose cuál será el destino de un festival que olvidó la vanguardia en casa para dar pie a sesiones interminables de djs arcaicos y sin propuestas.
Por Cherry Adam / Barcelona (España)
Sónar 2016
Sónar de día. Foto: Asis González

Día 1: Brian Eno nos habla de la música como religión contemporánea

El Sónar+D, en su cuarta edición, dio la bienvenida a los asistentes con una conferencia inaugural a cargo del multifacético Brian Eno, que tuvo lugar en el auditorio de la Fira de Montjuic, el jueves 16 de junio a las 1:30 de la tarde.

La disertación de Eno, titulada “Why We Play”, abarcó desde política y sociología, hasta la evolución humana y el papel “lubricante” que ejerce la cultura en este proceso. Hicimos un viaje por la historia socio-política del individuo, los efectos que tanto las figuras de poder como la educación actual están ejerciendo sobre las artes y su posición en relación al neoliberalismo y el comunismo.

Esta introducción sirvió para dar pie a una rica conversación sobre la influencia que ha tenido el rock y la música pop (considerado aquí todo lo que no es música clásica), y su nuevo status de religión moderna. La revolución que supuso disfrutar de un show en el que, al contrario de la música clásica donde debes permanecer sentado y en silencio, podías bailar y dejarte llevar, para entender que tu cuerpo entero y no sólo tu cerebro es una herramienta de creación.

Sónar de Día

Mientras el Sónar+D continuaba deslumbrando con conferencias esenciales, incluyendo  una con la participación de Jean Michel-Jarre y que abordó el tema de la experimentación entre música y sonido, el lado enteramente musical de esta cita abría las puertas para dar paso a los mejores exponentes de la música electrónica actual.

La programación del día jueves, en su sesión diurna, contó con la participación de grandes como Kenny Dope, así como promesas de la talla de David August de Alemania y su apoteósica presentación en directo en el Sónar Hall. El Sónar Complex, como todos los años, dio cobijo a las propuestas más vanguardistas: Tanto el performance audiovisual de la británica Gazelle Twin, con visuales desarrolladas por el director Chris Turner, como la presentación oficial de la música del próximo videojuego de Playstation, No Man’s Sky, de la mano de los también británicos 65daysofstatic, fueron, sin duda, lo más resaltante de esta primera jornada.

Sónar día 2: La música y sus historias

En la segunda jornada del festival, los ánimos estaban más caldeados -en el buen sentido- y el volumen de público seguía en aumento. El ambiente de día es festivo por demás porque la gente espera pasársela bien, sin importar las circunstancias, y el cartel del viernes no defraudó.

A las 5:00 pm el Sónar Village dió la bienvenida a Ata Kak, uno de los pilares fundamentales de ese proyecto grandioso llamado “Awesome Tapes From Africa”. La historia de Ata Kak se inicia con el lanzamiento de su cassette “Obaa Sima” en 1994 y no es sino hasta su reedición en 2015 y su presentación en Sónar de Día que su legado es finalmente celebrado.

Posteriormente en el mismo escenario, tocó el turno de otra leyenda: Congo Natty. El true junglist, the original naughty, puso al Sónar Village a sus pies con un viaje a los orígenes del jungle y el drum and bass. Buena manera de calentar los motores para lo que traería la noche.

Durante el día también tuvimos ocasión de disfrutar de Roots Manuva, en una presentación bastante floja y poco inspiradora, Underground Resistance y su lleno total en el Sónar Dôme (el espacio curado por la Red Bull Music Academy), Matias Aguayo y John Grant, por solo mencionar algunos.

El padre, el hijo y el espíritu en sintetizador

Encargado de inaugurar la primera jornada nocturna del festival, Jean-Michel Jarre dio grandes muestras de ser uno de los grandes precursores de la música electrónica… Y es que de esto, realmente, es de lo que debería tratarse el Sónar, de brindarnos historias asombrosas, directos épicos y música para bailar.

Un show de luces increíble y Jean-Michel en todo el centro, como el personaje de una historia de ciencia-ficción, llevando al público a través de las notas de su hermoso sintetizador analógico y los beats de sus más reciente producción discográfica, Electronic 2: The Heart Of Noise.

Además de Jarre, tuvimos la oportunidad de disfrutar de las actuaciones en directo de Anohni (para lo menos entendidos, el nuevo proyecto musical del líder de Antony and the Johnsons), que enfundado en una capa negra y enmarcado por rostros hermosos y dramáticos de mujeres nos brindó un sentido espectáculo para presentar los temas de su álbum, Hopelessness.

El siempre talentoso James Blake, en el escenario SónarClub, también protagonizó otro derroche de electrónica para interpretar los temas de ese ejercicio preciosista que resulta The Color In Anything, pero sin olvidar lo que lo ha puesto donde está, también compartió escenario con Trim para el tema “Strike A Pose” y cerró con el siempre recordado “Wilhelm Scream”.

Sónar día 3:  sábado de tormenta eléctrica

El último día de festival sorprendió a los asistentes con una tormenta eléctrica desde las 5:00 pm, aunque eso no hizo mella en el ánimo de todos los que desde temprano decidieron disfrutar del cartel de este día en el que el hip hop y el grime fueron protagonistas indiscutibles, así como la música de África con grandes directos de Lafawndah en el SónarDôme y el maravilloso Nozinja con su shagaam electro en el SónarVillage.

Seguidamente Troyboi se coronaría como el gran DJ de grime y el dueño absoluto del SónarVillage. Menudo preámbulo para la presentación del colectivo Section Boyz y el cierre con Ed Banger, líder del sello Ed Banger Records, casa de Busy P, Para One y Boston Bun. El Sónar Hall contó con las grandes actuaciones de Oneohtrix Point Never y Howling, mientras que el Complex, como siempre, brindó lo mejor y más vanguardista del día con presentación doble del multifacético Carsten Nicolai: a las 5:00 pm tocó el turno de su proyecto Alva Noto y a las 6:30 pm, el preciosismo noise de Cyclo junto al artista digital japonés, Ryoji Ikeda.

Sónar Noche: poligoneros uníos

Para mí, las noches de Sónar tienen un problema fundamental y es básicamente la falta absoluta de cultura musical o de intención de ir de fiesta y disfrutar sin excesos. En ediciones anteriores  la oferta era rica e interesante, pero lo que pasó el sábado, contando ciertas excepciones, fue un gran derroche de mal gusto y mala música.

Sorpresivamente, New Order ofreció un directo impecable e hizo un recorrido por lo mejor de su repertorio, sin defraudar a nadie. Tanto las visuales como el juego de luces tuvieron un papel fundamental en el ambientazo que lograron estos veteranos. Paralelamente, en el SonarPub, repetía Santigold, agradeciendo en numerosas oportunidades el recibimiento del público y confirmando, feliz, que finalmente había logrado presentarse en Barcelona.

Después el gran directo de Skepta puso nuevamente en la palestra el grime como el gran ritmo de la jornada. Bajos profundos y líricas potentes encendieron el ánimo del público a las 2:00 am. Paralelamente, otro exponente del género, Stormzy, haría lo mismo en el SonarLab.

A partir de las 3:00 am, todo se vino abajo. Cada escenario se volvió una versión más decadente del anterior y todos los djs pinchaban exactamente el mismo tipo de música, a la ausencia de matices se sumaban detalles desagradables como el momento en que alguien decidió usar gas pimienta en el medio de la presentación de Dj Craze.

Esto último sin ánimos de desmejorar el esfuerzo y el éxito de la vigésima tercera edición del festival, pero no podemos olvidar que el Sónar hace algunos años se definía como un festival de música y de vanguardia, pero la sensación que nos dejó a muchos el domingo por la tarde fue que más pudo la música y la masa, que el amor por la vanguardia.